Hablar sobre transporte, la sugerencia que se llevó Roggio para ser arrepentido

Aldo Roggio, al retirarse de Comodoro Py después de fracasar en su intento por sellar un acuerdo con la Justicia
Aldo Roggio, al retirarse de Comodoro Py después de fracasar en su intento por sellar un acuerdo con la Justicia Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Diego Cabot
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15 de agosto de 2018  • 14:54

El empresario Aldo Roggio está en una encrucijada desde hace varias horas. La vara del aporte necesario para lograr ser considerado imputado arrepentido subió. Y claro, para alcanzarla hay que hacer un esfuerzo mayor.

Ayer regresó a Comodoro Py y salió sin el acuerdo firmado y homologado . Según varias fuentes del mundo empresario, el histórico constructor se llevó tarea para el hogar después de esa visita. Le pidieron que relatara el sistema de pago de dinero que existió en el transporte.

Sucede que Roggio, además de tener una compañía que se mueve en el mundo de la obra pública, es concesionaria de un ramal de ferrocarriles, la línea Urquiza, y del subterráneo porteño. Su empresa Metrovías es la concesionaria más importante en el sector del transporte.

Desde anoche, según cuentan en el entorno del empresario, se trabaja sobre la sugerencia que le hicieron. Aún no se ha decidido nada.

Roggio hace días que negocia los términos de la declaración. En principio había decidido la confesión en términos similares a lo que hicieron sus colegas. Pero la vara subió.

Otro de los que podría recibir el mismo pedido es Gabriel Romero. El empresario, que tiene la Hidrovía y Ferrovías, concesionaria del ramal Belgrano Norte, hace más de una semana que tiene a uno de sus principales ejecutivos detenido. Rodolfo Poblette no reconoció haber pagado coimas y el juez lo dejó detenido. Ayer, Romero se acercó a Comodoro Py y seguramente, recibió la misma propuesta para considerarlo imputado colaborador. El sistema de la obra pública ha sido descripto con un formidable detalle por otros empresarios que fueron antes. De ahí que es poco lo que se pueda agregar en ese sector.

De acuerdo a la estructura que manejó el Ministerio de Planificación Federal durante años, debajo del ministro había tres áreas importantes. La primera estaba en manos de Julio De Vido y manejaba ciertos temas energéticos. En ese lugar, Roberto Baratta, detenido en la causa de los cuadernos de las coimas, tenía un lugar central.

La otra línea de conducción estaba en manos de José López, el hombre que revoleó bolsos con nueve millones de dólares en un convento bonaerense. Por ahí pasaba otra gran parte de la obra pública en la Argentina.

El tercer carril estaba manejado por Ricardo Jaime, en sus inicios, y por todos los Secretarios de Transporte que pasaron por la gestión kirchnerista. Cada uno de ellos tenía a su cargo ciertas estructura de poder y gestión y todos respondían a Julio De Vido y al matrimonio presidencial.

Justamente el Grupo Roggio tiene relación con los tres sectores. Y en transporte es uno de los principales.

El juez Claudio Bonadio ya tiene una causa importante en el mundo del transporte. En julio del año pasado, procesó al ex ministro de Planificación Federal en esa causa en la que se investiga la falta de controles e irregularidades en la entrega de subsidios al gasoil a empresas de colectivos. Según aquel fallo, se dispuso, además, un embargo de 1000 millones de pesos contra el exfuncionario actualmente detenido.

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