Organizó un té desfile para sus amigas y hoy la elige Agatha Ruiz de la Prada

14 de agosto de 2018  • 00:17

Hace quince años que dos veces al año las casas residenciales de las embajadas y casas antiguas de nuestra ciudad abren sus puertas para conjugar elegancia y moda a la hora del té. Los lleva adelante Carminne Dodero quien nació en Buenos Aires, a los 16 años fue pupila a un colegio en Boston y estudió Relaciones Internacionales en la misma ciudad. Trabajó en Nueva York durante dos años para la productora de Mario Testino, "tenía que mirar las revistas de todo el mundo y cortar donde aparecía alguna producción de Mario. Entregar los books a los diferentes clientes, si llamaba Tommy Hilfiger armarle algo pensado para él", cuenta Carminne de su primer trabajo relacionado con la moda. Pero el atentado del 11 de septiembre la hizo sentirse sola y desprotegida. Decidió volver a Argentina y llegó el 19 de diciembre del 2001, en pleno caos de nuestro país.

Como su mamá es griega decidió tramitar el pasaporte e irse a vivir a España. Durante los cinco meses que se demoraron los trámites se fue conectando con su vida de acá: "tomar un café con amigas, que me traigan la sopa si estaba enferma, todas situaciones que yo antes las vivía sola. Me fui conectando con toda la parte emocional, yo llevaba 9 años afuera. Así que llegamos al aeropuerto y le dije a Mamá ´me quedo´. Y estoy muy contenta de haberme quedado", cuenta Carminne.

La moda como parte de su vida y su familia

Cuenta que cuando no sabía leer miraba revistas de moda. Por parte de su familia materna eran griegos de Rumania y ya eran textiles su bisabuelo y su tatarabuelo. Su hermana hace 12 años que hace vestidos de novia.

De chica, cuando el entorno familiar le generaba gran curiosidad

Por otro lado, su papá es historiador (autor del libro "Argentina en los años dorados") y él la llevaba a los museos desde que empezó a caminar, "sabe muchísimo de historia del arte, eso lo mamé por parte de papá. Mamá me mostró toda la vida de viajes desde chiquita, era amiga de Christina Onassis, para mí toda me ha influenciado. El desfile es bastante Belle Epoque, la época favorita de papá, yo siempre busco casas antiguas y que sea a la hora del té", reflexiona Carminne quien está todo el tiempo haciendo cosas nuevas, por ejemplo ahora sumó a su agenda unas muestras de arte en Miami, y piensa seguir sumando: la idea es armar algo en Grecia.

Dentro de las cosas que más la llenan de orgullo está el desfile en la embajada de Estados Unidos, le llevó dos años poder conseguirlo, un operativo de organización que nunca habían tenido. Por ejemplo solo podían entrar con tres celulares, dos días antes tuvieron que dejar los documentos (el backstage del desfile lo componen unas 200 personas entre modelos, diseñadores y camareros), y el día anterior dejar listas las mesas. A partir de ahí empezaron a hacerlo siempre el día anterior para que no les pase como con la embajada de Brasil en la que la empresa que llevaba las mesas y sillas pinchó una rueda y entre todos armaron el salón quince minutos antes de que lleguen los invitados.

También la llena de orgullo los diseñadores que han venido, como por ejemplo Marta Ferri, casada con Carlo Borromeo. Para el próximo 24 de octubre en la embajada de Rusia, vendrá la diseñadora griega Celia Kritharioti que "es como el Gino Bogani de Grecia. Todos los diseñadores que más admiro de Argentina han pasado por mi desfile, todos han estado", afirma con orgullo Carminne.

