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contentLab para Johnnie Walker Blue Label

Una botella única de un whisky único para un país único

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16 de agosto de 2018  • 00:01

Una barrica entre diez mil: la exclusividad de Johnnie Walker

Sebastián Maggi, Brand Ambassador de Diageo Reserve
Sebastián Maggi, Brand Ambassador de Diageo Reserve

Hablar de Johnnie Walker Blue es hablar de una de las máximas expresiones que puede alcanzar la idea de un blended whisky, es decir, un whisky elaborado mezclando whiskies de maltas y de grano según la mirada y decisión del master blender, la persona responsable. En el caso de JW Blue, apenas una barrica de cada 10.000 tiene la calidad y la personalidad necesarias para conformar este exquisito blend. "Esa barrica se separa del resto y se guarda en una suerte de biblioteca, donde espera para luego darle vida a la etiqueta azul. A cargo de todo esto está nada menos que Jim Beveridge, nuestro master blender desde hace más de 20 años. Jim es el sexto master blender de Casa Walker, es una artesanía que se aprende sólo con la experiencia, de generación en generación. Él condensa así una tradición de más de 190 años de blending, continuando los pasos que en su momento diera el propio John Walker", explica Sebastián Maggi, Brand Ambassador de Diageo Reserve, la empresa que produce y distribuye Johnnie Walker en los cinco continentes.

Jim Beveridge le dio vida a Johnnie Walker Blue en 1992, utilizando una mezcla de maltas y whiskies de grano muy antiguas; incluso muchas de ellas pertenecen a destilerías que hoy ya no existen, pero cuyas barricas siguen en la biblioteca de la marca. "Es el whisky icónico de la Casa Walker. Y expresa perfectamente el símbolo del ´caminante´, esa caricatura creada a principios de siglo XX por John Browne. Una figura que representa la esencia de Johnnie Walker, con un pie en el pasado, en la inspiración y el legado; y otro en el futuro, confiando en el progreso, en el keep walking", dice Maggi.

Sebastián Maggi, Sommelier

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"Johnnie Walker Blue Label es un whisky muy complejo, equilibrado y sedoso. Cada uno lo bebe como le guste, pero nosotros sugerimos un perfect serve, un modo de servicio ideal. Primero, tomar un sorbo de agua helada, para refrescar y preparar la boca. Luego, beber un poco del whisky, que entrará mostrando toda su suavidad, y a medida que la boca gana temperatura, se irán abriendo los sabores, expresando una gama inmensa de aromas", continúa.

Siendo el scotch whisky más vendido del mundo, hoy JW Blue presenta una edición limitada en honor a las ciudades y países donde está presente. Una de las primeras Country Edition es la de Argentina, con una botella única intervenida por la ilustradora Vero Escalante. Allí puede verse parte del paisaje, de la cultura y del cosmopolitismo urbano que conforman nuestro país. "Esta edición limitada homenajea nuestra tierra, llena de pasión, la misma que tiene la marca. Una botella numerada, única, de colección".

Mensaje en la botella: la Argentina vista a través de un gran whisky

Trasladar el concepto completo de lo que significa un país a la superficie de una botella no es tarea fácil: se debe elegir qué lugares, objetos y culturas llevar a las dos dimensiones del dibujo. Ese fue el desafío que asumió Vero Escalante, una reconocida ilustradora argentina el día que recibió la primera llamada de Londres, hace más de un año atrás. "Me gusta el whisky, siempre había imaginado poder trabajar en la imagen de una botella. Cuando me llamaron de Diageo y me pidieron este diseño para Johnnie Walker Blue, uno de los mejores whiskies del mundo, mi alegría fue inmensa. Y más aún cuando me enteré que la edición de Hong Kong estuvo a cargo de Victo Ngai; ella es una de mis grandes referentes en la ilustración", cuenta.

