Robert Lewandowski encontró en la Supercopa de Alemania el desahogo tras una sucesión de sinsabores

Crédito: DPA
12 de agosto de 2018  • 23:59

FRANKFURT.- ¿Quién podía sentirse peor, en el mundo del fútbol, durante los meses que transcurrieron desde el final de la temporada pasada, que el polaco Robert Lewandowski? Pese a ello, el goleador del Bayern Munich arrancó una nueva temporada con tres goles en una noche magnífica y otro título, la Supercopa de Alemania , tras un aplastante 5-0 sobre el Eintracht de esta ciudad.

La del polaco era una sucesión de sinsabores desde que el Bayern fuera eliminado en semifinales de la Champions League: la frustración de un pobre Mundial en Rusia con la selección de Polonia marchándose tras la rueda inicial y sin poder el delantero marcar un solo gol; luego, el abortado pase al Real Madrid -el verdugo del Bayern en la Champions-, una posibilidad en la que el goleador había cifrado grandes esperanzas, para tratar de acercarse más a la chance de consagrarse en Europa, una conquista que los grandes dominadores del fútbol alemán añoran desde hace un lustro: ni siquiera con Pep Guardiola al comando pudieron quebrar esa maldición moderna.

Para el Bayern esta Supercopa de inicio de temporada acabó siendo la séptima en 20 ediciones, una prueba más de la absoluta supremacía de los bávaros entre los clubes de la Bundesliga. Buena parte de ese abismo lo trazó anoche Lewandowski. El Bayern no atacó durante los primeros 20 minutos, pero a los 26 ya ganaba 2 a 0 producto de sus dos primeros avances en profundidad, separados por cinco minutos, que acabaron en dos cabezazos rotundos del centrodelantero.

"Eso es lo que le falta a la selección de Alemania", aseguraba entusiasmado a LA NACION, desde un palco del Commerzbank Arena, Lothar Matthaeus, la leyenda del fútbol germano y protagonista de cinco Mundiales. "Un 9 de área que la meta como Robert, no solamente jugadores que la toquen y la retengan el balón".

Pero para brillar anoche, el artillero de 29 años contó con la colaboración del defensor argentino David Abraham, capitán del Eintracht. En el primer gol, dejó libre al polaco ante un centro de Kimmich; luego, Lewandowski le dio una clase de quiebre de cintura en el tercer tanto, ya en el segundo tiempo, cuando tras un pase excepcional de Thomas Müller produjo una finta digna de un bailarín para desairar al ex zaguero de Independiente y someter al arquero. Más tarde Coman y Alcántara redondearían el marcador de lo que acabó siendo un paseo del Bayern.

Un rato antes del partido, un integrante del comité directivo del Eintracht Frankfurt, Axel Hellmann, quería saber, intrigado, porqué Abraham no había sido convocado para integrar la selección argentina en el Mundial. "Tiene lo que le faltó a la Argentina en Rusia, velocidad y clase". Por lo visto, anoche, Lewandowski se encargó de poner unas cuantas cosas en sus respectivos lugares.

Es que la rivalidad entre el polaco y el argentino viene desde hace algunos años, cuando tuvieron un encontronazo en un partido en 2016, en el que se torearon tras una fricción y se cabecearon con inquina. El duelo se reavivó anoche: la hinchada del Eintracht, que ocupaba casi el 70 por ciento de las 55 mil localidades, se acordó en especial de la madre del polaco y el jugador se vengó yéndoles a festejar su segundo tanto en gesto provocador. Ya con el partido 4-0, Abraham le aplicó un codazo a su némesis, que generó una reacción en cadena del Bayern: incluso Franck Ribery increpó al argentino, que solo recibió una amarilla.

Pocos minutos más tarde, para evitar algo más grave, Niko Kovac, el nuevo DT del equipo muniqués, sacó a Lewandowski del campo. Su reemplazante, Sandro Wagner, no estuvo a la altura: se perdió el sexto gol con el arco completamente vacío... "Para mí, Robert es uno de los tres mejores centrodelanteros del mundo", había dicho el croata al asumir su cargo. "Por eso pedí que no lo vendieran". Ribery y Arjen Robben, los dos extremos del Bayern Munich, no fueron al Mundial y su frustración puede haber sido similar a la de su compañero. Sin embargo, ya están de retorno y anoche jugaron con una velocidad menos que el polaco, que acabó eclipsándolos.

La contracara de Lewandowski fue Ante Rebic, el centrodelantero de la selección croata, que no fue titular en el Eintracht porque recién la semana pasada volvió a entrenarse tras el mundial. Estuvo menos de media hora en la cancha y Manuel Neuer no le dio la misma ventaja que Willy Caballero en la negra noche de Nizhny Novgorod...

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