Edwin Cardona quiere enderezar el 2018 de la denuncia de abuso, la suspensión de FIFA y la ausencia en el Mundial

Edwin Cardona, enfocado en dejar atrás el comienzo del 2018
Edwin Cardona, enfocado en dejar atrás el comienzo del 2018 Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Pablo Lisotto
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9 de agosto de 2018  • 23:59

El 14 de mayo de 2018 hubo un sacudón en la vida profesional de Edwin Cardona . Ese día, José Pekerman anunció lo que el volante ya sabía. Que a pesar de sus esfuerzos, no iba a ser parte del plantel mundialista que defendería la camiseta de Colombia. Que Juan Fernando Quintero, de River, le había ganado la carrera por un lugar en Rusia.

Consciente del mazazo emocional que una noticia como esa implica para un futbolista, el hombre nacido en Antioquia hace 25 años (cumplirá 26 en diciembre) se propuso reinventarse. "Siento un dolor interminable por no ser parte de esos 23 representantes de mi país en la fiesta más bonita del fútbol", publicó en su cuenta de Instagram a comienzos de junio, antes de volver a mostrar su valía y defender su titularidad en Boca , primero, para luego ganarse otra vez un lugar en el seleccionado.

Su actuación en la victoria sobre Libertad le da margen y confianza como para cumplir el objetivo. Fue dueño de las pelotas paradas, claro y lúcido en la distribución de juego y muy preciso en los pases profundos (uno, sensacional, a Cristian Pavón, del centro hacia la derecha). Fue, sin dudas, la figura en la lluviosa noche del 2-0 en la Bombonera, en la ida de un octavo de final por la Copa Libertadores. Su trabajo se destaca en la estadística: Cardona tocó 89 veces el balón e hizo 43 pases, con un buen 65% de eficacia para un atacante.

"Gracias a Dios por darme la oportunidad de ser la figura de partido, pero todo es grupal. Estoy contento por el trabajo de equipo. Nos llevamos un buen resultado y tenemos que seguir de la misma manera. Esto es paso por paso", resumió.

Consultado por LA NACION, Guillermo Barros Schelotto no ahorró elogios al Nº 10: "Lo vi bien, con mucha autoridad cuando tenía la pelota en el pie. Es un jugador de mucha calidad; basta mirar cómo manejó la pelota quieta. Queremos explotar sus condiciones y que alcance el máximo de lo que pueda darnos". Al mismo tiempo, el entrenador dejó en claro qué pretende de Cardona en lo defensivo: "Él sabe que tiene que colaborar y estar cada vez más comprometido con el equipo cuando no tenemos la pelota".

Lo que remarcó Guillermo como foco por mejorar por parte del atacante resulta clave. Ya recuperado de las lesiones que lo tuvieron a maltraer durante el primer semestre, Edwin también sabe que si no revalida en cada partido su importancia, su lugar entre los titulares corre riesgo. Su coterráneo Sebastián Villa fue incorporado con la intención de tener un reemplazo para Cristian Pavón en un futuro cercano. Pero el chico de 22 años, que también nació en Antioquia, aceleró los tiempos. Durante la pretemporada maravilló a Barros Schelotto, al punto de considerarlo posible titular para el estreno en la Superliga, frente a Talleres, algo que definirá mañana.

Hasta ahora, 2018 no es un año muy feliz para Cardona. En enero dos mujeres acusaron a él y a Wilmar Barrios de abuso sexual y lesiones leves sufridos en una fiesta privada en un hotel ubicado en Puerto Madero. Y en marzo, el Nº 10 fue señalado por Carlos Tevez como uno de los responsables de la derrota de Boca a manos de River por la Supercopa Argentina. En ese partido, jugado en Mendoza, el colombiano cedió el penal con el que Pity Martínez que abrió el resultado, y dejó de correr a Nacho Fernández en el contragolpe que culminó en el 2 a 0.

Después de aquel superclásico, el jugador debió alejarse de las canchas por una distensión en el aductor derecho, y a mediados de abril volvió a interrumpir la acción debido a un desgarro de grado 2 en el músculo semitendinoso del muslo derecho.

Pero cerró el primer semestre con una sonrisa, gracias a la vuelta olímpica de Boca, entre esos problemas físicos y el disgusto grande que le generaron a Pekerman las cinco fechas de suspensión que recibió de la FIFA por una burla a los rivales surcoreanos en un amistoso de noviembre último. Aquella vez, durante una discusión el jugador estiró con sus índices sus ojos, como imitando los rasgos de los orientales. Eso contribuyó a que luego se perdiera lo que más deseaba: el Mundial.

Por estos días, Cardona dio vuelta la página y está mentalizado solamente en ofrecer su mejor versión y demostrar, y demostrarse, que es una pieza clave en la estructura boquense.

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