Análisis táctico: Boca y el valor de ganar eficacia en las pelotas paradas

Christian Leblebidjian
Crédito: Captura TV
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12 de agosto de 2018  • 23:59

Boca pretende dar el tan buscado salto internacional. Internamente, salvando las distancias, tanto el cuerpo técnico como el plantel xeneize están convencidos que podrán hacer un muy buen partido ante Barcelona el miércoles. Más allá de que la excusa es la amistosa Copa Joan Gamper, Guillermo Barros Schelotto siente que el estilo ofensivo y los ataques directos, sumados a un buen rendimiento físico a cargo del profe Valdecantos, achican distancias con los equipos europeos. Algo de esto se vio en los amistosos que Boca disputó no hace mucho con Sevilla y Villarreal (triunfos por 4-3 y 1-0, respectivamente). Lo que sucederá ahora con Barcelona es un interrogante, aunque de algo está seguro Boca: si pretende llegar a disputar el Mundial de Clubes (ganar la Copa Libertadores), no le alcanzará solo con los méritos que ofrece para ser bicampeón de la Superliga.

Cuando le preguntaron al Mellizo por los 609 días que Boca se mantiene como puntero en el ámbito local, dijo: "Eso habla por sí solo de lo que ha hecho Boca los últimos años, habla del nivel de los jugadores, del equipo, pero no deja de ser una estadística más que no nos puede confundir". En algún punto, porque Boca todavía tiene algunas cuentas pendientes en los cruce mano a mano o cuando los partidos se hacen más trabados y la fricción genera un escenario en el que se juega sin tantos espacios.

Para ganar la Copa Libertadores incluso Boca debe ofrecer más recursos de los que ofrece para liderar la Superliga. Y dentro de esas variables, para pasar de ser un buen equipo y transformarse en un muy buen equipo, necesitaría manejar mejor las alternativas ofensivas y defensivas en las pelotas paradas y defenderse mejor, tanto desde la posesión de la pelota como cuando no la tiene.

Ahora sobre sale más el trabajo de los Mellizos en la pelota parada. No es casualidad que en el arranque de este semestre, ya haya anotado cinco goles por esa vía en la triple competencia: dos ante Alvarado de Mar del Plata (Magallán y Goltz) por Copa Argentina, uno ante Libertad (Ábila), por la Libertadores, y el restante a Talleres (Pavón, aprovechando un rebote fuera del área tras un córner ejecutado por Zárate). También se ve una mayor ejecución de jugadas preparadas desde los pies de Cardona, pero la clave puede aumentar en el sentido que sumó refuerzos que le pueden dar un salto de calidad en el rubro: Zárate en la ejecución, Izquierdoz en el cabezazo.

Si Boca le suma eficacia a la pelota parada y logra defenderse mejor en determinados tramos de los partidos, estará más cerca de ganar la Copa Libertadores. Más allá de lo que pase el miércoles ante Barcelona.

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