Redescubriendo diseñadores locales

Cuando decidió quedarse una amiga la contactó con Martín Churba que quería exportar a Grecia. "A su vez otra amiga tenía un hermano que abría un local multimarca en Chile de diseñadores argentinos. Como yo tenía este contacto con Martín me contratan como compradora de ropa. Y ahí conocí a todos los diseñadores: Pablo Ramírez, Florencia Fiocca, Nadine Zlotogora, Laura Valenzuela, toda una camada de talentosos que recién empezaban", recuerda Carminne, a quién después Araceli Pourcel le propuso hacer un desfile con un té para presentar las colecciones de todos los diseñadores. Ninguno de ellos había hecho desfiles aún y vio en esta idea la oportunidad de hacer algo nuevo. Empezó a contactar a los diseñadores, un amigo le consiguió Casa Roca (desde el principio sabía que quería que se haga en una casa antigua). Las modelos serían amigas y primas de amigas. Pero no todo era fácil, los diseñadores no le creían. "Yo era amigota de Celedonio Lohidoy y le dije que nadie me creía, él habló con una amiga. Entonces cité a todos los diseñadores en Casa Roca, que vean el lugar tangible y ahí se sumaron. Vendí las 100 entradas a $20 (hoy las entradas cuestan $2500). Repartí entrada por entrada, conseguí las modelos, fui la productora, conseguí los looks, zapatos", recuerda Carminne emocionada que terminó su primera edición feliz, sin mucha ganancia pero con ganas de seguir haciendo más. Para la segunda edición ya tuvo su primer sponsor: Lancome. Al día de hoy su principal fuente de ingreso son los sponsors.

Además de mostrar el trabajo de los diseñadores, Carminne elige palacios y residencias para darle el marco a los desfiles

El "Six o´ clock tea" lleva 15 años: 28 ediciones pero 34 en total si se suman las de Punta del Este. Cambian los diseñadores: ocho argentinos y uno internacional que presenta hasta 32 looks. En casi todas las ediciones se presenta algún diseñador que nunca haya hecho un desfile, como el caso de la última edición que fue Jorge Rey, el diseñador de 19 años. Además, desde que nació su hija Olympia, hace cinco años, incorporó una pasada de ropa infantil.

Cuando las cosas no salen como deberían

Dice que debería escribir un libro con las anécdotas de estos quince años que, por suerte, todas tienen final feliz: "En el primer desfile en Punta yo estaba embarazada de 4 meses. Estábamos con Custo Barcelona y habíamos planificado un almuerzo. En lugar de alquilar un super auto alquilé uno más o menos barato para cuidar los gastos y el marcador de nafta no andaba bien. Estábamos cruzando el puente camello y se paró el auto. Terminamos con Custo Barcelona ayudando a empujar", recuerda con risas Carminne quien se asegurará de tener siempre el tanque lleno. Así como tampoco se olvidará nunca más de hacer los papeles previos de aduana para que los diseñadores internacionales puedan entrar la ropa: "todas las ediciones hacemos los papeles de importación temporaria, es un tema burocrático pero la vez pasada se me olvidó. Cuando Jorge Vázquez llega a Buenos Aires a las 4 de la mañana me llama para decirme que me había olvidado de hacer ese papel y no lo dejaban entrar la ropa, ¡me quería morir! Finalmente fui a Ezeiza, pagué una fortuna como si fuera una importación de verdad y resolvimos el tema".

La experiencia del Six o´clock tea

La idea es vivir toda una experiencia: ir a un lugar que de otra manera no irías como lo son las embajadas, tomar un rico té con amigas (se puede reservar mesa entera o media mesa) y las modelos pasan a tu alrededor. Se hacen dos desfiles por año: en mayo y octubre para que puedas ir y comprar lo que te guste (no como el resto de los desfiles que suelen hacerse antes de empezar la temporada) y el 30% de las entradas van a beneficio. Desde el año pasado incorporaron que un tercio de las modelos sean influencers que mientras desfilan van con el celular haciendo un instastories.

Las entradas se venden con un mes de anticipación, y, además de su socio, Carminne tiene un grupo de gente externa que trabajan para armar el mejor desfile. Entre los invitados han estado presentes mujeres como Guillermina Valdez, las Bomparola, Karina Rabolini, Barbie Simmons, Tini Stoessel, entre otras. Además ha traído a nuestro país, ya varias veces, a diseñadores como Jorge Vázquez, Agatha Ruiz de la Prada y Custo Barcelona.

"Siempre supe que iba a trabajar en moda, era lo que anhelaba. El "Six o´clock tea" reúne todo lo que me divierte y apasiona. Considero los vestidos de alta costura una obra de arte, me emociono con un super vestido, me encanta, me puedo pasar horas hablando de eso. Ver una buena producción de moda me parece impresionante. Sueño con ir al Met Gala y ver pasar a todos, es mi sueño dorado. Ir ni te cuento.", le brillan los ojos a Carminne, una mujer que no solo sabe de moda sino que la vive.

TEMAS EN ESTA NOTA