De panelista a conductor, ¿una misión imposible en la TV actual?

Adrián Pallares y Jorge Rial Fuente: Archivo
13 de agosto de 2018  • 09:18

En plena crisis económica y de contenidos, la televisión de aire local encontró en los programas con paneles un formato eficaz y atractivo para analizar desde las peleas en la pista de baile de ShowMatch y los romances más sonados de la farándula hasta las últimas denuncias de corrupción o el aumento de la cotización del dólar. Sin embargo, a la hora de buscar caras para estar al frente de esos ciclos, los gerentes de contenidos rara vez piensan en ellos... ¿por qué es tan difícil que un panelista crezca y se vuelva conductor?

El análisis de la última década en TV deja un saldo preocupante: es virtualmente imposible lograr el "ascenso laboral" de dejar la silla del panel para pasar a comandar un programa propio. Los enojos y polémicas que se vivieron en estos días en los ciclos de Verónica Lozano y Jorge Rial demuestran que para quienes manejan los canales, los panelistas no son una opción a la hora de reemplazar a un conductor e, incluso, en algunos casos ni siquiera para realizar una suplencia.

En el caso de Cortá por Lozano, la gerencia de Telefe decidió buscar a algunas caras por fuera del programa para reemplazar a la conductora durante sus vacaciones como Zaira Nara, Leandro "el Chino" Leunis y Paula Chaves o apelar a figuras consolidadas como Lizy Tagliani y Nicole Neumann, quienes son más conocidas por sus roles por fuera de participar de paneles.

"Estoy tan sorpresa como todos ustedes", tuiteó Connie Ansaldi , una de las panelistas del envío al enterarse de quienes tomarían el rol de Lozano. Luego, tras un comentario de un periodista en Twitter, que recordó que ella condujo en el pasado y que aseguró que estaba capacitada para el puesto, completó: "Muchos lo ven. La gente lo ve. Los productores no lo ven".

Cuando varios sitios y portales replicaron sus palabras, Ansaldi relativizó su enojo y dejó en claro que mantiene buenas relaciones con sus compañeros, pero que cree que el problema está detrás de cámara. "En todas las profesiones te tienen que mimar, incentivar, motivar. Está comprobado que si la gente no se siente estimulada rinde menos. Se apaga. Los que estamos en el entretenimiento mucho más. Lamentablemente no es política habitual en Argentina hacerlo. Una pena", escribió. Horas más tarde hizo una transmisión en vivo en Instagram en donde explicó que sus palabras fueron fruto de sentir que siempre tiene que demostrar cuánto vale.

Unos días antes, las redes sociales también fueron testigos de la incomodidad que generó que América TV eligiera a Moria Casán para sentarse por largo tiempo en el sillón de conductora de Intrusos, mientras Jorge Rial atendía cuestiones familiares y anunciaba su interés en gerenciar la ficción en el canal. Muchos esperaban que ese lugar lo ocupara Adrián Pallares, tal como sucedió en ausencias cortas en el pasado, pero eso no sucedió. El panelista, entonces, también apuntó hacia las autoridades de la señal.

"Agradezco la onda a todos pero soy contratado de América TV y no tengo ningún poder decisión en nada. Cualquier consulta, sugerencia o idea escriban a @AmericaTV o @Intrusos . Abrazo a todos", tuiteó. Un ex Intrusos, Augusto "Tartu" Tartúfoli, sumó leña al fuego mencionando que tanto Marina Calabró como Marcela Tauro podrían suplir con oficio la ausencia de Rial:

Al ver estos movimientos en pantalla, parece lícito preguntarse si es incorrecto seguir pensando que el recorrido esperable para un panelista es terminar comandando su propio ciclo, ya que esa aspiración hoy es utópica e imposible de realizar. Y no se trata únicamente de una cuestión de presencia o no de talento en los paneles, sino de cuál es el criterio con el que se maneja la TV local.

