Barcelona-Boca: los hinchas argentinos, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva en Europa

La pasión se hizo notar en el Camp Nou y en la calle, donde nadie podía creer las infracciones de tránsito; Angelici cantó contra River
La pasión se hizo notar en el Camp Nou y en la calle, donde nadie podía creer las infracciones de tránsito; Angelici cantó contra River Fuente: AFP
Juan I. Irigoyen
(0)
15 de agosto de 2018  • 20:30

BARCELONA.- Coqueta como la parisina Champs-Élysées, popular como la neoyorquina Quinta Avenida, exclusiva para comprar ropa como la milanesa via Montenapoleone, Passeig de Gracia es una parada obligatoria para la oleada turística que aterriza en Barcelona cada agosto. A la avenida, anfitriona eterna de dos de la joyas más emblemáticas del arquitecto Antoni Gaudí (Casa Batlló y La Pedrera), le cambió la piel. Entre los visitantes rusos, japoneses y chinos se coló una oleada azul y oro en la puerta del Hotel Majestic, donde concentraban los muchachos de Guillermo Barros Schelotto . Sorpresa para los turistas, normalidad para los barceloneses. A nadie en Barcelona le sorprende la pasión argentina, cerca de 10.000 argentinos (la mayoría, por su pasaporte, figuran en los censos como italianos) viven en la capital catalana. Ocurrió, sin embargo, la sorpresa llegó en los alrededores del Camp Nou.

En la discoteca "Up and Down", a cinco cuadras de la casa del Barcelona, había una reunión exclusivo, con un invitado especial. La peñas de Boca se juntaron para celebrar la visita del cuadro de la Ribera, con Daniel Angelici como convidado. "Yo te quiero Boca Juniors, yo te quiero de verdad, quiero la Libertadores y una gallina matar", cantaba la hinchada xeneize. Angelici también se sumó al coro, una actitud controvertida del presidente de Boca, nada políticamente correcto con River. "Era imposible entrar. Decían que había capacidad para 500 personas, pero había como 700", explicó un seguidor de Boca que se quedó con las ganas de sumarse a la fiesta de las peñas.

Adentro y afuera

En el Camp Nou, en cambio, nadie se quedó fuera. Se respiraba argentinidad, para lo bueno, también para lo malo. Gambetear las normas de transito no es una actitud corriente en los seguidores del Barcelona. "Es increíble. Cruzan la calle con el semáforo en rojo y luego te ponen mala cara a ti porque le tocas la bocina", se quejaba un hincha azulgrana. Una vez en las tribunas del Camp Nou, las miradas posaron en Messi, sí, en el duelo, también, pero bastante en Arturo Vidal. Cada vez que el chileno tocaba la pelota, los seguidores de Boca lo silbaban. Hasta insultaron al exBayern Munich. En la Liga española se penaliza al club si su afición agravia a un rival. No será el caso, en el amistoso Trofeo Gamper.

Eso sí, el silencioso Camp Nou vivió una tarde diferente. Los cerca de 5000 argentinos (70.089 espectadores en total) no pararon de cantar. Otra costumbre argentina, esta vez agradecida por la hinchada azulgrana que se divirtió con los cánticos de los xeneizes como el Barça de Messi se divirtió con el Boca de Guillermo Barros Schelotto. "La experiencia para nosotros fue muy grande, poder competir con un equipo como el Barcelona que marcó un era en los últimos años. Sabíamos que estamos en desventaja, pero sí queríamos competir desde la rebeldía. Pero hay una diferencia en la eficacia. Ellos tienen una oportunidad y es gol. Tienen jugadores de una técnica notable, contra eso no se puede hacer nada", concluyó el DT de Boca.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.