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Unión Europea

Aquarius, el barco humanitario que le tuerce el brazo a Europa en el drama que más le duele

Silvia Pisani
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16 de agosto de 2018  • 11:33

MADRID.- En el agua, toda historia de rebelión requiere un barco que le sirva. Homero necesitó del Argo, el primero de todos, consagrado a Poseidón. El genio creativo de Patrick O' Brian, se valió de la veloz fragata Surprise para darle alas a lo que luego fue Máster and Commander.

Más en nuestros días, los ejemplos de la literatura cuajan a la perfección en la campaña del Aquarius, el exrompehielos alemán que hoy, con su navegación lenta y persistente, pone en jaque a la política migratoria de la Unión Europea (UE) y siempre, de alguna manera, termina saliéndose con la suya.

La sola visión de su casco anaranjado recortado contra el plomizo color del Mediterráneo despierta dos emociones contrapuestas. Dos extremos para una misma aparición sobre las aguas.

Migrantes a bordo del Aquarius, antes de bajar en Malta
Migrantes a bordo del Aquarius, antes de bajar en Malta Fuente: Reuters

Para los náufragos a los que rescata en su "misión humanitaria" el alivio primero de haber salvado el pellejo y la certeza, segunda, de haber encontrado una patria en medio del mar.

Todas las misiones del Aquarius han terminado del mismo modo: su casco de hierro parece ser el arma más eficaz para perforar la reticencia del bloque continental a recibir a los desesperados que huyen de África. Ya sea por razones de guerra, de persecución o de hambre.

"Aquarius" llega a Malta tras su periplo por el Meditarráneo - Fuente: AFP

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Contra viento y marea, todos ellos terminan encontrando primero un puerto y, luego, un hogar en medio del mar. Inmigrantes que vienen de geografías tan distantes como Nigeria, Sudán, los países del Cuerno de África así como de África Occidental.

El barco humanitario Aquarius es un exrompehielos alemán
El barco humanitario Aquarius es un exrompehielos alemán Fuente: AFP

Junto con ellos llegan otros que, antes de embarcarse en las frágiles embarcaciones de las que el Aquarius los recoge en alta mar, hicieron su historia más lejos: en Paquistán, Siria, Afganistán o Libia.

A todos ellos el barco les ofrece refugio y la promesa de patria europea. Suben a bordo agradecidos y se acomodan, como pueden, en las bodegas interiores o en los 170 metros cuadrados de sus cubiertas. Un espacio estrecho que, sin embargo, es como tocar el cielo.

Pesadilla de los gobiernos

La misma visión anaranjada que tanto les alegra es, sin embargo, sinónimo de cabeza para los gobiernos del bloque. Los gobiernos dicen que los inmigrantes que vienen a bordo del barco no entran y los inmigrantes. terminan entrando. El Aquarius es la rebeldía hecha barco.

Desde junio pasado, el gobierno italiano le niega sus puertos. Esa fue la primera vez que España los abrió para dar cabida a los 609 pasajeros que había rescatado y que, por riesgo, ya había distribuido en otros dos. Entró así en el puerto de Valencia, al frente de una flotilla de tres naves.

Ahora vuelve a suceder. El barco recogió otros 141 náufragos y seis países -España, Francia, Alemania, Portugal, Luxemburgo y Malta- negociaron durante 48 horas para ver qué hacían con ellos. En una salida inédita, se acordó "distribuirlos".

Migrantes, en el barco Aquarius ayer, anta de bajar en Malta
Migrantes, en el barco Aquarius ayer, anta de bajar en Malta Fuente: AFP

Mientras luego los gobiernos anduvieron a los codazos para ver quién se adjudicaba el "éxito" de la respuesta, los 30 tripulantes del Aquarius pensaban ya en su nuevo periplo.Otra vez al mar, donde descubrieron el talón de Aquiles del bloque europeo, al que oponen la fuerza de su lento bergantín.

Dado el singular esfuerzo diplomático al que forzó el pequeño barco, podría pensarse que la solución es de enorme calado. Pero no. Los 141 rescatados en esta segunda vuelta y a los que se les dará refugio son apenas la cuarta parte de los 500 que, en un solo día, el lunes pasado, se contabilizaron en el cruce en patera por la ruta de Gibraltar.

"Hay luces, cámaras y espectáculo cuando llegan los náufragos del Aquarius. A otros muchos, sin embargo, se los devuelve en caliente y sin oportunidad alguna", protestan otras organizaciones.

11.000 euros diarios

Regenteado por las Médicos sin Fronteras y por SOS Mediterranée, que lo alquilaron en 2016, el Aquarius es sólo un reflejo de lo que ocurre en ese mar, a quien muchos llaman el cementerio de los inmigrantes.

Migrantes, en el barco Aquarius ayer, anta de bajar en Malta
Migrantes, en el barco Aquarius ayer, anta de bajar en Malta Fuente: AFP

Cada día a flote requiere más o menos de 11.000 euros. Entre otras cosas, para alimentar sus motores. Tiene bandera de Gibaltar, pero el peñón ya amenazó con que podría quitársela. Un paso que complicaría su salida de puerto.

Muchos lo acusan de ser parte del tráfico ilegal de personas. "No tiene nada de heroico. En realidad, está de acuerdo con las mafias que trafica con personas, que le indican donde posicionarse para recoger inmigrantes", dicen quienes quieren denostarlo.

A esta ahora está en la costa de Malta. De allí, volverá a zarpar en busca de otros desesperados en el mar.

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