El alcalde que por una promesa se mudó a un ático sofocante en el barrio más castigado de Seúl

El alcalde Park y su esposa, el día de la mudanza
El alcalde Park y su esposa, el día de la mudanza Crédito: @wonsoonpark
Adrián Foncillas
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13 de agosto de 2018  • 10:15

PEKÍN.- Están los políticos que incumplen sus promesas electorales, los que las cumplen y mucho más allá está Park Won-soon. El alcalde de Seúl adelantó que si ganaba su tercer mandato viviría un mes en un cuchitril en el peor barrio de la ciudad para experimentar los problemas de los pobres y ahí está junto a su mujer: defendiéndose de la ola de calor más sofocante en más de un siglo con un ventilador. Si hay justicia en política, Park tendrá también su cuarto mandato.

"¿Qué sentido tiene diseñar las políticas desde detrás de mi escritorio?", había preguntado durante las elecciones. Y a principios de mes movió sus bártulos desde su espacioso despacho en el centro de Seúl hasta el distrito de Gangbuk-gu. Integra el cinturón del norte de la capital, en las antípodas geográficas y sociales de la opulencia del sureño distrito de Gangnam que popularizara el rapero Psy a lomos de su etéreo caballo. Son infraviviendas a menudo alegales para estudiantes y jubilados penalizados por la burbuja inmobiliaria que padece una de las urbes más desbordantes y futuristas de Asia. Urge renovar los edificios, mejorar el transporte público y levantar infraestructuras.

Eligió Park lo peor de la oferta: un ático de apenas 30 metros cuadrados sin aire acondicionado ni calefacción para mitigar las temperaturas extremas de Seúl. "Mi esposa apenas puede contener su felicidad", desveló en su cuenta de Facebook cuando cinco días después de entrar en la vivienda recibieron un ventilador eléctrico.

Junto al aparato llegó un mensaje de solidaridad del presidente surcoreano y aliado político, Moon Jae-in. El admirable Moon ha tragado muchos sapos para llevar la paz a la península pero lidiar con Trump o Kim Jong-un es una ganga frente a un verano en Gangbuk-gu.

La vista del barrio de Gangbuk-gu desde la nueva casa del alcalde
La vista del barrio de Gangbuk-gu desde la nueva casa del alcalde Crédito: @wonsoonpark

Al menos 42 personas murieron y 3400 han sido internadas en Corea del Sur en el agosto más caluroso de los últimos 111 años. Las temperaturas han alcanzado los 39,6 grados. Un diario local mostraba recientemente una caja de huevos en un balcón de la que emergía un pollito. El gobierno recortó el precio de la luz para que los vecinos no ahorren con el aire acondicionado, abrió refugios refrigerados y estudia incluir el calor extremo como desastre natural. El ejército intensificó el control sobre sus municiones después de que una caja explotara por una reacción química provocada por el calor. El cuadro es más dramático al norte del paralelo 38, donde los cortes de electricidad son constantes y sólo la élite disfruta de aire acondicionado. Kim Jong-un apareció esta semana en la prensa oficial con una indecorosa camiseta blanca durante una visita a una piscifactoría rodeado de militares sudando dentro de sus uniformes. Los pronósticos auguran que las temperaturas no bajarán en todo el mes. La larga mesa que Park ordenó colocar en la terraza vecinal para debatir al fresco los asuntos con su gabinete certifica que no consultó a los meteorólogos antes de su promesa.

El alcalde Park y su esposa viven en 30 metros cuadrados
El alcalde Park y su esposa viven en 30 metros cuadrados

Pero tampoco el bochorno ha torcido su voluntad de luchar contra las desigualdades sociales. Leilani Farha, experta de la ONU , había alertado meses atrás de que las clases más bajas apenas pueden gastar en comida o alimentos porque la vivienda se traga la mitad de sus ingresos. Habló de un cuadro "alarmante" que vulneraba sus derechos humanos.

La experiencia le ha mostrado a Park que mover su despacho funciona. En 2012 vivió nueve días en el distrito de Eunpyeong, donde las viviendas de nueva construcción no encontraban compradores. Dos meses después se habían vendido todas.

Tras la puerta del temporal hogar de Park hacen cola los vecinos para compartir su letanía de lamentos. La prensa los describe encantados porque un político no se limite a las fotos con niños antes de regresar a sus aposentos. Park ha alimentado su perfil de político apegado a sus orígenes humildes. Sus rivales le desdeñan como populista. Ha Tae-kyung, de la oposición conservadora, ha calificado la iniciativa de "comedia" y sugerido que Park pase el mandato completo en el barrio para experimentar la vida ordinaria en profundidad. En el pecado de su populismo, pensarán, lleva la penitencia del sudor.

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