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Entre Disney y Gaudí, el templo más extravagante de Tailandia

Cristina Mahne
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10 de septiembre de 2018  • 16:24

Por fuera, y desde lejos, la construcción tiene impronta de palacio de Disney, con toques de Antoni Gaudí: blanca, brillante y recargada. Pero a medida que el visitante se acerca, nota elementos extraños. En el puente construido sobre el pequeño lago que está en el frente, unos brazos emergen desde el piso, con sus manos como pidiendo ayuda. Representan el camino desde el Infierno antes de llegar al Cielo. Unos pasos más y aparecen unas calaveras, con incrustaciones de miles de pedacitos de espejos, junto con seres mitológicos que custodian la entrada al denominado Templo Blanco, Wat Rong Khun en idioma tailandés.

El excéntrico autor de esta obra arquitectónica imaginó el camino desde el Infierno al Cielo.
El excéntrico autor de esta obra arquitectónica imaginó el camino desde el Infierno al Cielo. Crédito: Sebastián Pani

El edificio es una exótica cruza entre conceptos del budismo, iconografía del comic y elementos de la cultura estadounidense que un artista peculiar construyó en Chiang Rai, al norte del país, como homenaje a su religión y a su rey. Su exterior es particular y su interior, más.

El Templo Blanco de Chiang Rai, Tailandia, visto desde un drone - Fuente: YouTube

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En una nación donde hay más de 30.000 templos, el Blanco se destaca por ser bien distinto. Barroco por fuera y kitsch por dentro, alberga frescos budistas intervenidos con la presencia de los Angry Birds, Kung Fu Panda, Spiderman, un Minion, Pikachu, Michael Jackson, Elvis, las torres gemelas y personajes de Matrix. Hay que reconocer que impacta.

El artista va sumando personajes en los frescos del templo. Incluyó a Kung Fu Panda, Minions, Elvis Presley, Michael Jackson y al protagonisa de Matrix, entre muchos otros.
El artista va sumando personajes en los frescos del templo. Incluyó a Kung Fu Panda, Minions, Elvis Presley, Michael Jackson y al protagonisa de Matrix, entre muchos otros. Crédito: Sebastián Pani

Durante 20 años, con un costo de tres millones de dólares y cuatro discípulos como asistentes, Chalermchai Kositpipat erigió este templo como agradecimiento a Buda y al rey. Dicen que un magnate chino le ofreció 6 millones de dólares para que le construyera otro parecido. "Gracias pero no. Quiero que mi rey tenga algo único", le dijo Kositpipat , que suele estar presente en el templo, vestido con la misma remera y la bermuda de jean que luce en la gigantografía tamaño real de su figura instalada en la entrada.

Chalermchai Kositpipat invirtió 20 años y tres millones de dólares en la construcción de este templo.
Chalermchai Kositpipat invirtió 20 años y tres millones de dólares en la construcción de este templo. Crédito: Sebastián Pani

El artista explica que eligió el color blanco porque es sinónimo de pureza, y que los pabellones que están en construcción (el conjunto arquitectónico es una obra viva: al interior del templo le agrega personajes de comics todo el tiempo, y constantemente suma edificios nuevos) son amarillos porque es el tono que representa al budismo. Los miles y miles de pedacitos de espejos incrustados en cada figura y cada pared, que reflejan la luz del sol, simbolizan la sabiduría de Buda.

Como en todos los templos de Tailandia, en el blanco hay que descalzarse antes de entrar.
Como en todos los templos de Tailandia, en el blanco hay que descalzarse antes de entrar.

Junto al templo, y por 30 bath (un dólar), venden unas hojas metálicas en las que los visitantes escriben sus nombres. Las cuelgan en una glorieta, que ya lograron techar con estas chapitas, y también las usan para ir dando forma a unos árboles de escenografía. "Son donaciones para hacer méritos, invocando la protección de los antepasados", explica el creador del templo, mientras las láminas susurran al compás del viento.

El objetivo de Kositpipat fue rendir un homenaje a Buda y también al Rey de Tailandia.
El objetivo de Kositpipat fue rendir un homenaje a Buda y también al Rey de Tailandia. Crédito: Sebastián Pani

La entrada al Templo Blanco cuesta 50 baht (poco menos de dos dólares). Niños gratis, hasta 120 cm de altura.

En un país donde hay más de 30.000 templos, el Blanco se destaca por ser de arquitectura única.
En un país donde hay más de 30.000 templos, el Blanco se destaca por ser de arquitectura única. Crédito: Sebastián Pani

Varios edificios del complejo lucen un dorado intenso. El amarillo es símbolo del budismo.
Varios edificios del complejo lucen un dorado intenso. El amarillo es símbolo del budismo. Crédito: Sebstián Pani

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