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Entrevista exclusiva

Susana Giménez: "No me quiero complicar la vida con un hombre"

Pablo Mascareño
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11 de agosto de 2018  • 00:09

"Visitar Fuerte Apache fue una experiencia enriquecedora. Su gente es muy amorosa, cariñosa. Me encantó ir", confiesa Susana Giménez a LA NACION minutos después de terminar su rutina diaria en el gimnasio que tiene montado en su casa de Barrio Parque. Aún resuenan en ella los saludos de los vecinos del barrio Ejército de los Andes que se amucharon para verla de cerca. Un acontecimiento, desde ya, infrecuente. La diva llegó hasta el populoso partido de Tres de Febrero para registrar la extensa entrevista que le realizó al jugador Carlos Tevez , el protagonista del primer programa que se grabó para su ciclo de especiales mensuales, el formato escogido para esta temporada. Susana Giménez / Especiales 2018 se estrenará este miércoles, a las 22.30 horas y significará el regreso de la máxima estrella de Telefe a la pantalla chica, luego de aquella gran gala transmitida desde el Teatro Gran Rex el 17 de diciembre de 2017, el corolario de las celebraciones por las tres décadas que lleva el ciclo en el aire.

Una Susana diferente

"Estar en el aire solo una vez por mes, me permite tener más tiempo libre", aseguró Susana a LA NACION
"Estar en el aire solo una vez por mes, me permite tener más tiempo libre", aseguró Susana a LA NACION Crédito: Gabriel Machado-Telefe

"Este año hubo Mundial y eso nos impidió debutar en junio o julio, como lo hacemos siempre. Arrancar en agosto ya era medio tarde, así que nos decidimos por esta propuesta y el año que viene, en abril, retomaremos los programas en vivo, una vez por semana", explica la diva en plan decontracté, enfundada en jogging, camiseta y zapatillas de running. Se la nota distendida, con ganas de conversar y eufórica. Acaso será por el saldo a favor de su incursión en una zona de grandes carencias donde recibió la calurosa bienvenida de la gente; por su jugosa entrevista con un viejo conocido como lo es el ídolo de Boca Juniors; y, también, es válido que así sea, por la posibilidad de un descanso prolongado que la apartará de las urgencias de un programa en vivo cada siete días. "Estar en el aire solo una vez por mes, me permite tener más tiempo libre, permanecer más en el exterior y aprovechar el verano en mi casa de Miami, a la que siempre visito varias veces por año, pero solo por cuatro días porque me espera el programa del domingo en Buenos Aires".

Los especiales ya le dieron muy buenos resultados a Telefe. Las dos emisiones, emitidas el año pasado, ganaron la batalla del rating y encabezaron las mediciones de audiencia. Pero, además, permitieron mostrar a Susana, junto a una figura anfitriona de rango estelar, en facetas más cotidianas, mundanas, con gran informalidad, y con el marco de atractivas ciudades del mundo. Así, compartió su estadía en Canadá con Luisana Lopilato y Michael Bublé; y recorrió la elegante Milán con la menos elegante Wanda Nara. "Además de la cuestión de las fechas, el canal se hizo a nuevo en Martínez. Vamos a tener luces frías de última generación; unas cámaras increíbles con las que la gente te puede ver hasta una caries; y una escenografía con unas pantallas fabulosas. Así que me pareció bien largar con la nueva tecnología en abril y ahora viajar un poco con los especiales", explica la conductora. Para el primer envío, la travesía fue de cabotaje, dado que se rodó en el barrio natal del delantero de Boca Juniors y en la casa en la que actualmente reside el Apache.

Para las próximas emisiones, ya está confirmado un programa junto a Maluma . Susana, además, asistirá a un show de Shakira en los Estados Unidos para conversar personalmente con la cantante sobre una posible entrevista: "Ella no quiere agotarse con demasiadas cosas, prefiere una nota más tranquila". Los especiales requieren una participación bien activa del entrevistado y varias jornadas de rodaje, algo que no seduciría del todo a la estrella pop. Luis Miguel es la otra carta que busca obtener la producción: "Es el más difícil de todos. De las conversaciones ni siquiera se encarga mi producción. Se lo pasamos a Viacom, la empresa que maneja el canal, para que se converse directamente desde Nueva York".

-¿Viste la serie sobre su vida?

