Los pueblos de España que cautivan a los turistas hoy están en vías de extinción

Hay al menos 8100 poblados con menos de 1000 habitantes, en riesgo de extinción
Hay al menos 8100 poblados con menos de 1000 habitantes, en riesgo de extinción Fuente: Archivo
Silvia Pisani
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11 de agosto de 2018  • 15:45

MADRID.- Tan diversos como ricos en tradición, arquitectura y gastronomía, los "pueblitos españoles" cautivan a los turistas con una visión romántica de la vida rural y el tentador "yo me vengo a vivir aquí".

Algunos cuentan con ruinas romanas; otros, con vestigios de la ocupación árabe. También los hay con edificios públicos varias veces centenarios, iglesias con pórticos labrados en piedra, callecitas angostas y una plaza rodeada de recovas trabajadas con manos de artesano en un paraje privilegiado. Situados, a veces, en lo alto de un cerro o no muy lejos del mar.

Pero cientos e incluso miles de ellos están en riesgo de extinción ante la creciente despoblación de zonas rurales que padece España y que la convierte hoy en el país de la Unión Europea (UE) con mayor cantidad de proyectos de repoblación. "Hoy las condiciones de vida no son las mismas en el medio rural que en el urbano y eso es lo que tenemos que lograr", dijo días atrás la nueva Comisionada Para el Reto Demográfico del gobierno socialista, Isaura Leal, al admitir el problema.

El esfuerzo no siempre alcanza. Muchos de esos poblados -aldeas, caseríos, pueblos- están hoy en venta apara evitar un destino de paisaje fantasma. "Llevamos años con esta experiencia", dijo a LA NACION Moreno Núñez, de la empresa Fotocasa. Una tendencia, la de comprar y vender caseríos, que se acentúa como contracara del fenómeno.

Miles de pueblos vacíos

Puesto en números, la Federación Española de Municipios y Provincias dice que "la mitad" de los 8100 poblados que tiene registrados corren riesgo de extinción por tener menos de 1000 habitantes. Galicia cuenta 1700 pueblos en riesgo; Asturias, cerca de 700. Cataluña, Cantabria y Aragón sufren lo suyo. Las cifras oficiales dicen que son más de 5000 los pueblos que registran menos de 500 personas y eso, en muchos casos, es una auténtica multitud.

Vistos de cerca, los números pierden ante los testimonios de quienes habitan en un pueblo vacío que solo crece cuando llega el verano.

En Miravete de la Sierra, provincia de Teruel, una campaña publicitaria generó interés, inversiones y nuevos vecinos
En Miravete de la Sierra, provincia de Teruel, una campaña publicitaria generó interés, inversiones y nuevos vecinos Fuente: Archivo

"¿Quinientos habitantes? ¡Eso es una exageración!", contestó una de las vecinas de Toril cuando se le expuso el problema. "¡Acá no somos más de cuatro", exclamó, ante el periodista que la consultaba para un documental. Toril está situado en lo que el mundo académico definió como la "Laponia española", un territorio imaginario que comprendería parte de las provincias de Soria, Guadalajara, Teruel, Cuenca y una parte de Valencia, con una densidad de población menor que Laponia, a las orillas del Ártico.

Ayuntamientos y asociaciones vecinales decidieron batallar contra la extinción con sus propias armas. Ofrecen casas sin costo, o con alquileres baratos, con tal de conseguir que alguien se vaya a vivir al pueblo.

"Donde nunca pasa nada"

Hace diez años, LA NACION visitó Miravete de la Sierra, una localidad de la provincia de Teruel, en la Comunidad Autónoma de Aragón. Un pintoresco casco urbano con calles estrechas y edificios en piedra declarados patrimonio cultural. Una joyita que, sin embargo, se moría de soledad y abandono. "Lo que más nos preocupaba era que se venía abajo la Iglesia, el techo... y sin eso, ¿dónde nos iban a dar misa cuando muriéramos?", dijo por aquel entonces una de las doce vecinas que tenía el poblado.

