Aerolíneas Argentinas, con nuevos planes para reducir el gasto

Fuente: LA NACION
Julia D'Arrisso
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13 de agosto de 2018  • 20:12

El precio del combustible y la caída del consumo son los dos focos que motivaron a Aerolíneas Argentinas a poner en marcha un nuevo plan de reestructuración del convenio de trabajo para el personal aeronáutico para alcanzar el objetivo del "déficit cero", que ya corrió su proyección por un año más. Sin embargo, los gremios desestimaron que el plan funcione.

Hoy por la mañana, se llevó a cabo una reunión entre la gerencia de Aerolíneas Argentinas y los titulares de los seis gremios aeronáuticos, donde se presentó el nuevo presidente de la compañía, Luis Malvido, y se dio un puntapié inicial sobre sus proyecciones a futuro. Luego se citará a cada gremio, uno por uno, para estudiar las posibles modificaciones sobre los usos y costumbres con el que la empresa de bandera aérea planea reducir gastos.

Fuentes allegadas a la empresa explicaron se intentará "hacer más productivo el trabajo de los 12.250 trabajadores de la empresa". Por eso, el plan de reestructuración de la compañía se basó en la inversión en una nueva flota de 24 aviones - entre 2015 y 2018, Aerolíneas Argentinas pasó de 74 a 83 aviones -, y ahora busca renovar parte de la flota de vuelos transatlánticos y de cabotaje Embraer.

"Sin la incorporación de al menos dos nuevos aviones en el transcurso de 2019, Aerolíneas no estará en condiciones de cubrir todas sus rutas internacionales. La decisión de la incorporación de esas aeronaves debe tomarse en los próximos 60 días", señalaron fuentes cercanas a la compañía.

A eso se le sumó la renegociación de contratos con distintas empresas proveedoras, por ejemplo, de servicios de reserva de pasajes, limpieza o alimentos, que generó una reducción de US$ 80 millones anuales en compras.

El próximo paso que quiere dar la empresa de bandera aérea tiene que ver con los usos y costumbres que alcanza a los trabajadores de Aerolíneas. La compañía propuso el cambio en algunos tópicos, que podrían otorgar cierta "polifuncionalidad" a la hora de realizar sus tareas. Por ejemplo, tener la posibilidad de vender a pasajeros los asientos del "área de descanso", que actualmente están reservadas para los pilotos.

A esto se le sumaría que la entrega de las mangueras para la carga de combustible empiece a realizarla los mecánicos de Aerolíneas y no emprendedores de combustibles. Además, se consideró cambiar las estadías a una noche en vez de dos para pilotos y tripulantes de cabina.

Por su parte, los gremios consideraron que estas medidas no afectarán la situación financiera de la empresa, sino que el sector requiere un plan de negocios ligado a inversiones técnicas y mayor mantenimiento. Ricardo Cirielli, titular del sindicato de Personal Técnico Aeronáutico (APTA), dijo que "ninguna empresa aérea crece achicándose" y que "si la variable de ajuste es solo de los trabajadores, va a ser un fracaso".

Este año, la aerolínea de bandera le requerirá al Estado más de lo previsto: serán más de los 90 millones de subsidios que esperaba, "pero menos que el año pasado", estiman fuentes allegadas a la compañía.

Planificaba llegar al año que viene con "déficit cero", pero ese objetivo se retrasará, en principio, un año más.

Para saldar el aumento del costo del petróleo, Aerolíneas solicitó al Ejecutivo U$S100 millones, de los cuales ya se otorgó el 40%"

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