-Sí, me encantó. Lo adoro a Luismi, es un gran amigo y me fascina lo que hace. Nadie canta el bolero como él.

Fuerte Apache

Susana Gimenez junto a Tevez, en el especial de la diva que se verá la semana próxima
Susana Gimenez junto a Tevez, en el especial de la diva que se verá la semana próxima Crédito: Gabriel Machado-Telefe

Susana se trasladó con todo su equipo hasta el complejo donde transcurrió la infancia y primera juventud de Carlos Tevez. Allí fue recibida por los vecinos en una postal bien atípica que alteró la rutina de un vecindario atravesado por las necesidades urgentes. "No es una villa sino un barrio de departamentos", explica una Susana aún sorprendida que, quizás, esperaba encontrarse con un contexto socioeconómico más adverso. Aunque, desde ya, Fuerte Apache es una zona vulnerable y de necesidades urgentes habitada por cerca de 50.000 personas a lo largo de varias manzanas superpobladas de torres enlazadas entre sí. "Me pareció fantástico conocer el lugar de donde Carlitos salió y al que le tiene tanto amor. Y donde, aún hoy, sigue viviendo parte de su familia, aunque él les compró casa a todos. Incluso se conserva la canchita de fútbol donde jugaba cuando era muy chiquito. Antes, los pibes jugaban en la calle, y eran más felices", añora la diva.

-Más allá de las posibilidades económicas, el arraigo y la pertenencia se convierten en sostenes de identidad.

-Además, acá viven familias enormes, donde los chicos se crían junto a sus amigos de toda la vida. Incluso Carlitos vuelve varias veces por semana y cena en un restaurante con sus amigos de siempre. Eso no lo perdió.

-¿Por qué lo elegiste para iniciar este ciclo?

-Es muy amoroso, lo quiero mucho. Comenzó a visitar el programa desde muy chico. Recuerdo que siempre tenía puesto un gorro de lana. Una vez le pregunté por qué no se destapaba la cabeza y me confesó que se sentía feo, con orejas grandes. Ahí lo empecé a psicoanalizar. "¡No sos feo, no digas pavadas!", le decía. Lo alentaba a tener más seguridad con su físico. Es un ser adorable. Tiene una mujer encantadora y tres hijos maravillosos.

-¿Cómo fue tu encuentro con la gente del lugar?

-Me dijeron cosas divinas. "Te quiero, te veo siempre, gracias por venir". Permanentemente me agradecían estar ahí.

-Ese "estar ahí" es arremeter, en cierta forma, contra el estigma que pesa sobre determinados contextos.

-Los vecinos saben que el prejuicio existe. Una chica se me acercó con un cartel para agradecerme la visita y me comentó que mucha gente de afuera piensa que todos son malos en ese barrio. Yo le decía: "No mi amor, no pueden ser todos malos. Ni todos buenos ni todos malos. Y con educación, trabajo y dedicación se progresa. Siempre se puede". Realmente, la gente fue muy educada conmigo. Educadísima.

-Para alguien como vos que se mueve en un universo tan diferente, ¿qué te sucede cuándo atravesás ciertas barreras y te vinculás directamente con un mundo que te es ajeno?

-Yo voy en el auto por la ciudad y con los ojos bien abiertos. Uno ve. Y también la televisión te muestra la realidad más cruda.

Esperanzada

"Estamos saliendo de un pozo muy profundo, con un costo político inevitable porque la gente, lógicamente, protesta al ver afectado su bolsillo"
"Estamos saliendo de un pozo muy profundo, con un costo político inevitable porque la gente, lógicamente, protesta al ver afectado su bolsillo" Crédito: Gabriel Machado-Telefe

-Hablamos de pobreza y, en ese aspecto, la Argentina atraviesa una crisis muy difícil de sobrellevar para millones de ciudadanos de los sectores más desprotegidos que, en muchos casos, se ven expulsados del sistema. ¿Cuál es tu mirada con respecto al país?

-Estamos saliendo de un pozo muy profundo, con un costo político inevitable porque la gente, lógicamente, protesta al ver afectado su bolsillo, sobre todo aquellos que cobran sueldos muy bajos y tienen que pagar la luz, el agua y el gas con aumentos fuertes. Pienso que a la población hay que explicarle por qué suben los servicios. Y a los jubilados, que les cuesta acceder a los remedios, hay que contarles, por ejemplo, que no quedó nada en el Anses.

