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Viaje al interior de la Generación Verde: las adolescentes que impulsan las reivindicaciones de género

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
Soledad Vallejos
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10 de agosto de 2018  • 16:00

Volvieron a sus casas de madrugada, con restos de glitter verde en sus mejillas y párpados, y la mayoría se levantó temprano ayer por la mañana, como todos los días, para ir a la escuela. "Fue una noche histórica, y más allá del desenlace de la votación en el Senado, el tema quedó instalado en la sociedad. Dejó de ser tabú, hasta tuvo media sanción en Diputados. Vamos a seguir movilizándonos por nuestros ideales de igualdad y nuestros derechos", dice Azul Ferreira, que tiene 14 años, y va a la Escuela Técnica Raggio, en Núñez.

Con el pañuelo verde atado en su muñeca izquierda, Azul habla con entusiasmo en medio de una ronda de estudiantes, de mayoría femenina. Todos son compañeros, y además del aula comparten algo más que los identifica y los une: es la primera vez que se movilizan por una causa, que salen a la calle para hacer oír su voz. "Sentís que formás parte de algo mucho más grande, y que se puede generar un cambio", dice Azul, que el anteayer estuvo presente en el sector destinado alrededor de la Plaza del Congreso, sobre la avenida Callao, al grupo multitudinario que estaba a favor de la ley de aborto.

Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia

Mientras Azul habla varios de sus compañeros se suman a la ronda. Están Neira Ortiz (14); Valentina Parodi (17); Félix Reisis (15) y Nicole Suárez (14) y para todos ellos también el debate sobre el aborto fue la puerta de entrada al despertar de una militancia política en cuestiones de género. Son centennials, o parte de la denominada generación Z, nacidos después del 2000. Los más grandes apenas rozan los 18 años, y junto con los millennials -que llegaron al mundo a partir de 1980- sumarán la fuerza demográfica más importante del planeta para 2020 (cerca del 60% de la población) según el último trabajo publicado por Bank of America Merrill Lynch, "New Kids On The Block", que intenta rastrear cómo estas dos generaciones entienden la tecnología, el consumo, la educación, la economía y otros aspectos vinculados con su autonomía, la sexualidad y el género.

Un nuevo actor social

Para los expertos en sociología y especialistas en políticas y derechos para la infancia, los adolescentes se constituyen hoy como un nuevo actor social; tal vez la generación más tolerante que haya existido en cuestión de orientación sexual y religiosa. "Hay una transformación subjetiva, y es que este cambio en las relaciones y sentidos culturales es apropiado por chicos y chicas y tramitado tanto a nivel corporal como identitario. Si tal vez antes la autonomía sexual se buscaba en secreto, los adolescentes hoy la construyen en su politización y en lo público. Hablar de sexualidad es para ellos parte de su discurso cotidiano", reflexiona Valeria Llobet, investigadora del Conicet en temas de derechos y políticas para la infancia.

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

Desde una perspectiva del derecho, la abogada Sabrina Cartabia, miembro de la organización Red de Mujeres, considera que la percepción sobre el rol de los adolescentes viene modificándose con algo más de fuerza en los últimos cinco años. "Los cambios jurídicos que comenzaron en 1994, cuando en la Argentina se le dio rango constitucional a la Convención Institucional de los Derechos del Niño, se acentuaron en este último tiempo. Su voz cada vez tiene más peso y en estos pocos meses desde que comenzó el debate sobre el aborto quedó demostrado. Las adolescentes salieron a la calle y se pusieron la movilización al hombro, incluso cambiando la lógica de la conversación en el seno de sus familias". Según opina Cartabia, los adolescentes no hablan solamente en términos de salud pública o clandestinidad, sino que plantan sus ideales de igualdad y los valores de una ética política en el contexto de una sociedad democrática.

Casi sin quererlo, Bárbara Llano, de 14 años, se suma con otras palabras a la definición de tono académico de Cartabia, al considerar que "si el aborto sigue siendo ilegal, no hay igualdad de género, porque son las mujeres las que mueren por los abortos clandestinos y las que hasta pueden ir presas por hacerlo". A su lado, la escucha su novio, Juan Cerutti, que no está de acuerdo con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. "Con ella discutimos, pero como no nos ponemos de acuerdo llega un punto en que paramos. La respeto y entiendo su postura. Pero yo creo que hay una vida en formación y no me parece bien que otro decida interrumpirla -dice Juan, que están en cuarto año del secundario-. En mi casa también se habla del tema, pero asumo que esto no tiene vuelta atrás, y tal vez no se sancione el año que viene, pero será ley en algún momento".

Fuente: LA NACION

Neira Ortiz está por cumplir los 15, y aunque algo decepcionada porque el Senado rechazó finalmente el proyecto de ley, considera que el saldo fue positivo. "Se habló mucho de la implementación de la ley de educación sexual, de la distribución gratuita de los distintos métodos anticonceptivos y aparecieron también los pañuelos rojos, que pedían sobre políticas relacionadas con la adopción. La ley no salió, pero creo que las cosas no van a seguir igual", se entusiasma.

Educación sexual

"Son hijos de la ESI -apunta la escritora Gabriela Larralde, autora de Una poética del género: Guía de lecturas para abordar la Ley de Educación Sexual Integral-. La generación de adolescentes que anteayer estuvo en la calle son chicos y chicas que han transitado su primaria y secundaria bajo la ley de educación sexual integral (ESI), sancionada en 2006, y que a pesar de todas las falencias en su aplicación, son conscientes de que hay un Estado que dictaminó que se debe enseñar educación sexual en las escuelas, y que no tiene que ver solamente con la prevención de enfermedades y embarazos no deseados, sino que es una ley que promueve el desarrollo de los estudiantes como sujetos deseantes en plena soberanía de sus cuerpos y que busca eliminar la violencia de género, como aspectos centrales aunque no únicos".

Fuente: Archivo

En la madrugada de anteanoche, mientras el sector celeste festejaba el rechazo de la ley, las miles de personas del otro lado de la Plaza del Congreso, donde las chicas de glitter verde se distinguían en grandes grupos, alzaron sus pañuelos de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, responsable del proyecto, y gritaron: "¡Será ley!". En esa reacción, decidida y vehemente, la doctora en Ciencias Sociales y profesora de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), Eleonor Fur, vislumbra la llegada de un nuevo actor social, "equivalente de alguna manera a lo que fue la crisis de 2001, que impulsó a los que hoy tienen cuarenta y pico a involucrarse en la política y llegar a ocupar cargos en el Estado, pero con la diferencia de que ahora el giro es de política feminista, con un reclamo que golpeó fuerte en 2015 con la movilización de Ni Una Menos".

Con respecto al debate sobre el aborto y la demanda por parte de la generación Z, Fur agrega: "Estos chicos y chicas están comenzando a transitar su vida sexual, sus primeros romances, e ingresan en ese terreno sin el tabú sobre el aborto con el que convivieron las generaciones anteriores, que tal vez se podían indignar pero lo asumían como una regla de juego establecida. No sucede con buena parte de esta generación, que no desconocen que en muchos de los países del mundo y a los que la Argentina dice querer parecerse, el aborto está legalizado, y las mujeres mueren menos. Ellos tienen ese piso como certeza. Y seguirán movilizándose hasta lograrlo".

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