Todo sobre un nuevo deporte olímpico

El esquí de montaña, cuyo ascenso y descenso se hacen sin propulsión mecánica, está en auge en todo el mundo y también en nuestro país
12 de agosto de 2018  

Síntesis del esquí y el alpinismo, el esquí de montaña consiste en el ascenso y descenso de los cerros con la única ayuda de los esquíes, sin ningún tipo de propulsión mecánica.

Es una disciplina en auge en todo el mundo, al punto que en 2020 tendrá su primera prueba olímpica en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Lausanne (Suiza), donde la Argentina podría llevar una representante.

"Hoy, el esquí de montaña es el deporte de invierno con más crecimiento en el mundo y en nuestro país. Tal es así que será la primera vez que se compite en un Juego Olímpico, en esta oportunidad, para menores de 18 años, y esperamos poder enviar un representante argentino", señala Fernando Márquez, coordinador del esquí de montaña en la Federación Argentina de Ski y Andinismo.

Si bien aún no hay un programa definido, actualmente son cuatro pruebas las que forman el calendario de la competencia: Vertical Race (un kilómetro de desnivel que se sube, no se baja esquiando); Relevos, que se corre con un compañero; Sprint, la más atractiva, en la que se debe demostrar todas las virtudes del corredor; y Larga distancia, la prueba emblema del deporte.

Primo hermano del esquí alpino, en nuestro país se practica desde hace poco más de 30 años y según los especialistas, cada día gana más adeptos.

"Se trata de uno de los deportes más completos que existen, pues para practicarlo se precisa gran variedad de perfiles atléticos: la ascensión con los esquís puestos, habilidad para desplazarse en el llano y el descenso en todo tipo de nieves y pendientes, además de ser buenos alpinistas. Es decir, se deben conocer las características de la montaña invernal, sus peligros y dificultades", explica Márquez las claves de esta disciplina, que en la Argentina encuentra en el tope del ranking a Peter Treichel, de San Martín de los Andes, y a Charly Galosi, de Bariloche.

La tradición de foquear

Si bien en nuestro país su desarrollo es bastante reciente, es un deporte con larga tradición en los Alpes, con influencia de los países escandinavos, donde se incorporaron las pieles de foca a los esquíes -otra de sus particularidades-, necesarias para evitar que se deslicen hacia atrás en las subidas.

"Las tablas y las botas son similares a las del esquí alpino, pero la diferencia sustancial está en las fijaciones con un pivot que te permite realizar una flexión del tobillo libre, y de esa manera podés tener mayor recorrido durante el ascenso. A eso se le suma una piel de foca (hoy sintética) en la base, que tracciona hacia atrás y desliza para avanzar hacia adelante. Luego, cuando se llega a la parte alta, se saca la piel de foca, se bloquea la fijación en el tobillo y se desciende igual que en el esquí alpino. De hecho, esta fue la primera forma de realizar esquí cuando aún no existían los medios de elevación", explica el atleta barilochense Charly Galosi.

Corredor de elite, profesor de educación física, entrenador y guía de montaña, Galosi comenzó a esquiar de chico en la modalidad de esquí alpino, hasta que en 2000 conoció a Marcelo Deza, otro referente de la disciplina en el país, quien lo introdujo en el esquí de travesía, y desde entonces salen a "foquear" juntos cada vez que llega la nieve.

Hacia lo inaccesible

"El auge de esta disciplina está directamente relacionado con la posibilidad de disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión, acceder a lugares naturales y terrenos vírgenes para el esquí, con cumbres y pendientes nunca antes esquiadas. En nuestro país todavía no hay centros de esquí que incluyan el esquí de montaña. Si bien en la mayoría lo permiten, no está homologado formalmente. El centro se usa en los comienzos de la actividad para descubrir los secretos y tomar clases", explica Márquez.

Con un entrenamiento de alta carga aeróbica y un importante componente técnico, Galosi sostiene que lo que más disfruta del esquí de travesía es justamente esta posibilidad de alcanzar lugares inaccesibles con los propios esquíes como único medio de transporte.

"El escenario del esquí de montaña es exclusivamente la naturaleza. El ascenso y descenso se producen "fuera de pista" en terrenos no preparados, donde no se ha producido ninguna intervención humana. Como deporte es muy completo ya que para cualquier ascenso se precisa una buena condición física. La libertad que permite el SKI-MO no te ata ningún un centro de esquí. Te diría que en cualquier lugar donde haya nieve puede haber esquí de travesía", asegura Galosi.

Y concluye: "A las personas les gusta superarse, hacer cosas nuevas, descubrir nuevos horizontes y experiencias. Y desde que se anunció que será deporte olímpico en Lousanne 2020, cada vez se acercan más personas, incluso muchos que son ajenos al esquí con ciertos intereses para que esto crezca".

Claves para una práctica segura

Según advierte Fernando Márquez, coordinador del esquí de montaña en la Federación Argentina de Ski y Andinismo, al practicarse generalmente fuera de los centros de esquí y en zonas remotas, conviene tener presente estas mínimas recomendaciones:

- Se debe tener una buena técnica de esquí y muy buen estado físico

- Contar con el equipo necesario de seguridad (arva, paza y zonda) y conocimientos para su uso

- Nunca salir solo, mínimo con un compañero

- En lo posible, conocer la zona donde se va a esquiar

- Llevar celular y/o radio VHF con contactos de emergencia

- Dejar avisado el lugar donde se esquiará y el tiempo estimado de la salida

- Tener previsión del clima

- Vestir ropa técnica adecuada

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