Marianela Núñez y el eterno retorno al pago, en una gala solidaria de excelencia

La primera bailarina del Royal Ballet de Londres se presentó, por quinto año consecutivo, en el partido de San Martín que la vio nacer; clásico, flamenco y folclórico, los tres pasajes de una noche singular
La primera bailarina del Royal Ballet de Londres se presentó, por quinto año consecutivo, en el partido de San Martín que la vio nacer; clásico, flamenco y folclórico, los tres pasajes de una noche singular
Constanza Bertolini
(0)
13 de agosto de 2018  

Tras la proyección de un video que en pocos minutos resume con emotivos testimonios los orígenes de la bailarina Marianela Núñez, el gimnasio del Club Alemán Villa Ballester -convertido en un teatro- celebra de viva voz desde las tribunas. Si no fuera por las sillas alineadas sobre la cancha de deportes o alguna que otra sutileza técnica, uno podría trasladarse mentalmente a una sala de teatro.

Cuando el presentador del municipio termina de hacer "gala" de los logros de la intendencia en materia de danza, entonces sí, la Gala Solidaria de Ballet de San Martín, que desde hace cinco años realiza la estrella argentina cuando llega de visita desde Londres, pone en escena durante dos horas a solistas y compañías de variados estilos con un común denominador: la calidad.

Estructurado en tres tramos, el primero estuvo dedicado al repertorio clásico. El espectáculo abrió, claro, con Marianela Núñez interpretando el segundo acto de La Bayadera con su partenaire de la vida, Alejandro Parente. Curiosamente, o no tanto, este título será el próximo con que se encuentre la figura del Royal Ballet cuando regrese a Inglaterra. Con una particularidad: Makarova, la célebre coreógrafa, le asignará los dos roles principales, alternativamente con Natalia Osipova, en las distintas funciones. Volviendo al conurbano, la que está en escena es Nikiya en un segundo acto blanco, muy Petipa, enamorada también en las sombras.

La dificultad técnica del Grand Pas Classique es conocida y, de todas formas, es imposible no reparar en ese carácter cada vez que se lo ve. La pareja de Gustavo Carvalho y Melissa Oliveira, dos brasileños magníficos que integran el Ballet Nacional del Sodre de Uruguay, dio cátedra de virtuosismo respondiendo a los saltos, giros y equilibrios con destreza, precisión y gracia. Con El talismán en poder de dos bailarines del Teatro Colón, se instaló en la conversación un hecho que ya parece anticipar una conclusión del año: Jiva Velázquez tiene todos los números para quedarse con el premio revelación de 2018. Aquí bailó con Emilia Peredo Aguirre, otra joven que va ganando terreno en la compañía oficial.

La segunda parte fue flamenca, con una actuación vigorosa del ballet Hispania, que está cumpliendo 35 años. Fueron por soleá y por burlerías, y enlazaron los palos más tradicionales con la modernidad.

El último segmento se bajó casi completamente de las puntas. Casi, porque Núñez bailó tango y hasta folclore con las zapatillas puestas. La "pulsión" por el movimiento quedó representada en los cuerpos latentes de la Compañía Juvenil de Danza de San Martín.

Enfundada en un brillante vestido negro, Marianela volvió al escenario con Vagram Ambartsoumian -fue un gusto reencontrarlo en la danza a este bailarín del Colón- para hacer un tango de Gustavo Mollajoli, con música de Piazzolla: "Primavera porteña". La obra que trajo la Compañía Nacional de Danza Contemporánea lleva la firma del coreano Jae Duk Kim, un coreógrafo que puede ser visto como un rescatista del siglo XXI de las tradiciones de su cultura. Su creación, Tensión espacial, refiere por un lado literalmente a eso (la relación del cuerpo y el espacio) y, por otro, representa una "continuidad inacabada". En todo caso ofició aquí como vehículo para que un público más diverso acceda al trabajo de catorce bailarines fabulosos.

Folclórica, tal vez su faceta menos vista, Núñez jugó luego a ser la luna en una chacarera que bailó con un paisano del Ballet Folklórico Nacional (Cristian Vattimo), que imploraba como Atahualpa bajarla del cielo. Sin corte, en Homenaje a Norma y Nydia Viola, la compañía entera copó la escena, con la protagonista de la noche integrada en una "Danza del trigo", y un final bien argentino y festivo, a once mil kilómetros de su otra "casa".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?