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Una familia porteña cumplió el sueño de tener una casa de campo en La Cumbre

Arq. Eugenia Cides
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16 de agosto de 2018  

"Mi viejo montó a caballo hasta los 80 años", nos contó Patricio Gutiérrez Eguía cuando lo visitamos en La Cumbre. También, que cuando la yegua de su padre lo tiró por última vez, él le regaló sus botas a condición de que visitara un lugar que ubicó tras el Cristo de La Cumbre, siguiendo un camino de herradura (es decir, aquel por el que solo pueden pasar caballos) de la época de los jesuitas. Patricio se olvidó del encargo hasta un tiempo después, cuando compró unas hectáreas de campo con un rancho derruido. Entonces a fue contarle a su papá y le dibujó un plano de la ubicación. "Ya lo conocía: era el lugar que me había indicado", nos contó en esta casa que hizo con Teresa, su mujer, y con los buenos oficios del ingeniero Diego Ricardo Cappanera.

Reconstruyeron el rancho con su horno de barro, consiguieron permisos para hacer caminos y, con paciencia serrana, fueron colonizando esa extensión perdida en medio del paisaje que ahora visitan a cada rato con sus hijos, las nueras, los yernos y los nietos. Fue una tarea gigantesca, pero Patricio cita las palabras de Teresa, que le dieron valor para decidirse: "Vos estás loco, pero la vida es una sola; date el gusto".

Patricio y su familia querían una casa de piedra con techo de tejas. El jardín natural de sauces, fresnos y álamos se fue subiendo para “abrazarla”.
Patricio y su familia querían una casa de piedra con techo de tejas. El jardín natural de sauces, fresnos y álamos se fue subiendo para “abrazarla”. Crédito: Daniel Karp

La puerta y los cerramientos de hierro se compraron en remates. Algunos eran del Edificio Dreyfus, edificio de oficinas de estilo academicista francés en la esquina de Corrientes y Alem, en pleno Centro.
La puerta y los cerramientos de hierro se compraron en remates. Algunos eran del Edificio Dreyfus, edificio de oficinas de estilo academicista francés en la esquina de Corrientes y Alem, en pleno Centro. Crédito: Daniel Karp

Este sector se hizo en una etapa posterior siguiendo los códigos de la vivienda: revestimiento de piedra laja y techo de bovedilla con ladrillos pintados de blanco, igual que en la planta alta. Al margen de mirador, es el escenario de multitudinarias comidas en verano.

Cuando compramos el terreno, nos recomendaron hacer la casa lo más cerca posible del viejo rancho y fue un acierto, por algo perduró 200 años esa construcción
Patricio Gutiérrez Eguía

Los ambientes tienen aberturas con doble vidrio como aislante térmico y alfombras antiguas compradas en el Norte del país.
Los ambientes tienen aberturas con doble vidrio como aislante térmico y alfombras antiguas compradas en el Norte del país. Crédito: Daniel Karp

Máximo confort en el living: tres sofás mullidos provistos de abrigados ponchos antiguos comprados en remates y dos mesas largas con tapa de cuero crudo que se pueden acercar a los sillones para comer.

Una cocina económica a leña refuerza el estilo de campo de la casa.
Una cocina económica a leña refuerza el estilo de campo de la casa. Crédito: Daniel Karp

Muy amplia, la suite principal tiene una cama con respaldo-biblioteca que oculta el vestidor y el cuarto de baño posteriores.
Muy amplia, la suite principal tiene una cama con respaldo-biblioteca que oculta el vestidor y el cuarto de baño posteriores. Crédito: Daniel Karp

La decoración se inspiró en el paisaje, con materiales nobles, tonos suaves y representaciones de plantas y aves.

Gran parte de la casa tiene piso de madera y salamandras que, además de calefaccionar, duplican la capacidad del termotanque. Desde este cálido rincón, vista al escritorio de Patricio.
Gran parte de la casa tiene piso de madera y salamandras que, además de calefaccionar, duplican la capacidad del termotanque. Desde este cálido rincón, vista al escritorio de Patricio. Crédito: Daniel Karp

El escritorio del dueño de casa está dispuesto sobre el puente que une las dos alas de la propiedad. Aquí, sobre una antigua escribanía de cuero que heredó de su abuelo.
El escritorio del dueño de casa está dispuesto sobre el puente que une las dos alas de la propiedad. Aquí, sobre una antigua escribanía de cuero que heredó de su abuelo. Crédito: Daniel Karp

"Buscamos respetar el estilo serrano, mimetizarnos con el paisaje incorporando piedra del lugar a los volúmenes escalonados".

El horno de barro es el original, que estaba con el viejo rancho de 200 años. Los dueños lo reconstruyeron y ahora lo usan para hacer chivitos y asados.
El horno de barro es el original, que estaba con el viejo rancho de 200 años. Los dueños lo reconstruyeron y ahora lo usan para hacer chivitos y asados. Crédito: Daniel Karp

En el punto más alto del terreno, la pileta era un tanque australiano al que le hicieron un revestimiento con venecitas.
En el punto más alto del terreno, la pileta era un tanque australiano al que le hicieron un revestimiento con venecitas. Crédito: Daniel Karp

"Es el lugar de las fotos: el agua y el infinito componen un paisaje inolvidable"

Estudiando y recorriendo, Patricio encontró en su campo pircas de un antiguo asentamiento Comechingón. "Aprendí a leer la montaña. Cuando alguien nos visita, lo llevo a recorrer y le enseño sobre las piedras, las plantas y los animales para que pueda decir: ‘Ahora conozco las sierras’. Es una enorme satisfacción".

Texto: Lucrecia Álvarez.

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