Del Potro, en la mesa de ilustres del tenis argentino como Vilas, Sabatini, Coria y Nalbandian

Gabriela Sabatini y Juan Martín del Potro: los dos fueron 3 del mundo y también campeones del US Open
10 de agosto de 2018  • 23:59

David Nalbandian fue un artista irreverente. Malicioso, explosivo, el tenis fue una excusa perfecta para desnudar su personalidad, polémica y talentosa. Lo tuvo todo: fue un héroe de la Copa Davis aún sin ganarla, quedó en el corazón de los fanáticos por su estirpe y en los grandes desafíos solía dejar su marca de fuego. Tal vez, la raqueta no era esencial en su vida: prefería otro tipo de placeres. Siempre quedó la sensación de que debió haber llegado más lejos, pero su clase no viajó hacia el espacio porque recordó tarde, acaso, que el tenis no sólo era un deporte: también, una profesión. Le sobró carisma, reunió todos los golpes -esa devolución, ese revés cruzado- y fue un provocador.

David Nalbandian y Guillermo Coria: una marcada rivalidad desde juniors y también N° 3 del mundo

Guillermo Coria arrojaba el drop como si se tratara de una extensión de su mano. Fue un fuera de serie, un coloso sobre el polvo de ladrillo, antes de la presencia de Rafael Nadal , el mejor de todos los tiempos sobre la arcilla. De carácter indescifrable, con repentinos cambios de ánimo, resultó una pieza de salón en una época en la que los tenistas argentinos se sentían dueños del mundo. Rápido de mente, veloz de piernas, la derrota en la final de Roland Garros frente a Gastón Gaudio en 2004 -una película de suspenso con final sorprendente- fue el principio de su fin. La cabeza destrozó el talento. Su servicio -débil y previsible- le sugirió el camino de salida cuando todavía tenía mucho para dar.

Gabriela Sabatini causaba admiración en el mundo. Era un encanto: como mujer y como deportista. Tenía variedad de recursos y un estilo de salón. Disfrutó -y sufrió, de algún modo-, la época dorada del tenis femenino, con Steffi Graf , Chris Evert , Martina Navratilova y Monica Seles, entre tantas otras, danzando en el mismo tiempo y espacio, años más, años menos. Un día se cansó del ambiente, de las presiones, del contexto y colgó la raqueta, de una vez y para siempre. Resultó un inmenso golpe, no solo en la Argentina: a Gaby la querían en todos lados.Transformó la historia reciente del tenis enfocado en las chicas: todas soñaban ser como ella.

Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini, el mejor en varones y la mejor en mujeres del tenis argentino de todos los tiempos

Guillermo Vilas es el mejor de la historia: la cara del tenis en nuestro país, un símbolo para todas las generaciones. El exponente perfecto de que sólo con talento no alcanza para ser el mejor. Trabajo, método: días y noches enteros pegándole a la pelota. Su vida es el tenis.

Juan Martín del Potro se mira en ese enorme espejo. Ya era un súper héroe de esta disciplina: bastaba con su trayectoria, títulos y carisma para estar en el top de los mejores de nuestro medio. Ahora, sin embargo, le agrega algo más: escaló al puesto número 3, un sitial de excelencia que solo en nuestro medio lograron Vilas -fue número 2 y debió ser N°1-, Sabatini, Coria y Nalbandian. En realidad, Delpo solo puede aspirar a rozar a Vilas: a los otros cracks, ya los supera con todo su historial, además, de dar ventaja por sus tres graves lesiones.

Nalbandian, el último en alcanzar ese listón, llegó el 20 de marzo de 2006. Entre lo mejor de su trayectoria, se presentan la final de Wimbledon 2002 -alcanzó todas las semifinales de los grandes- y el Masters 2005. Coria, el anterior, subió el 3 de mayo de 2004. Fue finalista de Roland Garros 2004. Sabatini escaló el 27 de febrero de 1989. Logró el US Open 1990 y fue finalista de Wimbledon un año después. Y Vilas, número 3 el 30 de abril de 1975, logró Australia (1978 y 1979), Roland Garros y el US Open, en 1977. Delpo ya juega en su mesa.

Por: Ariel Ruya