Los estremecedores relatos del informe sobre los abusos de la Iglesia en EE.UU.

El fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, presentó ayer el informe en el que se registran las acusaciones de abusos sexuales de sacerdotes a menores de edad
El fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, presentó ayer el informe en el que se registran las acusaciones de abusos sexuales de sacerdotes a menores de edad Fuente: AP
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15 de agosto de 2018  • 14:44

Gigantesca investigación acusa a 300 curas de pedofilia en EEUU - Fuente: AFP

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WASHINGTON.- Ya pasaron casi 40 años desde que Jim VanSickle conoció, mientras transitaba la secundaria, a David Poulson, un joven sacerdote que durante mucho tiempo lo engañaría bajo la figura de "su guía espiritual" para cometer abusos físicos y psíquicos en su contra. El hecho de que todavía sienta cariño hacia él es la razón por la que cree que su maltrato fue tan efectivo.

Según publicó The Washington Post la historia de Van Sickle, forma parte del informe judicial realizado en Estados Unidos a raíz de los más de 1000 casos de abuso sexual cometidos por parte de miembros de la Iglesia Católica a lo largo de 70 años, a víctimas infantiles y adolescentes en seis diócesis de Pensilvania.

Familiares y víctimas conmovidos por el informe presentado ante la justicia ayer
Familiares y víctimas conmovidos por el informe presentado ante la justicia ayer Fuente: AP

"Él cambió mi vida, era mi líder espiritual, mi amigo", contó Van Sickle, al recordar el momento que conoció a David Poulson. Fue en 1979 cuando ingresó a tercer año de una nueva secundaria cristiana, ubicada en la ciudad de Bradford en el estado norteamericano de Pensilvania. En ese entonces, tenía 16 años y el sacerdote recién había ingresado al colegio como profesor de inglés.

Encontró un mentor en el maestro, 10 años mayor que él. Poulson lo impulsó como capitán del equipo de ajedrez, y rápidamente empezaron los viajes y las competiciones, así como también diversas salidas que fueron afianzando el vínculo.

Poco a poco, las cenas del equipo de ajedrez en la escuela secundaria se convirtieron en comidas personales. Poulson llevaría a VanSickle al cine,y luego pondría su mano en la pierna del estudiante. En la rectoría, el sacerdote intentaba hacerle cosquillas, siempre con VanSickle alejándose. Aún así, él permaneció dedicado a su maestro. "Miré al hombre, él es un sacerdote. Confié en él ", dijo.

"Él constantemente quería contacto físico", contó. Además el sacerdote rápidamente introdujo el alcohol en su relación y las salidas se transformaron en largos paseos acompañados de un paquete de seis cervezas. Llegó un punto en que el abuso fue tal, que el cura le pidió que abandonara a su novia y lo extorsionó con dejarlo a él y retirarse de su cargo en el colegio, si no cumplía con lo que le ordenaba.

Fue en uno de esos viajes, justo antes de su graduación, que Poulson lo abusó sexualmente. "Me atacó y por primera vez sentí terror y miedo por el hecho de que casi parecía que tenía ocho o nueve brazos contra los dos que estaba usando para sacarlo". Aunque VanSickle fue capaz de luchar contra él, desde ese punto, su memoria se quedó en blanco hasta que estaban en el auto en el camino de regreso.

"Manejamos durante siete horas y no hablamos excepto cuando paró para comprar un paquete de seis cervezas y me lo entregó a mí. Él nunca se disculpó y nunca lo discutimos".

La causa judicial

Casi cuatro décadas después, el relato de este hombre de 55 años no solo expone la naturaleza del abuso que, de acuerdo con la justicia, fue ocultado durante mucho tiempo por los líderes de la iglesia, sino también atestigua los esfuerzos duraderos de las víctimas para que sus vidas vuelvan a ser completas.

El informe de casi 1300 páginas publicado ayer por el fiscal general, Josh Shapiro, que pasó dos años investigando más de 1000 casos de abusos sexuales en seis diócesis de Pensilvania de la Iglesia Católica Romana, y tal vez miles más, es el examen más amplio hasta el momento realizado por una agencia gubernamental en los Estados Unidos.

Según publicó The Washington Post, una de las grandes dificultades que envuelven la causa es que la mayoría de las víctimas, nunca podrán continuar con los casos contra sus presuntos atacantes, ya que la ley estatal otorga a las víctimas de abuso sexual infantil hasta que cumplan 30 años para entablar demandas civiles, y 50 años para presentar cargos criminales.

Aunque es poco probable que la mayoría de los sacerdotes respondan nuevos cargos penales, el presunto abusador de VanSickle es uno de los dos que enfrentan el enjuiciamiento. Poulson fue acusado a principios de este año de haber abusado de dos niños entre 2002 y 2010. Aún no ha presentado una declaración de culpabilidad.

Historias que se repiten

Pero el caso de Van Sickle no es el único. En el informe abundan los ejemplos que dan cuenta del horror vivido y de un plan "sistemático" para encubrir los crímenes por parte de la Iglesia Católica. Aún así, algunas historias se destacan por su brutalidad.

Según una nota del diario El País, un cura violó a una niña de siete años cuando fue a visitarla al hospital después de que le extirparan las amígdalas, mientras que otro sacerdote hizo que un niño de 9 años le diera sexo oral, y "luego enjuagó la boca del niño con agua bendita para purificarlo".

Otro de los casos en los que el gran jurado informa en gran detalle involucra, según publicó The New York Times al reverendo Edward R. Graff, quien sirvió como sacerdote durante 45 años, incluidos 35 en la diócesis de la ciudad de Allentown. Durante sus años en el monasterio, el padre Graff violó decenas de niños, señaló el informe.

La iglesia había documentado numerosos informes del abuso del padre Graff a lo largo de los años, y sin embargo, cuando salieron a la luz públicamente, la iglesia restó importancia y negó su conocimiento.

Es la misma complicidad que se observa en el caso de un cura en que a pesar de acumular a lo largo de los años diversas acusaciones en su contra y finalmente dejar los hábitos, recibió por parte de la iglesia una carta de recomendación para su siguiente trabajo: en el complejo Walt Disney World.

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