Vero Escalante, reconocida ilustradora argentina
Vero Escalante, reconocida ilustradora argentina

Vero se especializa en diseños vectoriales, de texturas planas y fuertes contrastes cromáticos. En sus trabajos abundan los animales, la naturaleza, la figura femenina, todo reflejado a través de un prisma de colores intensos, donde el azul es protagonista. "Primero hice un boceto a mano. Una vez que lo aprobaron, comencé a llevarlo a la realidad. Aprovechamos cada faceta de la botella para mostrar una posible mirada sobre la Argentina". Así, de un lado se ve lo natural, con paisajes emblemáticos como la Cordillera de los Andes, el Glaciar Perito Moreno, las Cataratas del Iguazú. Del otro, está plasmada la ciudad de Buenos Aires, con edificios como el Cabildo, el Puente de la Mujer y la Flor de avenida Figueroa Alcorta. En el medio, uniendo todo, se visibiliza el costado cultural, representado en una pareja bailando tango. Y arriba, iluminando el dibujo completo, el omnipresente sol, símbolo de la bandera de la patria.

"Empecé mezclando esas tres ideas, el paisaje, lo urbano y lo cultural. Pero a lo largo del proceso entendí que lo mejor era separarlo. Y si se mira de cerca surgen muchos detalles, como el gaucho o las dos llamitas, que me recuerdan a Salta, mi lugar de origen. Elegí colores azules y dorados; en algunos lugares dejé un vacío, sin imagen alguna, para que se sume así el dorado propio del whisky", describe Escalante a esta botella única.

Verónica Escalante, Artista Visual

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Escalera al cielo: calidad, personalidad y sabor

Suele decirse que el mundo del whisky escocés es tradicional, con marcas centenarias y destilerías construidas en el siglo XIX. Pero más allá de esta afirmación, lo cierto es que esta bebida vive hoy profundos cambios que la convierten en una de las categorías más interesantes y modernas de la industria de bebidas global. Y la tendencia más visible, importante e influyente es la "premiurización" que vive el whisky actual, con cada vez más consumidores que conocen sobre esta bebida, exigiendo calidad y complejidad. Un nuevo concepto del lujo ligado íntimamente a los mejores whiskies del planeta.

Hasta hace no tantos años, la división era simple: de un lado, estaban los productos standard, whiskies jóvenes pensados para un consumo diario; del otro, los de 12 años de añejamiento, como sinónimo de lujo, esas botellas prestigiosas y elegantes que se elegían como regalo de fin de año para el médico de confianza. Esa idea está hoy ampliamente superada, con una mirada que se aleja de los números para centrarse en la calidad de lo que está dentro de la botella. Una escalera al cielo, cuyo último peldaño es justamente Johnnie Walker Blue, la etiqueta que nació en 1992, adelantándose a su tiempo y marcando el camino a seguir. Y más aún si se trata de una edición especial, de colección, como lo es la flamante Country Edition, con la botella intervenida en homenaje a la Argentina.

"El consumo actual se está sofisticando, con consumidores que buscan experiencias cada vez más exclusivas. Es una tendencia global, que se ve en las grandes ciudades del mundo, y que llega también a nuestro mercado. Ya no se trata de la edad que muestre un whisky en la etiqueta; hoy hablamos de sabor, de carácter, de formas y ocasiones de consumo", afirma Sebastián Maggi, Brand Ambassador de Diageo Reserve.

Este profundo cambio que vive el whisky tiene causas múltiples. Entre ellas, destaca una nueva mirada que se posó sobre la gastronomía, donde la honestidad y pureza de los ingredientes son más importantes que las técnicas complejas y presentaciones exóticas. Esto se percibe cada vez más en la tarea de los grandes chefs de todo el mundo, y se repite en el trabajo de master blenders como Jim Beveridge, responsable de cada blend que sale de la casa de Johnnie Walker, la marca número uno del whisky mundial. A su vez, el scotch vive una década de crecimiento constante, demostrando vigencia y futuro. Según la Scotch Whisky Association, entidad que agrupa a las emblemáticas destilerías de Escocia, las exportaciones de whisky escocés aumentaron un 90% en los últimos 15 años, una cifra elocuente para un producto con tanta tradición y madurez. Los grandes responsables de este crecimiento son regiones como India, China, Singapur, Corea, Brasil. Colombia, donde en particular los whiskies de lujo crecieron como nunca antes en su historia.

