En Villa Riachuelo, procuran resguardar restos arqueológicos prehispánicos

Entre el Parque Ribera Sur y el Autódromo Gálvez vivieron unos 50 querandíes; sus huellas históricas podrían perderse si se levantara allí una planta de residuos para la ciudad
Entre el Parque Ribera Sur y el Autódromo Gálvez vivieron unos 50 querandíes; sus huellas históricas podrían perderse si se levantara allí una planta de residuos para la ciudad
Nicolás Rotnitzky
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15 de agosto de 2018  

Antes de los edificios, del Obelisco, del Teatro Colón y del Cabildo hubo una Buenos Aires pequeña. Era, simplemente, un asentamiento minúsculo cuyo territorio circular tenía 200 metros de diámetro y estaba integrado por apenas cincuenta habitantes, entre hombres, mujeres y niños. Los pobladores originarios -sin nombre propio, aunque los españoles los llamaron querandíes- eran cazadores recolectores que durante todas las primaveras vivían entre el actual Parque Ribera Sur y el Autódromo Gálvez, a orillas del Riachuelo.

Entre los años 1160 y 1240, 300 años antes de que Buenos Aires fuera Buenos Aires, iban y venían por la zona, en una especie de recorrido fijo: se movían por distintos puntos de la provincia en busca de animales para comer. Ellos fueron los primeros porteños.

De los habitantes, según los estudios de un grupo de arqueólogos que lleva tres años investigando en el lugar, ya se conocían algunas cosas: que eran nómades, que cazaban venados de las pampas -un animal ya extinguido en la región-, que no pescaban y que traían piedras de la actual zona de Tandil sin la ayuda de caballos, ya que los equinos todavía no habían llegado a América.

Este año, además, los especialistas lograron determinar con precisión el sitio que ocuparon. "En esta etapa de la investigación nos enfocamos en determinar el área que ocupó la población para protegerla de la posible construcción de la planta", explica Ulises Camino, arqueólogo a cargo de un grupo de 20 personas que desde 2014 excava en el sitio una vez al año.

Camino no fue el descubridor de los restos. El primero en encontrar vestigios allí fue el arqueólogo Carlos Rusconi, quien en 1928 escribió un artículo acerca de algunos fragmentos que había hallado en la zona. El texto cayó en el olvido hasta que Camino lo rescató, en 2012. Él estaba haciendo su doctorado en Arqueología Histórica y decidió ir detrás de la huella de Rusconi.

Comenzó haciendo un relevamiento superficial en 400 hectáreas entre el Parque Ribera Sur y el Autódromo Gálvez y encontró algunos restos de cerámica. Dos años más tarde, con el respaldo de la Universidad del Museo Social Argentino y de la Universidad del País Vasco, profundizó su investigación. El resultado, entonces, derivó en la confirmación de que hubo pueblos prehispánicos en territorio porteño.

Se han rescatado piezas prehispánicas de esa zona
Se han rescatado piezas prehispánicas de esa zona Fuente: LA NACION

Una vez que establecieron el sitio exacto donde estaba instalado el refugio de la población originaria consiguieron que ese territorio de 200 metros de diámetro quedara protegido por la ley nacional de arqueología, que cuida de todos los sitios arqueológicos del país.

Montar una planta de residuos en ese lugar, advierten los investigadores, significaría la destrucción de una parte esencial de la historia de la ciudad. Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño afirman que "aún no se ha determinado la posible locación para instalar una planta de termovalorización", debido a la medida cautelar que detuvo el avance de la ley de basura cero. El panorama legal frenó el proyecto. Hoy no se sabe cuál será el camino a seguir. Ni siquiera están listos los pliegos para la construcción de la planta.

De todos modos, desde la cartera de Ambiente y Espacio Público estiman que el sitio arqueológico será tenido en cuenta al momento de elegir el punto donde emplazarla.

"Se deben tomar muchos recaudos. No se puede construir arriba de un sitio arqueológico porque se perdería para siempre. La ley lo protege. Deberían esquivarlo o extraerlo por completo. Y esto último llevaría mucho trabajo", aporta Camino.

No sería la primera vez que un sitio arqueológico desaparece por el crecimiento urbano. Según las investigaciones de Camino, hubo otro asentamiento en la zona que quedó debajo del Talud, la tradicional tribuna del Autódromo Oscar Gálvez.

En los años 50, cuando se construyó el clásico escenario del automovilismo nacional, no había tanta conciencia sobre la importancia de la preservación arqueológica. Por eso no quedan registros.

"Hay otro montón de lugares que quedaron debajo de los edificios, de las construcciones urbanas, que se perdieron", afirma con nostalgia el arqueólogo.

Los vecinos de Villa Riachuelo también defienden ese espacio. Guillermo Gómez tiene 69 años, es la tercera generación de una familia que siempre vivió en el barrio y suele acompañar a los arqueólogos durante los trabajos de excavación que realizan en la zona.

"Para nosotros, estos yacimientos son históricos. Es cultura y, por eso, es importante que se conserve", dice con orgullo de pertenencia, con la voz inflada porque los restos arqueológicos se encuentran en su barrio.

"Tuvimos muchos contactos con los vecinos. Hay una junta histórica de Villa Riachuelo que está muy involucrada con la investigación. Tanto para el barrio como para la ciudad es importante conservar un sitio previo a la llegada de los europeos", agrega Camino.

El escenario todavía es nebuloso. Si se decidiera instalar la planta de tratamiento de residuos en ese lugar, la empresa a cargo de la construcción debería encargar un estudio de impacto ambiental. Ahí están puestas las esperanzas de Camino: eso revelará la imposibilidad de avanzar debido a la presencia de los restos arqueológicos, a la legislación que los blinda.

Mientras tanto, el investigador plantea una contrapropuesta: le gustaría montar un museo en ese lugar. Que todos los porteños puedan conocer las últimas señales prehispánicas que sobreviven en una ciudad conquistada por los españoles y dominada por la urbanización.

Los primeros porteños, en el sur

Querandíes

Así fueron llamados los pobladores originarios de esa zona por los primeros españoles que llegaron al Río de la Plata

Área protegida

El espacio entre el Parque Ribera Sur y el Autódromo Gálvez, de unos 200 metros de diámetro, está protegido por la ley nacional de arqueología

Primeros vestigios

En 1928, el arqueólogo Carlos Rusconi fue el primero en escribir un artículo sobre algunos fragmentos que había encontrado en la zona. La investigación fue retomada en 2012 por el arqueólogo Ulises Camino

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