Lo rescató desnutrido, tuvo sobrepeso y hoy se prepara para correr su primer canicross

15 de agosto de 2018  • 00:20

Fue un día lluvioso de marzo. Como todas las mañanas, Silvina (40) salió a recibir a sus alumnos del jardín de infantes donde trabaja hace doce años. Y una vez más, como lo había hecho tantas otras, no pudo mirar hacia otro lado. Allí, bajo la lluvia, pudo ver un cachorro de tamaño mediano rondando la cuadra, estaba embarrado, lleno de pulgas y con la mirada triste y perdida. "Soy maestra y trabajo en un jardín ubicado en una zona alejada del centro, en el partido de Merlo. Ahí el maltrato y el abandono de los perros es moneda corriente, así que siempre me preocupé por ayudarlos, rescatarlos, recuperarlos y luego conseguirles una familia".

Pero esa mañana algo le dijo que ese no iba a ser un perro más en su vida. Silvina estaba atravesando una separación y creía que la compañía de un animal podría ayudarla a salir adelante. "En el momento en que abrí la puerta del jardín para que pasara una mamá con su hijito, entró el cachorro también. Intenté sacarlo pero fue imposible. Lo miré bien y sentí que con sus ojitos tristes me estaba pidiendo ayuda. Entonces lo cargué en el auto, lo llevé a casa, lo bañé, le compré el mejor alimento balanceado y así fue como a partir de ese día, empecé una nueva vida junto a Felipe".

Los primeros días de convivencia no fueron fáciles. Aunque Felipe salía a pasear varias veces al día -muy a pesar de Silvina porque tenía problemas de comportamiento y se peleaba con otros perros-, cuando se quedaba solo porque ella iba a trabajar rompía todo: comederos plásticos, calzado, ropa, correas. Lloraba cada vez que ella se acercaba a la puerta. Entonces Silvina lo dejaba entretenido comiendo. Y así, de a poco, Felipe que había llegado a su nueva casa desnutrido, fue recuperándose y pasó de tener bajo peso a ser un perro con sobrepeso. Tenía alimento a su disposición las 24 horas del día.

Silvina supo que era el momento de consultar con un especialista. Visitó al Dr. Baltazar Nuozzi y el especialista indicó un plan de alimentación basado en comida casera, horarios establecidos para las ingestas y el fin de los picoteos fuera de hora. Además, invitó a Felipe y a Silvina a participar de la Escuelita de Balta, un espacio de sociabilización gratuito para cachorros y adultos y de reeducacion de sus dueños. La escuelita, que tiene como punto de encuentro el vial costero en Vicente López, se creó con un objetivo claro: mejorar las vías de comunicación perro-humano para una más sana convivencia donde la enseñanza parte de la práctica metodológica y sincronizada de running juntos.

Silvina se sintió atraída por la convocatoria. Como corredora experimentada (es ultramaratonista hace 13 años), sabía que era cuestión de tiempo para que los beneficios en el comportamiento y estado de salud de Felipe empezaran a notarse. "Empezamos a correr primero solamente los domingos. Y después le sumamos tres días más de entrenamiento por zona oeste, que es donde vivimos. Cada vez que vamos a la escuelita, viajamos dos horas, corremos y después compartimos el momento de socialización. Ver disfrutar a Felipe hace que valga la pena el viaje, es como cuando llevás a un nene a la plaza, la felicidad es impagable".

Después de un año de formar parte de la escuelita, además de bajar de peso, Felipe logró otros cambios: se volvió un perro extremadamente sociable, más seguro, busca e inicia juegos con otros perros, dejó de romper cosas, está mucho mas obediente. "También practicamos agility, yo dejé de enojarme, estoy más ordenada, es decir soy más regular en sus actividades. Y principalmente aprendí lo que es una tenencia 100% responsable, que apunta a tener un perro sano y feliz".

Ahora esperan ansiosos la primera fecha del campeonato de canicross del río, un evento gratuito, sin fines de lucro, abierto a todos los que quieran participar y que quieran reforzar el vínculo con su perro. Consta de cinco fechas (la primera es este domingo 19 de agosto) y se puede elegir entre la modalidad caminata saludable participativa o canicross competitiva en una extensión de atravesando senderos, pasto, tierra, lomas, barro. No se cortan las calles ni se puede correr con el perro suelto. Para anotarse no hay restricción de edad, ni nivel. La inscripción consta de la donación de una bolsa de alimento para perro o gato que se entregará a Animales de Vicente López, una fundación que se encarga de asistir y dar en adopción a perros en situación de calle o abandono. (Se pueden conocer más detalles en este link).

"Si bien ya corrimos varias pruebas de calle de 10K, donde nos afianzamos mucho y tuvimos buena recepción de los corredores, esta va a ser la primer prueba exclusivamente de perros en la que participemos, y con el condimento de hacerlo en un tipo de terreno que nos gusta mucho a los dos, así que tenemos expectativas grandes. La conexión que tenemos cada vez que corremos es única, mágica, no necesito decir nada, bastan los gestos y la mirada. Felipe es un ángel, apareció en mi vida para cambiarla por completo, los dos nos complementamos muy bien, tenemos muchas cosas en común. Yo creí que yo lo elegí a él, pero la verdad que fue él quien me buscó a mi para ser mi gran maestro".

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