"La 99": Geller y Etcheverry, con caminos distintos en el tenis, festejaron por primera vez en el profesionalismo

Geller y Etcheverry, festejaron por primera vez en el profesionalismo
13 de agosto de 2018  • 17:40

Si los jóvenes tenistas argentinos Axel Geller y Tomás Etcheverry ya tenían varias coincidencias, durante último fin de semana sumaron una más. Ambos nacidos en 1999 e integrantes, en su momento, de distintos combinados nacionales, lograron sus primeros títulos individuales profesionales. Geller, cuya imagen se popularizó en 2017 al alcanzar la cima del ranking junior y al conocerse su decisión de desarrollarse en el deporte universitario estudiando en Stanford, conquistó el Future 22 de los Estados Unidos en Edwardsville, estado de Illinois (sobre cemento, con US$ 25.000 en premios). Etcheverry, asimismo, se coronó en el Future 7 de Bélgica en Eupen (polvo de ladrillo, US$ 15.000). Otro jugador de la misma generación, Camilo Ugo Carabelli, se adelantó y ganó su primer título profesional en mayo pasado, en el Future de Villa María, Córdoba.

Geller, que empuñó la raqueta por primera vez a los cuatro años en el Mayling Country Club de Pilar, se consgaró al vencer en la definición a Sebastian Korda por 6-2, 4-6 y 7-6 (7-0). Korda (nacido en Bradenton, Estados Unidos) es el hijo del checo Petr Korda, campeón de Australia 1998 y ex número 2 del mundo. De hecho Sebastian, en enero pasado, celebró de la misma manera que su padre al ganar el Australian Open junior: dando el salto en tijera. "Si cuento la clasificación del Masters 1000 de Miami , este fue mi cuarto torneo profesional del año. Estoy muy feliz de haber dado este paso en mi carrera; es parte del progreso. Después de terminar mi primer año en la universidad me volví a la Argentina por dos semanas para descansar un poco, porque habia sido un año largo. Es más, no volvía desde que me fui para Wimbledon el año pasado. Después estuve un mes entero preparándome bien con mis entrenadores de IMG, donde hago base cuando no estoy en Stanford", le explicó Geller a LA NACION desde EE.UU.. Subirá más de 300 posiciones y desde el lunes próximo alcanzará su mejor ranking histórico (673º). Los torneos Futures tienen la particularidad de que los puntos tardan dos semanas en computarse.

Geller celebró en EE.UU

Geller, de 19 años y fanático de Independiente, es uno de los proyectos más valiosos del tenis nacional. "Estoy muy contento porque en la final respondí con madurez en los momentos difíciles. Al chico que le gané la final es el número 3 del mundo en juniors y fue 1 hasta hace un tiempo. Es un gran paso en mi carrera. Cada vez me siento más sólido, más enfocado. Siempre entrené muy bien, pero quizás afuera de la cancha nunca hacía dietas estrictas, y para ser mejor jugador tengo que cuidarme, mejorar en cositas chiquitas como dormir bien. Y en este tiempo aprendí cuál es el camino, competí muy bien y eso es lo que más feliz me pone", describió Geller, que en 2017 alcanzó las finales individuales de Wimbledon y el Abierto de los Estados Unidos.

"Después de ganar el Orange Bowl (Sub 14, en 2013) tuve propuestas para dejar de estudiar. Pero me parece que lo más inteligente, siendo chico, es seguir haciéndolo. Es muy difícil meterse en el circuito profesional tan joven. Tenés que ser muy crack, como cuando Del Potro ganó el US Open con 20 años", analizó Geller, diestro, de revés de dos manos, de 1,91 metro y juego ofensivo. ¿Cómo será el futuro inmediato de Geller? "Esta semana juego otro future de 25k, en Boston. Después, dos semanas de entrenamiento. Otro Future en Canadá y después participaré de un challenger en Columbus. Luego de esa etapa empezará las clases en Stanford (estudia Economía y Finanzas), aunque alternaré con otros challengers en Estados Unidos. Seguiré con las clases, pero con la idea de jugar mucho en profesionales más este año".

A Etcheverry se le escapó el primer título profesional hace diez días, en Bolzano, Italia, donde perdió en la final frente al brasileño Joao Souza, aquel del partido de 6h43m ante Leonardo Mayer en la primera serie del Grupo Mundial de la Copa Davis 2015 (Daniel Orsanic debutó como capitán). Sin embargo, el jugador nacido en La Plata tuvo revancha pocos días después. "Estoy muy contento con mi primer título. Venía de una semana genial, de hacer final. Después fui a Bélgica, con condiciones muy distintas, con un polvo de ladrillo muy lento. En la primera ronda me costó mucho, iba set abajo. En el segundo partido arranqué 4-0 en el primer set, lo gané 7-6; el segundo set iba 3-0 abajo y terminé 6-4. Me fui sintiendo mejor. Los cuartos de final y las semifinales las pasé con más comodidad. En la final luché, gané y sentí una satisfacción única. Lo grité. Me abracé con mi entrenador, Lucho (Luciano Carluccio). Se me pasaron un montón de cosas por la cabeza. Hay que seguir motivado, esto recién arranca", le comentó Etcheverry a LA NACION, desde Bélgica. Ascenderá más de 120 posiciones en el tour y llegará al 570º.

Etcheverry, festejó por primera vez en el profesionalismo Crédito: Mechi Fuentes/ETQNV

Hincha de Gimnasia y Esgrima La Plata, siempre se destacó en las categorías menores de la Argentina: fue número 1 en Sub 12 y Sub 14. El año pasado sufrió una fractura por estrés en la zona de la ingle que lo obligó a permanecer inactivo, pero regresó al tour y alcanzó su mejor rendimiento. En algún momento entrenado por Franco Squillari (actual director de Desarrollo de la Asociación Argentina de Tenis ) y preparado físicamente por Martiniano Orazi (ex de Juan Martín del Potro ), Etcheverry tiene como ídolo a Novak Djokovic . Aunque su referente nacional es Del Potro, con quien se entrenó en varias oportunidades en el Tenis Club Argentino de Palermo. "Cuando entrené con Delpo fue una gran experiencia; quise aprovecharlo al máximo, más que nada intenté copiarle un montón de cosas que hace en las prácticas, como la concentración. Ojalá pueda lograr jugar un cuarto de lo que él hace", se entusiasmó Etcheverry, diestro y de revés de dos manos.

Geller y Etcheverry, dos jóvenes argentinos que, por vías distintas, buscan lo mismo: ingresar en el profesionalismo, consolidarse y no salir más de allí.