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Cómo rearmar a River sin el capitán Ponzio: el desafío de Gallardo para la revancha contra Racing

Daronco le muestra la roja a Ponzio, en el final del primer tiempo
Daronco le muestra la roja a Ponzio, en el final del primer tiempo Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Juan Patricio Balbi Vignolo
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9 de agosto de 2018  • 23:59

Leonardo Ponzio camina hacia el túnel con calma. Ya le entregó la cinta de capitán a Lucas Martínez Quarta y casi no levanta la mirada, enfocada hacia abajo. Antes de dejar el campo, se agacha, toca el césped con su mano derecha y se persigna. Sabe que pecó, que sus errores innecesarios para un experimentado jugador de 36 años pueden terminar siendo una pesada cruz. Anoche, el hombre que jugó siempre al límite, se fue expulsado a segundos del entretiempo y se perderá la vuelta del 29 de agosto. Una baja más que sensible para River en este cruce de octavos de final de la Copa Libertadores .

Ambas amarillas estuvieron bien sancionadas por el árbitro brasilero Anderson Daronco, pese a que en un primer momento amonestó a Exequiel Palacios en lugar de mostrarle la segunda tarjeta a Ponzio y debió apoyarse en sus líneas para cambiar su decisión.

Un corte con excesiva vehemencia sobre Ricardo Centurión, en una jugada que parecía no llevar peligro sobre la banda izquierda en el mediocampo a los 29 minutos, y un intento demasiado arriesgado de extirparle una pelota desde atrás a Renzo Saravia, a los 45, terminaron de sentenciar su noche negra. Y pudo ser peor: de esa falta casi llega el 1-0 de Racing , pero Franco Armani desactivó el remate de Lisandro López.

El partido de Bruno Zuculini, quien ingresó para jugar el complemento por Ignacio Scocco, fue la contracara del capitán, que no venía dibujando una sólida tarea como las que lo han catapultado a la idolatría en Núñez. El ex Racing, con despliegue, sacrificio e ímpetu, respondió en un momento crucial.

Lejos estuvo de ser una versión sobresaliente de Zuculini, quien volvió a mostrar imprecisiones con la pelota que habían aparecido en sus 11 partidos anteriores, pero el movimiento de piezas del DT fue la jugada que decretó el empate: con él, más la gran tarea del juvenil Exequiel Palacios, controló a la Academia a fuerza de presión, intensidad y esfuerzo colectivo, tras un primer tiempo a puro vértigo.

River no volvió a llegar con peligro al arco rival y aguantó, algo que logró también gracias a Armani y Javier Pinola. Pero quizás, el punto más positivo que se lleva el DT, es la actuación de Palacios, de 19 años, quien se coló en el equipo titular tras su buena aparición en la Copa Argentina, ganándole la pulseada a Enzo Pérez -ingresó a jugar la última media hora con una tarea irregular-, y anoche le dio equilibrio, aire y tenencia. Como si tuviera centenares de encuentros encima, pese a que tiene 27 en primera y el de anoche fue el undécimo de titular (segundo en Libertadores).

Quizás, será un pequeño parámetro para el juego de vuelta: el Muñeco deberá rearmar el equipo sin Ponzio, una pieza esencial, por dos errores impropios de un caudillo.

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