-Está instalada cierta crítica a la manera de comunicar del Gobierno. ¿Creés que deberían explicar más sobre la situación en la que nos encontramos?

-Creo que, al asumir, el Gobierno tendría que haber contado con qué se encontró. En alguna oportunidad, se lo pregunté a Mauricio y me dijo que no lo hizo porque no quería amargar a la gente. Sentía que no podía tirar esa pálida ni bien asumía y que, de decirlo abiertamente, los inversores tampoco iban a venir. Pero, lógicamente, entiendo que a la gente le cuesta mucho vivir ahora. Costará mucho salir de todo esto, porque fueron muchos años de corrupción los que hemos vivido.

-¿Tenés una mirada esperanzada con respecto al futuro?

-Soy consciente que a la gente hay que darle un respiro, pero cuando uno habla con especialistas, te dicen que se están haciendo las cosas bien. Tengo esperanza. Otra cosa no te puedo decir, hablo como ciudadana, nada más. Hay que creer en algo y en alguien que no sea corrupto. Sé que Mauricio no es corrupto y los que lo rodean tampoco. Ahora, si algún funcionario toma un auto oficial para ir al dentista, no lo sé. Eso es otra cosa.

-¿Considerás que, como sociedad, hemos naturalizado determinadas dinámicas y que algunas denuncias de corrupción que nos atraviesan ya no sorprenden tanto?

-Yo me sigo sorprendiendo. Cuando escucho que salen a la luz esos casos, me pregunto para qué se quiere tanto dinero. Ni en cuatro vidas se puede gastar esa guita. Entiendo que haya gente ambiciosa, pero si tenés cien millones de dólares o ciento cincuenta, ya es igual ¿Para qué querés 35 casas? No podés vivir de esa manera. Es ridículo.

-Y en tu caso, ¿qué valor tiene el dinero?

-Tiene un valor, te hace la vida más fácil. Pero también es muy costoso, tenés que pagar la mitad en impuestos.

Lejos quedó en el tiempo la modelo incipiente que se desplazaba con un Fiat pequeño junto a su amiga Teté Coustarot para ir de desfile en desfile guardando vestidos y pelucas en el diminuto vehículo: "Amé ese auto. Fue el primero. No tenía plata para estacionamiento, así que dormía en la calle. Cuando lo dejaba a la noche, lo saludaba".

-Es conocida tu simpatía por la gestión de Cambiemos. En ese sentido, ¿verías con buenos ojos una candidatura a la presidencia de María Eugenia Vidal o preferís una reelección de Mauricio Macri?

-Los amo a los dos. María Eugenia es un ser maravilloso, trabaja como loca, tiene unos huevos bárbaros. Y Mauricio es mi amigo de toda la vida. Los dos son probos.

La ley que no fue

En concordancia con su análisis sobre la realidad, Susana no se priva de expresar su mirada sobre el debate sobre el aborto . "Legalizar el aborto ayudará a que la gente más humilde no se muera. Los ricos van al exterior o a lugares muy lujosos e higiénicos y se lo hacen. Pero las mujeres pobres, ¿a dónde van? ¿A dónde va una chica violada por su padre? ¿Qué hacemos con una nena de diez años violada y embarazada por el abuelo como hemos visto en los medios? ¿Qué hacés si a una mujer la agarra un degenerado en una plaza? ¿La obligás a tener ese hijo? Por otra parte, no va a haber más abortos porque esté legalizado. Lo mismo sucedió con la ley de divorcio. Si no te querías divorciar, no te divorciabas. Con esto sucederá igual. La ley te da libertad y la mujer puede elegir".

-Elegir y, en caso de decidir abortar, hacerlo en las mejores condiciones de salubridad.

-Se trata de proteger a las nenitas. Hay chiquitas que se someten a cosas tremendas y en lugares inmundos. La desesperación hace que las chicas hagan cualquier cosa.

Susana celebra el abordaje de los medios sobre el tema, aunque prefiere preservarse. "Veo una televisión muy botona, muy chimentera. Hay muchos opinólogos que no tienen la menor idea de lo que están diciendo, pero que hablan con una naturalidad que me sorprende. Y lo peor es que para mucha gente lo que se dice en tele es palabra santa. Eso es muy nocivo. Veo demasiada polémica, mucha crítica. Eso no cierra la grieta. Como este Gobierno no te manda a la AFIP si lo criticás, se aprovechan para decir cualquier cosa. Durante doce años yo mucho no escuché criticar.

