Un nuevo ataque a balazos enciende el miedo antes de las apelaciones de Los Monos

Esta vez fue el turno de un edificio donde vivió hace años una de las juezas que, desde hoy, debe revisar las condenas
Esta vez fue el turno de un edificio donde vivió hace años una de las juezas que, desde hoy, debe revisar las condenas Crédito: Marcelo Manera
Germán de los Santos
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14 de agosto de 2018  

ROSARIO.- Un nuevo atentado con más de 20 disparos de ametralladora se produjo ayer a la madrugada en el centro de Rosario, en un edificio donde hace años vivió la jueza Gabriela Sanzó, la misma que presidirá el tribunal que, a partir de hoy, empezará a evaluar las apelaciones de los integrantes de la banda de Los Monos que fueron condenados el 9 de abril pasado por asociación ilícita y homicidios.

En la vereda de San Luis al 1400, los atacantes nocturnos dejaron un cartel de cartón con la frase: "Dejen de meter preso a los pibes". Dos mensajes casi idénticos aparecieron en otros atentados. Se produjeron 14 ataques a balazos desde el 29 de mayo pasado, cuando comenzaron estas balaceras seriales contra jueces e investigadores que hubiesen tenido relación o participación en alguna de las distintas etapas de la causa contra el clan Cantero.

El jueves pasado, unas horas antes de que arribara a esta ciudad la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich , se produjo un ataque a balazos contra un edificio de Buenos Aires y Pellegrini, donde vivió Horacio Usandizaga, expresidente de Rosario Central, exintendente de la ciudad y padre de Marisol, la jueza que integró el tribunal que condenó a Los Monos en abril. Esta magistrada encabeza el escabroso podio: ya sufrió cuatro atentados en distintos domicilios.

"No puede soslayarse la especial responsabilidad que tiene la policía en estos hechos. Esta es una ciudad donde las cosas se conocen. Es llamativo que estos hechos se repitan con tanta frecuencia y liviandad. A la hora de repartir responsabilidad no se puede eludir a la policía", afirmó Daniel Erbetta, integrante de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe. El presidente del máximo tribunal provincial, Rafael Gutiérrez, mantuvo fuertes cruces con el ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, a quien mandó a "hacer más y a hablar menos".

Pullaro, en tanto, reconoció ayer que no se sabe cuál "será el límite" de esta escalada de violencia mafiosa. "Estas acciones apuntan a golpear las decisiones que tomó el Estado", sostuvo.

Un detenido

La semana pasada, Brian Flores, de 23 años, fue imputado por el primer tiroteo contra la casa del juez Ismael Manfrín. En la investigación apareció también la relación que tendría este joven con Ariel Máximo Cantero, a quien tanto las autoridades del Ministerio Público de la Acusación como los funcionarios del Ministerio de Seguridad señalaron como el supuesto autor ideológico de estos atentados, que habrían sido planeados desde la cárcel de Piñero. Sin embargo, Guille Cantero aún no fue imputado formalmente.

El gobernador santafesino, Miguel Lifschitz , sostuvo el fin de semana, durante una entrevista con LA NACION, que podría existir una eventual complicidad del Servicio Penitenciario para que estas bandas detenidas en las cárceles provinciales sigan conduciendo los hilos de las organizaciones.

El tiroteo de ayer se produjo contra un edificio de San Luis al 1400. Allí vivió hace unos 18 años la jueza Sanzó. La pregunta que surgía durante la mañana era: ¿quién suministró a los atacantes información tan detallada y precisa acerca de que allí vivió hace tanto tiempo la magistrada?

Este edificio ya había sido baleado el jueves pasado. Pero las tres familias que viven allí no hicieron la denuncia porque consideraron que los balazos podrían haber sido fruto de algún enfrentamiento entre bandas a la salida de alguno de los boliches del centro.

Pero ayer a la madrugada se repitieron. Fue una ráfaga de unos 20 disparos, por lo que se presume que el ataque fue realizado con una ametralladora. Mónica, una abogada que vive en ese edificio, admitió que se había dado cuenta del ataque cuando su marido se levantó a la madrugada porque debía irse de viaje. Las balas habían ingresado por la ventana de su casa y se incrustaron en el living de la propiedad.

"Estamos totalmente devastados, pensando por qué pasó esto, aunque no tenemos ningún tipo de asociación con nadie. Pero con lo que sí me encuentro es con mi casa totalmente tiroteada", contó Mónica, abogada laboralista que vive allí hace más de 15 años.

"Han pasado tantas cosas que uno aprende a convivir con ellas, pero cuando te sucede en primera persona es como que decís: yo no tenía nada que ver", reflexionó la vecina de San Luis al 1400.

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