En Chacarita, un departamento de 17m2 se agranda por su diseño brillante

15 de agosto de 2018  

Juan (34) es abogado y traductor de inglés. Una tarde cualquiera, mientras andaba en bici por Chacarita, vio un cartel de venta sobre una ochava. Supuso que se trataría de un PH inmenso e inaccesible, pero igual llamó. Así se enteró de que se trataba de un departamento de sólo 17m2, de que tenía la chance de sacar un crédito y, cuando menos se lo esperaba, se convirtió en propietario. Para resolver el desafío del espacio se contactó con el talentoso equipo de iR Arquitectura, que descubrió navegando microdepartamentos en Pinterest.

"Que mi primera casa tuviera 17 m2 me pareció un buen comienzo".

Una sucesión de soportes de hierro -amurados al balcón y a la estructura del cerramiento-, sujetan los arcos de metal desplegado que llaman la atención desde afuera y logran un singular efecto visual desde adentro. Crédito: Santiago Ciuffo

El original cerramiento transformó el balcón en un búfer que permite expandir el uso del departamento en verano y contraerlo en invierno, a la vez que mantiene el rendimiento térmico y ofrece privacidad. Para hacerlo, se utilizaron paños de metal desplegado pero, en lugar de colocarlos de manera plana, se arquearon y se sujetaron a sucesivos soportes que siguen la curva del balcón original.

Me pierdo mirando las escenas cotidianas transcurrir por la ventana. A veces veo cómo un señor mayor lava el auto en la vereda mientras escucha ‘Naranjo en flor’.
Juan Manuel

El cambio radical fue reemplazar la pared que cerraba la ochava por una puerta-ventana de seis paños que se pliegan tres hacia cada lado. Crédito: Santiago Ciuffo

Para maximizar el espacio, el Estudio diseñó un mueble a medida con frentes de melamina que contiene la cocina, la heladera y una mesa rebatible. Y, como a Juan le encantaba la tapa de paraíso de la mesa ratona, el Estudio sumó esa madera en la cara interna de la puerta plegable que cierra el balcón.

"Si quería exprimir al máximo el espacio, no podía resolverlo solo ni con muebles tradicionales".

La fina escalera, que corre sobre una guía incorporada en el mueble, permite aprovechar el lugar de guardado en altura. Crédito: Santiago Ciuffo
La macetita-lapicero es de Gato Store. Crédito: Santiago Ciuffo

"Nunca necesité demasiado espacio: las cosas me pesan, me atan. Con menos me siento más libre. Sin embargo, esta fue una etapa de despojarme aún más".

Un detalle vistoso y sustentable, todas las puertas tienen tiradores turquesa de plástico reciclado de Proyecto Mutan.

Una puerta inferior del mueble se transforma en mesa rebatible. Crédito: Santiago Ciuffo

Otra de las puertas del mueble de guardado en realidad da paso al baño. El espacio que corresponde al interior de este gran placard genera un pasillo que expande el ambiente y genera lugar para el lavarropas.

El parquet original y el revestimiento del baño se reemplazaron por microcemento continuo. Crédito: Santiago Ciuffo

El gran aporte de Juan fue sumar una claraboya que, además de aire y luz, se convertirá en el acceso a la terraza, donde el Estudio le está dando forma a un jardín muy especial. Y ni hablar de lo lindo que es ducharse bajo la luna.

"El proceso fue difícil, y más de una vez me pregunté en qué me había metido. Pero fue muy gratificante transformar un lugar lúgubre en este que me identifica y que tiene tanta luz que hasta puedo tener plantas".

Hecha con una liviana estructura de hierro y melamina, la biblioteca delimita el dormitorio sin quitarle luz, que es siempre uniforme gracias a la orientación sur del departamento. Crédito: Santiago Ciuffo
"Al principio, la repisa divisoria me pareció grande, pero ahora compruebo que es enorme. Cada finde sumo dos o tres plantas y se la rebanca. Es como un vivero”. Crédito: Santiago Ciuffo

Lo bautizamos ‘El camarín’ porque es un lugar chiquito y acogedor. El balcón es como un escenario. Afuera está el mundo. Adentro, un lugar íntimo para disfrutar
Juan Manuel

En el dormitorio, un escritorio amurado a la estantería propone sentarse de piernas cruzadas. Crédito: Santiago Ciuffo

La cama está sobre una plataforma que esconde mucho espacio de guardado, al que se accede desde el pie y las puertas de la biblioteca. Además, está la ventaja de la vista. Para tamizar aún más la luz, sumó un par de persianas americanas en la cara interior del cerramiento.

Mesa ‘Ostende’, silla blanca Eames y banco ‘Esteban’ (todo de Unimate). Manta con flecos de Elementos Argentinos. Crédito: Santiago Ciuffo

Los únicos muebles que trajo fueron la poltrona blanca y la mesa ratona del balcón, ambas de Unimate. "Desde uno de los rincones, se puede ver hasta la otra esquina. Justo enfrente hay un jardín. Tengo una vista al cielo preciosa. Hay un farol colgado en medio de la calle que, por las noches, da una luz mágica".

Tanto se enamoró Juan de su barrio que creó una cuenta de Instagram para presentarlo. Seguilo en @noteagrandeschacarita.

Plano del depto

Vista de la ochava.

Texto: Connie Llompart.

Esta nota es parte de nuestro número de agosto.

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