Parafraseando la conocida canción de Led Zeppelin, es una escalera al cielo. Y allí arriba, después de ese caminar, de ese keep walking constante, espera una deliciosa medida de Johnnie Walker Blue, servida junto a una copa de agua helada para preparar el paladar.

Keep Walking: el progreso personal en la imagen del caminante

Pocas personas logran sintetizar en su propia experiencia la idea de progreso personal y éxito como lo hace Iván de Pineda. Embajador de marcas globales, viajero incansable, lector voraz y, claro, amante de un buen whisky escocés. "La idea de progreso tiene que ver primero con la búsqueda que uno realiza, con lo que a uno le gusta. Es cómo te ves parado en el tiempo y el espacio, en el lugar que le toca vivir", dice, mientras levanta su vaso de Johnnie Walker Blue Country Edition, la flamante edición del whisky de lujo que la casa Walker acaba de lanzar en honor a la Argentina.

Iván de Pineda, conductor de tv y viajero incansable

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Ya lo dijo el poeta Antonio Machado en ese principio del siglo XIX; ya lo repitió una y mil veces Joan Manuel Serrat: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar". Y en palabras de Iván, ahí está la esencia del progreso; no en el éxito por sí solo, sino en la intención que se le dan a los pasos que cada uno da sobre esta tierra. "Cuando hablamos de progreso, de esa frase que describe a Johnnie Walker, el keep walking, lo importante no es solo la meta que se tiene, sino aún más el camino que se realiza. Eso es lo que te da y te suma, lo que te hace realmente diferente. Es también lo que esta marca representa desde su nacimiento, hace más de 200 años, en las tierras bajas escocesas. Siempre con una mirada puesta en el futuro, buscándolo con trabajo, con seriedad, con responsabilidad. Argentina conoce de esto, por eso me alegra esta edición limitada. A lo largo de la historia, nuestro país supo ser tierra de oportunidades. Aquí han venido personas de distintos lados del mundo para crear su camino. Y hoy, después de muchos muchos años, esas personas siguen caminando", dice Iván.

"Cuando hablamos de keep walking, lo importante no es sólo la meta, sino el camino que se realiza"

De norte a sur, de Ushuaia a la Quiaca, se recorren más de 4000 kilómetros a través de la Ruta 40, pasando por infinitos paisajes, climas y culturas. Al oeste, el cordón montañoso de los Andes; al este, los grandes ríos y esa infinita costa marítima. "Para mí, Argentina es uno de los países más lindos del mundo. Cuando viajo, siempre me sorprenden las preguntas que me hacen sobre nuestro país, que no sólo van por lo que significa este enclave geográfico maravilloso, sino también por lo que le damos a la región y al mundo, con nuestros embajadores, con nuestros premios Nóbel. Miro la botella de Johnnie Walker Blue Country Edition, y realmente se ve muy bien, con un diseño increíble que recupera mucho de ese espíritu argentino. Encuentro muchas cosas que son mágicas: la Garganta del Diablo, una de las siete maravillas del mundo moderno, que tiene detrás un mito impresionante; veo ese sol que está en la bandera; veo el Aconcagua; veo el tango, uno de los bailes y danzas más paradigmaticos del siglo XX y última parte del siglo XIX. Me pondría bajo una ventana, con una buena perspectiva de la ciudad, agarraría un buen libro y me serviría un vaso de este whisky. Sabiendo que, siempre que levante un poco la vista, podré ver las maravillosas imágenes que da la Ciudad de Buenos Aires. Hay que estar en movimiento. Keep walking".

