Castadiva poética: poemas para ser bailados

Laura Chertkoff
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13 de agosto de 2018  

Muy bueno / Dirección y coreografía: Mónica Fracchia / Intérpretes: Compañía Castadiva-Glenda Casaretto, Jazmín Mourelle, Milagros Guchea, Emilia Massacesi, Noelia Priotti, Gabriela Barroso, Yamila Rivero, Magalí Quintana, Laura Ratón, Javier Galeano, Rodrigo Germán, Miguel Santillán, Leonardo Bari, Alejandro Desantis / Música: Franz Schubert, Camila Cabello y Piotr Ilich Tchaicovsky, con producción y arreglos de Agustín Roses / Diseño de iluminación: Fernando Muñoz / Vestuario: Natalia Lojoya / Producción: Jazmín Mourelle y Mauro Ibarra / Duración: 45 minutos / Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543 / Próximas funciones: este miércoles y el 29 del actual, a las 20; miércoles 22 de este mes, a las 21.30.

La compañía Castadiva festeja sus veinte años de trabajo independiente e ininterrumpido, esta vez bailando poemas.

Los festejos suceden en el contexto del X Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro, que habitará el Centro Cultural de la Cooperación durante agosto. Es por ello que Mónica Fracchia presenta dos obras cortas inspiradas en sendos textos poéticos contemporáneos.

Puesta en paralelo, cruce de lenguajes, loops. Y una compañía con una fuerte identidad que no decae a pesar del recambio generacional de sus intérpretes. Castadiva siempre cuenta con cuerpos diversos y habilidades específicas que aportan riquezas individuales a un cuerpo de baile caracterizado por el gran entrenamiento de sus cuerpos. Redundancia que los sostiene en el aire gracias a la musculatura alerta y el aterrizaje controlado.

También son un sello de los trabajos de Fracchia las hibridaciones musicales, donde la música clásica y la popular entran y salen de escena sin complejos.

Para "El amor muerde", de Reynaldo Sietecase, elige la Sonata en Mi menor de Franz Schubert y un mashup con el hit "Havana", de Camila Cabello. Para "Contigo bailaría una pieza lenta", de Juano Villafañe, un loop de Piotr Ilich Tchaicovsky, todo ello procesado por los arreglos de Agustín Roses.

Aunque tal vez podría hacerse más explícita la relación con los poemas que inspiraron las obras, ya que se está formando parte de un festival de poesía y el protagonismo está puesto en la palabra. Si se pudiera contar con ambos textos poéticos en el programa de mano quizá se entendería un poco más el tono irónico y juguetón de la primera obra montada en torno al poema de Sietecase, en el que el periodista y escritor habla de las mordidas del amor y las del jugador uruguayo Luis Suárez. Habla sobre el sigilo y el desamparo. Y la rabia contenida, que a Castadiva se le vuelve kung fu y todo vuelve a empezar.

La simpleza del vestuario de Natalia Lojoya merece una mención por la correcta factura con telas simples que respetan las diversidades antropométricas de la compañía y les permiten libertad de movimiento.

La segunda obra corta tiene un tono sostenido en lo romántico. Entonces el pas de deux del primer acto del Lago de los cisnes resuena con melancolía en un loop al que le hace falta un poco de ajuste sonoro para brillar con más fluidez. "Y bailaría lo lento con su forma: al giro dado, al paso de dos, la vida corta", dice una voz que recita cansinamente fragmentos del poema de Villafañe.

"Se canta con el cuerpo", dice el poema. Nada define mejor lo que baila Castadiva.

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