Connie Ansaldi y Verónica Lozano Crédito: Instagram

A diferencia de lo que sucede en varios países del mundo, y de lo que ocurría aquí tiempo atrás, impresiona comprobar que la televisión abierta argentina no tuvo un recambio fuerte de rostros en cámara. Desde la década del 90 Marcelo Tinelli, Susana Giménez , Mirtha Legrand , Jorge Rial , Marley y Jorge Lanata , entre otros, ocupan los mismos lugares en la TV. Y no se trata sólo de primeras figuras, sino también de nombres como Susana Roccasalvo, Guillermo Andino o María Laura Santillán, que también están cristalizados en sus lugares hace años. El regreso de Nicolás Repetto, esta vez como conductor de un noticiero, terminó por confirmar que la vocación por la nostalgia y el status quo no es accidental sino una política activa.

En medio de los profundos cambios que atraviesa la industria y la drástica caída del rating en medio de una competencia feroz por contenidos en diferentes plataformas, ¿la tele no cambia porque no quiere o porque sospecha que si lo hace terminará perdiendo a su público más fiel, que encuentra tranquilidad en ver las mismas caras en los últimos 30 años?

No siempre fue así: Tinelli surgió del programa de Juan Alberto Badía y Rial comenzó en la increíble cantera de nombres que fue Indiscreciones con Lucho Avilés. De hecho, pocos lo recuerdan pero antes de Infama y mucho antes de Intratables, Santiago del Moro fue panelista de Beto Casella en Bendita TV.

En el gremio de los panelistas también están aquellos que lograron crecer y tener su propio espacio pero son contados ejemplos. Viviana Canosa representó en la década pasada la máxima aspiración de ascenso laboral, pasando del panel de Intrusos a competirle con su propio ciclo en otra pantalla. Durante años, ella mantuvo el discurso de que muchos de sus colegas la atacaban por envidia porque ella había logrado crecer y conducir.

Su primer ciclo, Los profesionales de siempre, fue a su vez el semillero de Ángel de Brito, quien hoy tiene su programa en las mañanas de El Trece, y Rodrigo Lussich , quien conduce Confrontados en elnueve. Otro panelista, Pallares, tuvo este año un envío de juegos en América TV y fue presentado en las promociones como "el príncipe del espectáculo". El mote es interesante porque parece sugerir que hay una realización monárquica en esos espacios.

A Maju Lozano la pantalla chica si le dio la oportunidad de convertirse en conductora

Otro caso de panelismo con movilidad laboral ascendente es Maju Lozano , quien se dio a conocer junto a Mariana Fabbiani hace algunos años y hoy está al frente de un ciclo en elnueve. Marcelo Polino , por su parte, supo panelear en Indiscreciones para luego repetir el rol en Intrusos, pero terminó con Ponele la firma, en América TV, y ahora en eltrece con Los especialistas del show . También están quienes fueron conductores y hoy panelean como Florencia de la V y Julieta Prandi.

Polino debutó con Los Especialistas del Show - Fuente: El Trece

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¿Esto significa que cualquier panelista podría ser conductor? Afirmar eso sería temerario, ya que el rubro está compuesto por un conjunto variopinto de hombres y mujeres con distinto grado de participación, originalidad y hasta reconocimiento. Intratables, por ejemplo, consolidó la figura pública de Diego Brancatelli -gracias a su defensa emocional de la gestión kirchnerista- y el recientemente desafectado Gabriel Levinas consiguió ser popular también gracias al programa, pero allí también hay periodistas y opinadores que se sientan a diario y que el público no distingue por ningún rasgo particular.

También hay que señalar, en este contexto, que la situación contractual de los panelistas tampoco es la mejor: son poquísimos los que son empleados de los canales o los que tienen contratos artísticos con productoras. La mayoría acepta ir por una suma que cobra como "bolo" en la Asociación Argentina de Actores o directamente gratis, bajo la promesa de que si su figura gusta a los televidentes, regresa. Esta precarización laboral también afecta sus posibilidades de crecer.

La historia del panelista que crece y conduce su propio programa parece, entonces, una fábula en los tiempos que corren pero eso no debería significar que su rol es minimizado o que tiene poco valor. Sus intervenciones, comentarios e incluso peleas entre sí dentro del mismo ciclo son parte de la columna vertebral de los contenidos de la TV local. De forma involuntaria y sin que ellos puedan hacer nada al respecto, son el emergente de una industria que hoy parece apostar a lo seguro y más económico.