Iván de Pineda, conductor de tv y viajero incansable - Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años. Por favor, no compartir este contenido a menores de edad

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Un whisky global con mirada local: el homenaje de Johnnie Walker a la Argentina

En Londres, Nueva York, Auckland, Tokio, Lima, Bogotá, Estambul. Y claro, también en Buenos Aires: no importa de qué ciudad se trate, siempre es posible beber una de las etiquetas de Johnnie Walker, el whisky número uno del planeta, exportado a más de 180 países en los cinco continentes. Una marca global, reconocida y admirada, que hoy devuelve parte de ese afecto con una serie de homenajes a ciudades y países del mundo. Bajo el nombre de Johnnie Walker Blue Country Edition, la marca acaba de presentar en Argentina una edición limitada de su gran etiqueta de lujo, donde la propia botella se convierte en obra de arte.

"Es una botella única para un país único", explican desde la marca. La Country Edition dedicada a nuestro país transformó la botella del Blue en una pieza única; apenas 1500 unidades creadas por la ilustradora Vero Escalante, que representan la variedad de paisajes y diversidad cultural de la Argentina. Una edición exclusiva que homenajea el tango, la geografía, los gauchos y los monumentos históricos, con múltiples detalles que se descubren después de una mirada minuciosa.

Johnnie Walker Argentina

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"Esta es una botella para celebrar el progreso, la singularidad y el rico patrimonio cultural que tiene la Argentina. Ese mismo espíritu es compartido con la historia de JW y queremos celebrarlo. Ambas historias son únicas e inspiradoras: Argentina es un país resiliente, que cuando tuvo alguna crisis, sea política o económica, supo salir adelante y no dejarse caer. El sentido de hermandad, solidaridad y pertenencia que tienen los argentinos entre sí es algo especial y valorado por el resto del mundo. Así también lo es Johnnie Walker Blue Label, un whisky muy valorado porque, entre otras cosas, tan solo una de cada 10.000 barricas llega a ser lo suficientemente excepcional como para ser parte de este blend", explicó Juan Carlos Pizarro, director regional del negocio de lujo de Diageo.

Los amantes del whisky saben el valor que tiene una edición limitada: cada botella es única, está numerada individualmente y la excelencia del whisky está reconocida con el sello Real. JW Blue es de por sí un blend extraordinario, una mezcla whiskies de destilerías centenarias, incluso de algunas que ya no existen, logrando una explosión de sabores complejos pero a la vez una suavidad excepcional. "Conjugamos las tradiciones ancestrales de Johnnie Walker con las de nuestra nación para crear esta botella de diseño particular", dice Pizarro. Así, Vero Escalante pensó al whisky como un lienzo, donde mostrar una cultura en constante movimiento, desde los primeros pobladores de esta tierra, pasando por la llegada de los inmigrantes de todos lados del mundo, hasta nuestros días. En tres de las cuatro caras de la icónica botella de Johnnie Walker se ven imágenes que representan al país, como el sol brillante de la bandera, un gaucho, el Obelisco, el Puente de la Mujer, una pareja bailando tango, el Glaciar Perito Moreno y las Cataratas del Iguazú, entre otros símbolos que se dejan descubrir.

Un país, un whisky y un caminar constante, en la búsqueda de seguir progresando.

Pasión cultural: la pantalla grande se rinde al sabor del mejor scotch

Rick Deckard bebe un trago de su whisky, recién servido. Una edición limitada de un Johnnie Walker Black Label, en una botella de diseño netamente futurista. Todo esto transcurre en el año 2049. A su lado, está Joe, con un vaso del mismo whisky sobre la barra. Se trata de una las escenas claves, inolvidables, de la nueva Blade Runner estrenada el año pasado, como secuela del icónico film original de 1982. Rick es interpretado por el gran Harrison Ford; Joe por nada menos que Ryan Gosling. Whisky en mano, ambos dialogan, tensos. Cuando Rick se va, Joe prende un equipo de música: ahí, en un holograma, aparece Frank Sinatra cantando One for me baby. Y en una de sus estrofas, dice, como verdad irrefutable: " We're drinking my friend".

