Una corrida global impulsó al dólar y puso fin a la calma cambiaria

El peso se devaluó más del doble que las otras monedas emergentes; el billete pasó los $30 y luego bajó; los bonos se volvieron a derrumbar y el riesgo país llegó a 700 puntos
El peso se devaluó más del doble que las otras monedas emergentes; el billete pasó los $30 y luego bajó; los bonos se volvieron a derrumbar y el riesgo país llegó a 700 puntos Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia
Javier Blanco
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11 de agosto de 2018  

Un verdadero tsunami financiero sacudió ayer el tablero global del mercado, hizo marcar a la tasa de riesgo país un nuevo máximo en 3 años y medio y, por añadidura, terminó de hacer trizas el clima de tranquilidad cambiaria que tanto le había costado al Gobierno recrear tras 100 días de corrida contra el peso, al volver a ubicar al dólar en la plaza local por encima de los $30 durante buena parte de la jornada.

La secuencia, que provocó devaluaciones del 1 al 2% en buena parte de las monedas emergentes, se disparó tras una nueva incursión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en redes sociales con fuertes definiciones políticas al agudizar un clima que ya venía enrarecido por la escalada en la disputa comercial con China.

"Acabo de autorizar una duplicación de aranceles sobre acero y aluminio con respecto a Turquía, ya que su moneda, la lira turca, se desliza rápidamente hacia abajo contra nuestro fuerte dólar. El aluminio ahora será del 20% y el acero del 50%. ¡Nuestras relaciones con Turquía no son buenas en este momento!", escribió Trump en Twitter, lo que intensificó el ataque sobre esa moneda, que, si bien ya venía devaluándose, se hundió otro 14% ayer.

En paralelo, esto provocó un inmediato salto de la aversión global al riesgo que impulsó 3% al riesgo emergente pese a que el rendimiento del Bono del Tesoro de Estados Unidos, que se toma como base para esa escala, se contrajo del 2,93 al 2,87%, y un fortalecimiento del 0,9% promedio del dólar estadounidense frente a otras monedas semejantes que -a su vez- gatilló ajustes del 3 al 4% en el valor de las commodities agrícolas regidas por esa moneda.

El costo, para el caso argentino, se puede resumir en:

Una depreciación del 3,86% del peso tomando en cuenta el salto de $28,11 a $29,25 del dólar mayorista vendedor ($+1,14), que así marcó un nuevo máximo al pulverizar y dejar atrás en 40 centavos (+1,4%) su récord anterior de $28,85 registrado el pasado 29 de junio, cuando cotizó a $28,85. El minorista cerró a un $29,80, según el promedio del BCRA, aunque se lo llegó a ofrecer a $30 durante la segunda mitad de la rueda.

Un aumento del 9% en la tasa de riesgo país, que quedó en 700 puntos (máximo desde febrero de 2015) tras otra caída generalizada de los bonos, los cuales ya ofrecen tasas de rendimiento mayores a los dos dígitos en el tramo más largo.

Un salto de 115 puntos que llevó el costo de los seguros a 5 años contra un posible nuevo default argentino a los 545 puntos cuando el promedio del resto de los emergentes está en 198 puntos.

Otro derrape generalizado de las acciones de empresas argentinas en Wall Street (de 21 ADR que cotizaron 20 cerraron en baja) con derrumbes del 5 al 11% para los casos de Despegar, los bancos Supervielle, Galicia, Macro y Francés y la constructora y administradora inmobiliaria IRSA, dado que a los problemas que enfrentan por una economía ya en recesión agregan el impacto que sus valorizaciones sufren por el avance de la causa judicial de los cuadernos de las coimas, que dejan a la vista un entramado de corrupción público-privada de imprevisibles alcances y consecuencias.

Las culpas propias

Para los analistas, los datos de la jornada no hacen más que confirmar que la Argentina llegó al cambio de clima global desprotegida.

"Es cierto que los factores externos están jugándoles una mala pasada a los países emergentes. Pero también lo es que las condiciones locales amplifican los shocks externos e incrementan la incertidumbre, retroalimentando dinámicas negativas", advirtió en un informe la consultora Management&Fit.

"Llegamos a esto por tratar de disfrazar la inflación con deuda, para mantener la fiesta que financia el déficit. Ahora hay inflación, recesión y más deuda. No va mas, está explotando", consideró durante la jornada el economista Carlos Rodríguez. "Cuando tenés las defensas bajas lo que para otro puede ser un resfrío en vos se convierte en una pulmonía", coincidió por Twitter el analista financiero Christian Buteler. "Hay 200 países en el mundo y son contados con una mano los que tienen corridas contra sus bonos, monedas y acciones. Somos nosotros. Dejemos de hacernos las víctimas", apuntó también el analista Augusto Darget, de Silver Cloud Advisors, todos en referencia a las debilidades que nos dejan más expuestos que a otros.

"A nuestro país le faltan entre US$20.000 y 30.000 millones para cerrar sus necesidades financieras hasta 2019. Esto muestra que el plan acordado con el FMI no sacó a nuestro país de los mercados en momentos en que estos le son y serán esquivos. Es más, hay desconfianza porque esos números, por ejemplo, contemplan el roll-over de la deuda y de las Letes en dólares que ya se ve que viene complicado", advirtió por su parte Delphos Investment en un informe.

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