De pronto "ordenan" el mar Caspio

Emilio Cárdenas
Emilio Cárdenas PARA LA NACION
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16 de agosto de 2018  • 01:58

Después de doce años de lentas aunque pacientes conversaciones, Rusia, Irán, Kazakhstán, Azerbaiján y Turkmenistán acaban de acordar algunas reglas básicas para poder explotar y operar ordenadamente al que es al lago encerrado salado más grande del mundo. El Mar Caspio vivía hasta ahora en una suerte de peligroso "vacío" de reglas que se había generado inevitablemente desde el momento mismo de la implosión de la ex Unión Soviética.

Se acabó así el que fuera un inquietante "impasse", en el que el tema del Mar Caspio parecía de alguna manera estar relativamente empantanado. Hablamos de aquel enorme mar que en su preciado interior contiene tanto depósitos de hidrocarburos (petróleo crudo y gas natural) bajo su fondo, como los preciados esturiones, esto es los generadores del excelente caviar beluga, que viven en sus aguas que, en más, serán de uso común entre todos ellos.

Los cinco estados ribereños aludidos cooperarán en su explotación y se repartirán los recursos. Habrá cuotas, entonces, para la explotación del caviar beluga y normas muy precisas para la de los hidrocarburos.

Se ha creado para ello un "estatuto especial", individual para el Mar Caspio, que se impone sobre las reglas del derecho internacional normalmente aplicables a lagos y mares.

Turkmenistán podrá ahora construir los ductos necesarios para poder exportar desde sus ricos yacimientos sus recursos de petróleo, y sobre todo de gas natural, a los distintos mercados de Europa. Lo hará presumiblemente a través de Azerbaiján. Y cabe suponer que algunos otros proyectos energéticos conjuntos podrán también aparecer y avanzar ahora.

Rusia, gestora principal del importante acuerdo, será el único país con fuerzas militares desplegadas en el Mar Caspio. Los demás Estados costeros, no podrán, en cambio, tener esa presencia, a la que han renunciado expresamente.

Toda una poderosa demostración rusa de habilidad regional. Y una muestra clara de que, pese a los esfuerzos de Donald Trump por ahogar el multilateralismo, esa alternativa sigue siendo útil y se resiste a morir, lo que es ciertamente bueno para la paz del mundo.

Además, lo sucedido parece haber acercado un poco más a Rusia e Irán, en una relación milenaria que a lo largo de su historia ha tenido sus complejos bemoles.

Para Rusia, estamos frente a un importante triunfo geopolítico que aleja un tanto a los EE.UU. -y a la propia China- de la posibilidad de utilizar libremente el Mar Caspio para generar oportunidades que apunten a profundizar sus relaciones con los demás estados costeros. Recordemos, en este sentido, que los misiles recientemente disparados por Rusia durante la cruenta guerra civil siria partieron desde las entrañas de sus buques militares estacionados precisamente en el Mar Caspio. Por ello el tema nos es quizás algo lejano, pero no es ciertamente una cuestión menor en el complicado escenario del mundo.

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