Esta escena resume el lugar que muchas veces el whisky escocés ocupa en la pantalla grande. Una bebida de lujo, que nunca pasa desapercibida. A veces, se la utiliza asociada al placer, otras a la reflexión y también a la acción. En el caso de Blade Runner, incluso, esa edición limitada salió de las dos dimensiones de la pantalla para llegar a las manos de los coleccionistas: Jim Beveridge, master blender de Johnnie Walker, creó junto al director del film Denis Villeneuve una edición limitada de la conocida etiqueta negra, bajo el nombre de Johnnie Walker Black Label The Director's Cut, que manteniendo el característico aroma ahumado de la casa, suma intensidad con con 49% de alcohol.

Los ejemplos abundan: James Bond (Daniel Craig) apunta con un antiguo revólver al delicado shot de whisky colocado por el villano Silva (Javier Bardem) sobre la cabeza de una bella mujer. Esto sucede en Operación Skyfall, donde Bond falla el disparo, a propósito. Según dirá después, lo hizo para no desperdiciar un buen scotch. Otra película: Bob Harris levanta su vaso de whisky; lo mira, gira la cabeza y observa a cámara. En estos pocos minutos de Perdidos en Tokio se expresa buena parte de lo que sucede en el resto del film de la directora Sofía Coppola: la incomprensión de Bill Murray frente a la cultura japonesa, el desgano de un trabajo cansino y repetitivo, el marco del lujo y del confort.

Siguiendo la línea de la violencia, el premio máximo le corresponde a Quentin Tarantino con su Bastardos sin gloria, en esa exagerada escena que transcurre en el bar repleto de nazis. Mejor verla que explicarla, pero bien vale recordar la frase que dice Hicox antes de comenzar el tiroteo, mientras termina su vaso de scotch: "Pues si voy a morir, no le importará que apure mi copa. En el infierno hay una planta reservada para quien desperdicia el whisky".

Mucho más amigable es el very very old scotch que Montgomery Scott utiliza para seducir al alien en la clásica escena de la serie de culto Star Trek. Scotty, como buen escocés (según su biografía, nació el 3 de marzo de 2222 en Linlithgow, Escocia) es fanático de esta bebida. Y ahí está también Mad Men, con sus bourbons y sus scotchs, servidos y disfrutados al por mayor. Más allá del tono italiano de The Sopranos, el genial Tony recitaba " scotch and soda" mientras se golpeaba el pecho, mientras que Dexter, esa mezcla perfecta entre psicópata y detective, sabía disfrutar de un escocés en las rocas. Y la última novedad en la materia llegará recién en septiembre, con una edición especial llamada White Walker, el caminante blanco, que saldrá en conjunto con la nueva temporada de Games of Thrones.

No sólo se trata de directores que eligen al scotch para que sea parte de sus películas, sino también del propio whisky filmando films de una calidad increíble. En 2012 Johnnie Walker presentó The man who walked around the world ( El hombre que recorrió el mundo), reinterpretando la figura del caminante a través del genial actor Robert Carlyle, en una cámara continua y sin cortes que sigue el recorrido de este whisky en su historia. Luego fue el turno del corto The Gentleman´s Wager, una pequeña película de seis minutos que narra una apuesta entre dos hombres (nada menos que los fantásticos Jude Law y Giancarlo Giannini) convertida en un símbolo de experiencia y progreso personal. Tan grande fue su éxito, que tuvo incluso una secuela en 2015, con The Gentleman´s Wager II. Allí, los mismos actores reeditan su apuesta, ahora con un bellísimo auto antiguo e Italia como escenario privilegiado. Algo está claro: el cine y el whisky escocés, son dos grandes placeres unidos en una misma secuencia.

Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años. Por favor, no compartir este contenido a menores de edad.

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