El método de las empresas para pelear contra la corrupción que casi no se usa en la Argentina

Desde hace años Europa y Estados Unidos le dan cada vez más importancia a la aplicación de alternativas para evitar los sobornos.
Desde hace años Europa y Estados Unidos le dan cada vez más importancia a la aplicación de alternativas para evitar los sobornos. Fuente: Archivo - Crédito: Policía Bonaerense
Paula Urien
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17 de agosto de 2018  • 14:14

Compliance. La traducción es "cumplimiento" y el trabajo está a cargo de un Compliance Officer (CO), la nueva estrella del mercado laboral argentino después de que entró en vigencia la ley de responsabilidad penal empresaria, el 1° de marzo pasado. Hoy es un puesto que tiene salida laboral para quien está calificado y la Asociación de Ética y Compliance asegura que en el corto plazo habrá 10.000 posiciones abiertas en todo el país sobre todo para abogados con alguna especialización en la materia.

Un Compliance Officer es el guardián de que las empresas cumplan con las leyes. Debe tener la misma jerarquía que un CEO, el número uno de la empresa, con el poder de contradecirlo, y es el mecanismo que resguarda a las compañías en eventuales casos de corrupción.

En el país, lo tienen todas las empresas transnacionales. Sin embargo, la práctica aún no llegó del todo en firmas locales, como muchas de las vinculadas con la obra pública, el rubro que desató la investigación de los cuadernos de las coimas .

Ya no son solo las personas físicas las que deben pagar los platos rotos en caso de soborno, sino la empresa como tal, llegando al extremo de que se puedan suspender sus actividades por un máximo de 10 años.

La Ley 27.401, llamada Ley de Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas, apunta, por primera vez, al mismo corazón de la empresa en caso de soborno. Es decir que ya no son solo las personas físicas las que deben pagar los platos rotos en caso de soborno, sino la empresa como tal, llegando al extremo de que se puedan suspender sus actividades por un máximo de 10 años. También puede sufrir la disolución y la liquidación de su personería si la empresa fue creada "al solo efecto de la comisión del delito".

En esta ley, al igual que en los Estados Unidos, el Reino Unido, y otros países, entre ellos de América latina, contar con un departamento de compliance es un atenuante cuando se "destapa" un caso de corrupción, siempre y cuando se demuestre ante un ilícito que se hizo todo lo posible por prevenirlo, pero que sucedió, de todas maneras, a espaldas de quien debe controlar que las prácticas y los negocios sean transparentes.

El Compliance officer es responsable de que se cumplan las leyes, y por esa razón tiene, o debería tener, tanto poder como un CEO, incluso con la potestad de contradecirlo si se pone en marcha un negocio que considera riesgoso para la supervivencia de la compañía. Es, en realidad, la mano derecha, y también la izquierda, del directorio, porque vela por la integridad de la compañía, la médula de su marca.

El Compliance officer es, en realidad, la mano derecha, y también la izquierda, del directorio, porque vela por la integridad de la compañía, la médula de su marca.

Todo esto, se daría en la teoría, pero en la práctica no siempre es así. Para que el responsable de la oficina de cumplimiento pueda hacer su trabajo, es necesario que el directorio esté alineado con la idea de que "hay que hacer las cosas bien, cueste lo que cueste". Si se buscan atajos "non sanctos", es probable que:

  • El Compliance Officer sea cómplice de malas prácticas, por lo que es responsable ante la Justicia de los ilícitos que comete la empresa.
  • No haya estado al tanto de lo que estaba sucediendo, y deberá probar que el departamento bajo su mando actuó correctamente e hizo todos los controles.
  • Si el Compliance está limpio de culpa y cargo, deberá poner en marcha una rigurosa investigación interna para colaborar con la Justicia.

A devolver el dinero mal habido

¿Cómo debe ser un programa de integridad según la ley de responsabilidad penal empresaria? El departamento de Compliance o el programa de integridad no es obligatorio para la mayoría de las empresas, aunque sí lo es "para los grandes contratistas del estado, según la nueva ley", explica Fernando Basch, director de Governance Latam, e investigador del Centro de Estudios Anticorrupción de la Universidad de San Andrés. Vale recordar que la ley entró en vigencia en marzo y que no tiene efecto retroactivo.