-¿Qué te sucede cuando sos la protagonista de las noticias?

-La mayoría de las veces dicen pavadas. No dicen cosas malas sobre mí, pero mienten. La verdad es que no escucho. No me hace bien, nunca me hizo bien.

-Sos una de las mayores figuras del país. Es inevitable que los periodistas hablemos sobre vos y que la gente se interese por tu vida. ¿Te resulta tóxico eso?

-A veces sí. Por eso me preservo y no escucho. Además, veo mucha agresividad, falta de respeto. Hoy se insulta a un presidente, sea quien sea, y no pasa nada. Antes se respetaban las investiduras. Y eso es porque no hay castigos. No hay multas. Mirá lo que hizo (Rudolph) Giuliani en Nueva York. Me acuerdo que cuando salía de ver teatro, me metía en un restaurante o me subía rápido a un taxi. No podías caminar por la noche. Ahora sí. ¿Cómo se hizo? Castigando.

Futuro con trabajo, descanso, ¿y amor?

Hace algunas semanas circuló una versión que hablaba de un posible regreso de la diva a los escenarios junto a Guillermo Francella durante la temporada 2019, un proyecto que, de concretarse, hubiese sido por demás exitoso: "Fue cierto lo que se dijo, pero no hubo nada cerrado. Con Guillermo leímos una obra que no nos gustó. Lo llamé y le dije: "France no me gusta". A él le sucedió lo mismo. El teatro se iba a llenar igual para vernos a los dos juntos, pero antes de decepcionar a la gente, me muero".

-¿Tenés ganas de hacer teatro?

-¡Nooooo! Es muy terrible el teatro. Lo hice durante veinticinco años de mi vida, con dos funciones diarias. ¡Estoy harta! Es muy agotador, no te podés enfermar, no te puede pasar nada.

-De todos modos, la experiencia del contacto con la gente en vivo es siempre auspiciosa.

-Eso es divino, pero me sentaría a hablar con ellos en lugar de hacer una obra. Tener que cambiarte de ropa, medias, zapatos, correr. Eso ya no.

-¿Te ves celebrando los 50 años de tu programa como hizo Mirtha Legrand?

-¡No! La Chiqui es única, no la puedo seguir. Yo no podría ir a tres cócteles por día, cambiarme de ropa varias veces. ¡Me muero! Pero ella es así. Siempre está impoluta, perfecta, coqueta, maquillada. Yo prefiero estar cómoda, pasé mucho tiempo con el taco aguja. Hay que cuidar la flauta porque la serenata es larga, decía Tita Merello.

-Y en esa serenata, ¿se incluye el amor?

-No lo sé.

-¿Seguís sola?

-Por ahora sí. Estoy muy contenta, feliz.

-¿Se puede decretar un nunca más al amor?

-No digo nunca más, pero no sé si me podría enamorar. Es muy difícil. A esta edad ya tenés mucha experiencia, sos más profunda, más inteligente, tenés menos hormonas.

-¿Te genera temor que se enamoren del personaje?

-No soy un personaje, en mi casa soy igual que en la tele.

-El posible caballero que busque seducirte, ¿ve primero al personaje o a la mujer?

-Supongo que primero ve a Susana Giménez, pero luego, en la convivencia, aparece la mujer. Es como cuando te casas con un tipo divino, joven, buen mozo; a los tres meses ya lo ves estúpido y horrible.

-¿María Susana Giménez Aubert es más atractiva que Susana Giménez?

-No, soy la misma. No cambio. No me hago la simpática en la tele y después soy un ogro. Me levanto contenta, trato a todo el mundo bien. Soy una persona, gracias a Dios, feliz.

-Federico Levrino, tu productor, me dijo hace poco que vos le habías encontrado la vuelta a la vida. No es poca cosa.

-¡Qué amoroso! Tiene razón.

-Lograr eso no solo tiene que ver con un buen pasar económico o una consagración profesional.

-Tiene que ver con la calma, con la paz, con hacer cosas que te gusten, con no hacerte problemas, con no tener disgustos. Yo busco estar bien.

-A pesar de tu rango estelar, no se te percibe avasallada por un estilo de vida, desequilibrada en el éxito. No das la imagen de una mujer complicada.

-No, para nada. Por eso no me quiero complicar la vida con un hombre.

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