Trump tuitea, la lira turca se desploma y desata un terremoto financiero que se siente hasta en la Argentina

Donald Trump se lanzó hoy en una guerra comercial contra Turquía al anunciar la duplicación de los aranceles sobre el acero y el aluminio
Donald Trump se lanzó hoy en una guerra comercial contra Turquía al anunciar la duplicación de los aranceles sobre el acero y el aluminio
Rafael Mathus Ruiz
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10 de agosto de 2018  • 12:50

WASHINGTON.- Turquía desató un nuevo terremoto financiero global que sembró preocupación y golpeó a la Argentina, al sufrir un durísimo azote por parte de inversores que descuartizó a la lira y provocó una crisis cambiaria, que se profundizó por la creciente tensión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump , y el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan .

La lira turca, que desde hace meses sufre por la desconfianza de los mercados junto a otras monedas de economías emergentes, cayó casi un 14% respecto del dólar, un derrape que estalló, primero, con un discurso de Erdogan en el que advirtió sobre una "guerra económica" contra el país, y empeoró luego cuando Trump ordenó duplicar los aranceles al acero y al aluminio para Turquía y amplió la brecha con Ankara.

"Acabo de autorizar una duplicación de aranceles sobre acero y aluminio con respecto a Turquía ya que su moneda, la lira turca, se desliza rápidamente contra nuestro fuerte dólar. El aluminio ahora estará en el 20% y el acero en el 50%", anunció Trump en un tuit. "¡Nuestras relaciones con Turquía no son buenas en este momento!", afirmó.

El desplome de la lira desató un efecto dominó que recorrió Europa, Asia y llegó hasta la Argentina, donde la suba del dólar y el riesgo país y el desplome de las acciones selló la peor semana para el país tras la efímera calma financiera que aportó el blindaje del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El nuevo cimbronazo financiero llegó tras meses de volatilidad global, arraigada en la suba de la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, en la jerga), la guerra comercial desatada por Trump y una mayor desconfianza de los inversores respecto de la salud de la economía mundial, que los lleva a desprenderse de activos más riesgosos, como los papeles de las economías emergentes, para buscar refugios en bonos norteamericanos, más seguros.

Este nuevo escenario ha sido particularmente nocivo para países como Turquía y la Argentina, dos economías vulnerables que dependen del financiamiento externo.

Trump anuncia más arancles al acero y al aluminio en Turquía - Fuente: AFP

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"Este año fue común tener estos ruidos en los mercados", indicó Daniel Chodos, de Credit Suisse. "La Fed, suba de tasas, guerra comercial, sanciones específicas a Rusia o guerra diplomática o crisis geopolíticas con países específicos, como Turquía. Todo eso le pega a los mercados emergentes. Va a ser un año con mucho riesgo y mucha volatilidad", explicó.

"Batalla nacional"

La crisis turca, la más severa que ha debido enfrentar Erdogan en sus más de 15 años en el poder, tiene esta vez el agravante del choque diplomático con Washington, máximo garante financiero global y principal accionista del Fondo Monetario, el prestamista de última instancia por excelencia.

Las relaciones entre Washington y Ankara estaban complicadas por una punta de desacuerdos en política internacional, entre ellos, la guerra civil en Siria . Pero se deterioraron aún más en las últimas semanas por el caso de un pastor estadounidense, Andrew Brunson, detenido en Turquía bajo cargos de terrorismo y espionaje. El gobierno de Trump pidió su liberación, e impuso sanciones a dos ministros de Erdogan, quien respondió con una medida "espejo", al decretar sanciones a dos funcionarios de Trump.

Estados Unidos y Turquía han sido aliados históricos, y ambos son miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el G20. El deterioro es relativamente nuevo: a fines de junio, Trump había llamado a Erdogan para felicitarlo por su último triunfo electoral, en junio, que le dio más poder, y había ponderado el "fuerte lazo" entre ambas naciones.

Recep Tayyip Erdogan habló con sus seguidores en medio de la caída de la lira
Recep Tayyip Erdogan habló con sus seguidores en medio de la caída de la lira Fuente: AFP

La preocupación de los inversores sobre Turquía están arraigadas en el deterioro de su economía y el sesgo populista de la política económica de Erdogan. El banco central turco ha sido renuente a subir sus tasas de interés para frenar la sangría de la lira, pese a que la inflación ha aumentado hasta alcanzar ya el 16% anual en julio, por encima de la meta oficial.

Desafiante, Erdogan pidió a los turcos en un discurso con tono de epopeya que no se volcarán al dólar, y afirmó que se enfrentaban a una "guerra económica". El presidente, quien sugirió que el país sufría una suerte de golpe económico desestabilizador, apeló al patriotismo de los turcos.

Si hay alguien que tenga dólares u oro bajo el colchón, vayan a los bancos a cambiarlo por liras turcas. Esta es una batalla doméstica, nacional
Recep Tayyip Erdogan

"Si hay alguien que tenga dólares u oro bajo el colchón, vayan a los bancos a cambiarlo por liras turcas. Esta es una batalla doméstica, nacional", dijo Erdogan a una multitud en la ciudad de Bayburt, en el noreste del país. "Esta será la respuesta de mi pueblo a quienes han librado una guerra económica contra nosotros", agregó.

"No olviden esto, si ellos tienen dólares, nosotros tenemos a nuestro pueblo, a nuestro dios, a nuestro Alá", insistió Erdogan.

Ni las palabras de Erdogan ni las promesas de ortodoxia de su gobierno calmaron a los inversores. A eso se sumó el tuit de Trump. La onda expansiva de la crisis turca se propagó en el extranjero, tocó varias monedas, tiñó de rojo a los indicadores bursátiles y alcanzó, sobre todo, a las acciones de empresas europeas con alta exposición a la economía turca.

El latigazo se sintió con mayor severidad en la economía argentina. Las monedas de ambos países han sufrido, este año, la mayor depreciación entre las naciones emergentes afectadas por las turbulencias financieras. Y Turquía, al igual que la Argentina, tiene un abultado déficit externo, que financió con deuda. La Argentina ya buscó resguardo en el Fondo Monetario Internacional (FMI), un escenario que muchos creen le llegará a Turquía. El Fondo dijo esta semana que no ha recibido ningún pedido de Ankara.

"Los activos argentinos experimentaron una caída especialmente severa, ya que los problemas de Turquía provocaron temores de contagio en los mercados emergentes", indicó Alejo Czerwonko, estratega del Chief Investment Office del banco de inversión UBS. El azote puede continuar: "A pesar de los vínculos económicos y financieros limitados entre ambos países, el destino de sus activos está entrelazado. Una crisis cada vez más profunda en Turquía podría llevar a un deterioro adicional del apetito de los inversores hacia países emergentes vulnerables y más riesgosos, como la Argentina", cerró Czerwonko.

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