Murió Patricio Gorosito, el autoproclamado testaferro de Julio Grondona que unió fútbol y narcotráfico

Patricio Gorosito, en noviembre de 2015, al ser enviado a su casa, de Arroyo Seco, a cumplir en prisión domiciliaria los 19 años de cárcel por el caso Carbón Blanco
Patricio Gorosito, en noviembre de 2015, al ser enviado a su casa, de Arroyo Seco, a cumplir en prisión domiciliaria los 19 años de cárcel por el caso Carbón Blanco Crédito: archivo
Germán de los Santos
(0)
12 de agosto de 2018  • 21:41

ROSARIO.- Patricio Gorosito, exempresario futbolístico y uno de los líderes de la banda que envió durante casi una década grandes embarques de cocaína a Europa -desbaratada en la famosa operación Carbón Blanco-, murió ayer a la madrugada en su casa de Arroyo Seco, donde cumplía en arresto domiciliario su condena a 19 años de prisión por aquel caso.

Carlos Salvatore, su socio en la organización, sentenciado a 21 años, también murió. Fue el 9 de mayo pasado, por un problema cardíaco; estaba en el penal de Ezeiza. A pesar de la muerte de ambos líderes, la Justicia investiga cómo inyectaron dinero del narcotráfico en el universo del fútbol, que Gorosito manejaba de manera aceitada por sus contactos con el fallecido presidente de la AFA Julio Grondona.

Gorosito y Salvatore comandaban una organización que, a través de la empresa Carbón Vegetal del Litoral SRL, domiciliada en la localidad chaqueña de Quitilipi, remitía grandes remesas de droga disimuladas en bolsas de carbón vegetal que eran fletadas hacia Europa a través de los puertos de Zárate y Rosario.

En el juicio, en 2015, se probaron tres envíos a Portugal y a España de más de una tonelada de cocaína, entre marzo y abril de 2012. Hay seis causas más de contrabando de cocaína en otras jurisdicciones, como Lomas de Zamora, Rosario y Chaco, que tomaron impulso tras la condena de los jefes de la banda, que, se sospecha, tenían la venia de funcionarios de la Aduana.

A la par de esas causas, se inició otra por supuesto lavado de dinero en la que estaban imputados Salvatore y miembros de su familia, entre ellos, su esposa, Sandra Valles, actualmente presa. Se prevé que el juicio, que tuvo varias demoras, se inicie el próximo mes.

Es una de las investigaciones más importantes de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Para dimensionarlo, sirven los embargos dictados por la jueza chaqueña Zunilda Niremperger: 900.000.000 de pesos, 68 propiedades y el congelamiento de 128 cuentas bancarias en la Argentina y en paraísos fiscales.

Cuenta delatora

Gorosito iba a ser imputado en otra causa por lavado, en la que se encontró una cuenta en Andorra en la que el empresario futbolístico y uno de sus hijos habían depositado un millón de dólares. Las pistas para llegar a esa cuenta en ese paraíso fiscal se obtuvieron en un allanamiento realizado en la casa de Arroyo Seco donde Gorosito cumplía detención domiciliaria desde noviembre de 2015, por sus problemas cardíacos, de hipertensión, obesidad y diabetes.

Gorosito intentó sortear la investigación por lavado de dinero: se presentó como arrepentido, pero la Justicia no aceptó su propuesta por la debilidad de su confesión. Según fuentes judiciales, trataba de proteger a su familia, sobre todo a sus hijos Diego y Daniel.

Ahora, la investigación avanzará sobre su entorno familiar, abogados y contadores, que usaron distintas estrategias para blanquear el dinero obtenido del narcotráfico. La lupa se posará sobre la actividad paralela al narcotráfico que ejercía Gorosito: el fútbol.

En la investigación hay fuertes indicios de cómo este hombre de 68 años, expresidente la Federación de Fútbol de Santa Fe, logró colocar su dinero en el circuito futbolístico no solo argentino, sino también de Uruguay, Bolivia, Perú, Chile y Europa.

En una entrevista que Gorosito dio a la nacion en septiembre de 2015 confirmó que había llegado a manejar 80 jugadores de fútbol y confesó que había construido el club Real Arroyo Seco, con un estadio para 12.000 espectadores y siete canchas de entrenamiento -que luego vendió a Rosario Central- porque era "testaferro" de Grondona. Su confesión se produjo un año y dos meses después de que el expresidente de la AFA falleciera.

El 4 de octubre de 2006, Gorosito firmó un acuerdo con el Barcelona FC, de España. El entonces presidente del club catalán, Joan Laporta, presidió el acto en Arroyo Seco y le entregó la camiseta N°10, la de Messi, con la inscripción "Gorosito" en la espalda. Él le dio la naranja del "Real", con la publicidad del restaurante Katrine.

El crack rosarino usó el club durante su recuperación de una lesión, en marzo de 2008. Lionel era vecino. La casa de Messi está cerca del estadio, sobre el río, en el country Azahares del Paraná. "Acá nadie te va a molestar, pibe", le dijo entonces Gorosito.

Tras solo cuatro años de gestión, Gorosito vendió el club que había construido con el pretendido objetivo de llegar "a la Primera A". En junio de 2008 este hombre de 65 años traspasó el predio de 21 hectáreas a Rosario Central por 16.100.000 de pesos. El diario La Capital, de Rosario, publicó por aquellos días que el acercamiento entre Gorosito y el entonces presidente "canalla", Horacio Usandizaga, lo había tejido el ex jefe de la policía de Santa Fe Ricardo Milicic.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.