La ley sugiere que se lleven adelante análisis periódicos de riesgos; que toda la compañía apoye este programa, incluyendo la alta dirección y gerencia; que haya canales internos de denuncia de irregularidades y una política de protección a los denunciantes entre otros.

En todos los casos, si el programa está bien implementado funciona como atenuante de la pena, siempre y cuando la empresa "espontáneamente haya denunciado un delito previsto en esta ley como consecuencia de una actividad propia de detección e investigación interna". También, si hizo la denuncia del delito, y se compromete a devolver el beneficio que se obtuvo.

La ley pide (pero no obliga) a contar con:

  • Un código de ética o de conducta que sea implementado por todos los integrantes de la compañía.
  • Reglas y procedimientos "para prevenir ilícitos en el ámbito de concursos y procesos de licitación, en la ejecución de contratos administrativos o en cualquier interacción con el sector público".
  • La realización de capacitaciones periódicas a toda la compañía.

También sugiere que se lleven adelante análisis periódicos de riesgos; que toda la compañía apoye este programa, incluyendo la alta dirección y gerencia; que haya canales internos de denuncia de irregularidades y una política de protección a los denunciantes entre otros.

Responsabilidades del compliance

"Se trata de construir una cultura ética y transparente", dice Gustavo Regner, docente de la Certificación en Ética y Compliance que se brinda en Ucema y Compliance Officer de Syngenta.

"De aburrimiento no te morís", dice Regner. "En el día a día se trata de que el liderazgo de la compañía, el directorio, el CEO, los gerentes, transmitan los valores de la compañía y sean influyentes para todo el equipo. Es un desafío porque se trata de ayudar a formar una cultura de transparencia. Pero también hay momentos de discusión, sobre todo cuando hay que intervenir para que no se lleve adelante un negocio que no reúne las condiciones necesarias de transparencia", dice, aunque aclara que esa discusión no es necesaria en la compañía en la que trabaja.

¿Cuáles son sus responsabilidades?

  • Monitorear y auditar: evaluar constantemente los riesgos, documentar posibles violaciones de las normas.
  • Investigar y prevenir acciones en contra de a ley.
  • Capacitación y comunicación: toda la compañía debe tener claro qué se puede hacer y qué no.
  • Poner en marcha políticas y procedimientos transparentes: un código de conducta, qué hacer con los regalos, por ejemplo, o las invitaciones a viajar.
  • Sanciones: en caso de que las normas no se cumplan.
  • Poner en marcha una línea ética y gestionarla.

Los empresarios hoy cuestionados se hicieron algunas preguntas más trascendentales (para sus bolsillos) ¿Se puede evitar el pago de sobornos en un país que no confía en la Justicia? ¿Qué sucede con los empleados de las compañías que pierden negocios porque no pagan coimas? ¿Hay alguna salida que no implique quebrar?

Pagar o no pagar, esa es la cuestión

Mientras que Hamlet tenía un feroz debate interno sobre cuestiones del ser, los empresarios hoy cuestionados se hicieron algunas preguntas más trascendentales (para sus bolsillos) ¿Se puede evitar el pago de sobornos en un país que no confía en la Justicia? ¿Qué sucede con los empleados de las compañías que pierden negocios porque no pagan coimas? ¿Hay alguna salida que no implique quebrar?

"Paso el mensaje de que hay que confiar en las acciones colectivas", dice Basch. "Se trata de unirse todos los actores para instalar el juego limpio en la industria. En esto las cámaras tienen también un rol muy importante. La idea es decidamos todos juntos que no vamos a pagar".

Agrega también que no solo la obra pública está o estuvo sujeta a estas prácticas, sino que la corrupción está instalada también en exportaciones, inspecciones, habilitaciones, y otras cuestiones administrativas, donde "hay mecanismos de corrupción extendidos, quizás no por montos tan altos como los de la obra pública, donde se dan los mayores riesgos, pero donde no pagar el soborno implica no poder seguir adelante el negocio". Aquí, compliance tiene mucho por hacer.

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