La publicidad hizo lo impensado. Gracias a una campaña titulada "Miravete de la Sierra, el pueblo donde nunca pasa nada", en la que trabajó el publicista argentino Pablo Alzugaray, la localidad generó interés, inversiones y nuevos vecinos. Fue una campaña ingeniosa. Mostraba videos que contaban la vida en el pueblo -por ejemplo, la "hora pico" era cuando abrían la venta de pan y cuatro compradores se ponían en fila tras el mostrador- o los muñecos que hicieron con cada uno de los habitantes convertidos en personajes. Por cierto, también la iglesia del pueblo, construida a fines del XVI, con dos cuerpos, torre campanario y pórtico tallado en piedra, logró fondos para sobrevivir al abandono. Hoy, la realidad del pueblo es otra.

Las regiones con mayor cantidad de pueblos en riesgo son Galicia, Asturias, Cataluña, Cantabria y Aragón
Las regiones con mayor cantidad de pueblos en riesgo son Galicia, Asturias, Cataluña, Cantabria y Aragón Fuente: Archivo

Pero es el suyo un caso extraordinario. Muchos de sus vecinos no tienen la misma suerte. La sentencia de un pueblo se determina cuando cierra su escuela. Muchos ofrecen viviendas a cambio de que se instalen familias con hijos. En el pasado hubo alcaldes que llegaron a la desesperación de abrir puertas a inmigrantes, como el caso de Aguaviva, a sólo cien kilómetros de Miravete, pero por una ruta cuyo estado y recorrido extiende el trayecto a casi dos horas de viaje.

Localidades como Arganza y Alija del Infantado, en León. Peñas de San Pedro, en Albacete; Puente de Vadillos, en Cuenca, o Ledó en la misma Teruel. Localidades gallegas como Vilariño de Conso o Rubiá, en Ourense, ofrecieron viviendas en alquiler a precios muy bajos para familias con hijos menores de once años. El concejo de Ponga, en Asturias, llego a regalar casas a parejas con esa condición.

Otros salen adelante con iniciativas asociadas a la ecología. Matavenero, en Astorga, en la provincia castellana de León, fue repoblada por una comunidad comprometida con una forma de vida alternativa, con su propio ecosistema. El proyecto lleva más de dos décadas y sigue adelante. Hace poco fue motivo de un celebrado documental - I know a place- que se puede ver en Youtube. "Es uno de los experimentos más exitosos en la materia", explicaron en la plataforma por la Repoblación de pueblos abandonados en Asturias.

En Aguaviva, Teruel, el alcalde abrió las puertas a los inmigrantes para repoblar la villa
En Aguaviva, Teruel, el alcalde abrió las puertas a los inmigrantes para repoblar la villa Fuente: Archivo

La preocupación disparó iniciativas especificas en el Plan de Vivienda que abarca desde este año al 2021, con incentivos para jóvenes parejas o personas que simplemente quieran huir de la ciudad y optar por una vida bucólica en pueblos de futuro en riesgo. Más allá de la respuesta y suerte que tengan todos esos proyectos, la condición que los unifica es que los interesados tengan documentación europea en orden. Con ser un convite atractivo, la casa, el crédito accesible para arreglarla y la escuela para los hijos termina de ser la respuesta al desafío.

Sin trabajo ni comunicaciones fiables

"El problema de fondo son las oportunidades de trabajo. No hay. Tú puedes enamorarte de la vida de pueblo y pensar que con la tranquilidad sales ganando, pero si no tienes de qué vivir, el sueño se cae", dijo a LA NACION Carlos Torre Herrero, de la Red de Areas Escasamente Pobladas. (SSPA, por su sigla en inglés).

Galicia, Asturias, Cantabria y Cataluña han tenido que poner en venta pueblos enteros, para ser traspasados al mejor postor. Casi todos necesitan una buena inversión para recuperarlos. Pero el problema vuelve a ser el mismo. No hay trabajo ni buenas comunicaciones y eso termina por quitarles futuro.

"Acabamos de poner un hotel rural en el pueblo. Un esfuerzo en el que nos hemos empeñado mucho. Pero, ¿cómo crees que se pueden gestionar reservas si luego te pasas más de 48 horas sin Internet ni teléfono?", dice Ángel Romero, vecino de Arcusa, un pueblo de la provincia de Huesca, a sólo 350 kilómetros de Barcelona. "Es imposible manejar un negocio así. Yo tengo que hacer 20 kilómetros de ida y otros tantos de regreso por una carretera nefasta para conseguir un Internet confiable", agrega.

Entre paisajes de encanto, el desafío contra la extinción sigue abierto.

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