Maxim Vengerov: "Yo considero a Ravel el Mozart del siglo XX"

El notable violinista, discípulo de Daniel Barenboim, se presentará esta noche y mañana, en el Teatro Colón; Vag Papian, al piano
El notable violinista, discípulo de Daniel Barenboim, se presentará esta noche y mañana, en el Teatro Colón; Vag Papian, al piano Fuente: LA NACION
Helena Brillembourg
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13 de agosto de 2018  

Todos los que tuvieron el privilegio de escucharlo tienen seguramente almacenado bajo el archivo de recuerdos inolvidables ese concierto con el cual Maxim Vengerov hipnotizó a todos en el Colón. La oportunidad de repetir el momento llegó y no hubo que esperar demasiado: solo dos años para su regreso como invitado del Mozarteum. Es que a este músico nacido en Siberia le gusta mucho esta ciudad. Aquí nació su mentor Daniel Barenboim y además está el tango, una música y un baile que lo apasionan. Llega rejuvenecido y lleno de proyectos nuevos. Acaba de graduarse en el curso de dirección de ópera del Instituto Ippolitov-Ivanov de Moscú (el mismo en el cual realizó el curso de dirección general y que terminó en 2014). Pareciera tener la necesidad de seguir sumando retos a esta brillante carrera que lo ha llevado a ocupar un sitio destacado en la lista de los músicos excepcionales de la actualidad.

-¿Cuál sería la razón por la cual un músico consagrado como usted siente nuevamente la necesidad de ir a estudiar?

-Soy de esas personas a quienes las cosas les gusta hacerlas bien. Dirigir una orquesta es como aprender a tocar otro instrumento, no basta con conocer la música, también hay que dominar las técnicas. Por eso me he tomado nueve años para prepararme como es debido.

-¿El hecho de haber estudiado dirección afectó su manera de interpretar el violín?

-Por supuesto, ha reforzado de manera tremenda mi manera de interpretar. La profesión de director alimenta la de intérprete. Una vez que has dirigido una sinfonía de Brahms ya no podrás volver a interpretarlo como lo hacías antes.

-¿Cree que la relación tan cercana que tuvo con Rostropovich y Barenboim, ambos grandes solistas y directores, influyó en el hecho de querer buscar otros horizontes en la música?

-Apenas los conocí me di cuenta de que la vara con la que quería medirme estaba muy alta y que para alcanzarla había que trabajar duro y por mucho tiempo. Supe que tendría que estudiar siempre. Si no los hubiese conocido quizás hoy sería otro tipo de músico.

-En su vida como músico la enseñanza, así como su labor como jurado en importantes concursos internacionales ocupan un lugar primordial y lo llevan a estar en contacto con las jóvenes promesas del futuro. ¿De dónde están surgiendo los nuevos talentos hoy en día?

-Hoy día, gracias a la globalización se encuentran grandes talentos provenientes de todo el mundo. Veo muchos viniendo de Asia, de países como Japón, China y Corea, pero también los hay en Estados Unidos, Australia y América del Sur.

-Dicen que para la interpretación de sonatas es necesario que los músicos involucrados se complementen el uno al otro, como iguales. Esta vez se presentará con el pianista Vag Papian. ¿Cómo es el proceso para seleccionar quién lo acompaña en sus conciertos?

-Con Vag tenemos una relación de colaboración que lleva más de dos décadas y hemos logrado una gran compenetración en escena. Aparte de eso, él también es director y fue quien me inspiró a intentarlo, por lo que ese nexo se amplió. Es fantástico tocar estas sonatas con el puesto que trae a nuestra interpretación una calidad orquestal que el violín por sí solo no puede lograr. En esta interpretación el violín es como la mujer en el tango, necesita a su pareja, el piano, para que la guíe.

El programa para los dos conciertos está compuesto por la Sonata para violín y piano N° 3, en Re menor, Op. 108, de Brahms; la Sonata para violín y piano N° 2, en Fa menor, Op. 6, de George Enescu; la Sonata para violín y piano N° 2, en Sol mayor, de Maurice Ravel, y la Havanaise, Op. 83 e Introducción y rondó caprichoso, Op. 28, de Camille Saint-Saëns.

-¿Qué tiene para decirnos de cada una de estas piezas en particular?

-Traemos a Enescu, algo no muy frecuente y a quien considero un verdadero ídolo del siglo XX. La sonata que vamos a interpretar es muy fresca, romántica y por momentos impresionista. Él estaba en París en la época en la que la compuso y todo ese sabor francés lo inspiró. Está escrita fenomenalmente para violín y además es muy retadora para el piano. No debemos olvidar también que este compositor fue también el gran maestro que nos regaló a Menuhin, Grumiaux y tantos otros. En la sonata de Ravel no debemos de malinterpretar el blues que está presente en el segundo movimiento, tiene algo de ese ritmo, pero lo que estamos escuchando es puramente Ravel. Y no perdamos de vista lo maravilloso del primer movimiento, es meditativo y de una gran claridad. Yo considero a Ravel el Mozart del siglo XX. Y finalizamos con Saint-Saëns, dos piezas virtuosas que son claves dentro del repertorio del violín. Lo sorprendente es que él no era violinista y las escribió como si lo fuera. También vamos a sentir esa inspiración especial que él sabía encontrar en sus viajes alrededor del mundo.

-Es conocido por ser muy generoso con sus bises. ¿Debemos ilusionarnos con esto?

(Se ríe y asiente afirmativamente) -Claro que sí.

Maxim Vengerov

El violinista se presentará con Vag Papian en piano

Funciones, hoy y mañana, a las 20

Teatro Colón, Libertad 621

Entradas, desde 220 pesos

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