Prohibido aburrirse en el aire

Mariana Varela
Mariana Varela PARA LA NACION
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10 de agosto de 2018  • 17:44

Hace un tiempo, envuelta en una serie de entrevistas laborales para trabajar en una empresa como diseñadora UX (experiencia de usuario), me encontré con una prueba de habilidad y creatividad para resolver una situación hipotética: el diseño de las pantallas de entretenimiento a bordo de los aviones. El proceso de investigación de un dispositivo así merece un análisis exhaustivo, con una mirada crítica sobre una experiencia peculiar.

Imaginemos que ya estamos en camino a nuestras vacaciones, el avión no está ni carreteando y empezamos a curiosear la pantallita empotrada en el asiento de adelante. En el aire no podemos usar nuestros celulares para conectarnos a internet (a menos que paguemos un extra) y las opciones offline van desde leer un libro hasta tratar de dormir. La pantallita nos invita a descubrir su contenido, como una caja de sorpresas que nos brinda películas, series, música, juegos y hasta compras integradas. Con interrupciones obligadas para comer e ir al baño, calculamos el tiempo justo para poder ver una película hasta el final.

El entretenimiento a bordo se ofrece desde los años 20, allá por la época donde también estaba permitido fumar, proyectando películas en carretes de film o una orquesta en vivo. Varias décadas más adelante con el avance de la tecnología, se empezaron a incorporar auriculares individuales y varias TVs o pantallas LCD para aquellos que se sentaban más lejos.

Pero lo que realmente marcó el cambio fueron las mini pantallas LCD individuales en cada asiento, con contenido bajo demanda, que además disminuyó las filas para ir al baño y gente deambulando en los pasillos, porque cada uno lo maneja a su tiempo.

Diseñar para este tipo de dispositivos se debe tener en cuenta la ergonomía del avión en sí, la disposición de los asientos que cada vez se hacen más pequeños. Factores tales como la distancia del pasajero con la pantalla (que se acorta cuando el de adelante reclina el asiento), así como también el tamaño de la tipografía y de los botones.

La interfaz gráfica de usuario es el puente interactivo que conecta a los pasajeros y todos los entretenimientos a bordo. Marca una diferencia que a fin de cuenta se traslada en la satisfacción general del viaje. Las interfaces de usuario deben ser intuitivas y sólidas desde el punto de vista arquitectónico ofreciendo una cantidad de opciones y categorías claras para navegar y que entretengan sin frustrar.

La variedad de usuarios que pueden usar este dispositivo es vasto, desde un niño argentino de 5 años que busca una película de dibujos animados, hasta una señora mayor japonesa que revisa el abanico de títulos musicales. La clave está en cómo poder ofrecer algo para cada uno de ellos ¡Y mantenerlos entretenidos durante horas! A continuación descubriremos algunas alternativas de entretenimiento que mejoran nuestra experiencia como pasajero a través de la pantalla.

Una experiencia cinematográfica en una pantalla de 8 pulgadas

Al apagarse las luces y poder concentrar toda nuestra atención en la pantalla, nos encontramos con una experiencia parecida a la de estar en un cine: toda nuestra atención y algún que otro snack que nos ofrezcan en vuelo. La brillantez de la pantalla puede molestar al cuando se ha pasado demasiado tiempo en la oscuridad, por lo que se encuentran a mano los controles para regular la intensidad de la misma.

Para quienes se sientan incómodos con miradas de nuestros vecinos que chusmean las películas que estamos viendo, algunas tienen un film protector invisible que garantiza que el usuario vea su pantalla con total normalidad pero evitan la exposición a los pasajeros que se sienten a los costados, quienes observarán solo una pantalla oscura.

En caso de emergencia, mire la pantalla

Las compañías aéreas necesitan seriamente que todos los pasajeros sepan qué hacer en caso de emergencia ya que en el apuro, nadie sabe ni cómo ponerse un cinturón de seguridad. A las explicaciones clásicas con señas antes de partir, algunas compañías como Air New Zeland nos invitan a superproducciones en la Tierra Media, Virgin America musicales o American Arlines a la sofisticación, pero todas buscan a que el pasajero preste atención si o si a la pantalla en caso de que caigan las máscaras de seguridad.

¿Dónde estamos?

Recuerdo con emoción la primera vez que ví el despegue a través de la cámara que se encontraba en la parte inferior del avión de la aerolínea Air Canada. Aunque solo pude disfrutar los primeros 5 minutos (después se cubrió de nubes y no había mucho para ver), poder tener la información en la pantalla ayuda muchísimo para calmar la ansiedad de quienes están contando los minutos para bajarse. Mapas interactivos e información específica como velocidad, altura y temperatura permiten que el usuario se informe, aprenda y deje de consultar a la tripulación cada dos minutos cuánto falta para llegar.

Las nuevas opciones low cost

Es sabido que algunas aerolíneas de bajo costo reducen al máximo los gastos en la aeronave, y los pasajeros pueden sufrir la carencia del entretenimiento a bordo (¡Ni siquiera una revista!). Para ello, algunas aerolíneas como Delta ofrecen una app con el mismo contenido que se mostraría en las pantallas, para que los usuarios puedan ver las películas y series directamente en sus celulares o tabletas conectándose al wifi del avión. La pantalla es más pequeña, es verdad, pero suele ser de mejor calidad, y al menos podemos seguir "conectados" de alguna manera.

El diseño de interfaz para este dispositivo presenta desafíos, pero un usuario cautivo que no tiene demasiadas alternativas: no puede cambiar de canal, no puede poner su propio contenido, sólo puede conformarse con lo que tiene enfrente. Diseñadores de experiencia pensamos cómo hacer que el disfrutar del viaje comience en la pista, haciéndolo fácil de operar y divertido de usar.

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