Fuerte respaldo del PJ a Cristina y críticas a la investigación de Bonadio

Caló, Corpacci, Gioja, Insfrán y Scioli, en la mesa cabecera
Caló, Corpacci, Gioja, Insfrán y Scioli, en la mesa cabecera Crédito: Prensa PJ
"No queremos los shows de la Justicia", exclamó Gioja, en su retorno a la conducción partidaria; reclamos por el fondo sojero
Lucrecia Bullrich
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17 de agosto de 2018  

El consejo nacional del PJ volvió a reunirse ayer, después de la intervención judicial que durante cuatro meses desplazó a José Luis Gioja de la conducción del partido y puso a Luis Barrionuevo en su lugar. La cita fue, además, la primera desde que estalló el escándalo de los cuadernos de las coimas y se convirtió en otra usina de respaldo a Cristina Kirchner y de críticas al juez Claudio Bonadio .

En el quincho del segundo piso del histórico edificio de Matheu 130, los festejos por el "regreso" se mezclaron con las advertencias al Gobierno y los cuestionamientos a la investigación judicial por los sobornos en la obra pública y el transporte durante el kirchnerismo.

"La pesadilla de la intervención pasó", exclamó Gioja, luego de la reunión de casi cuatro horas a puertas cerradas. Lo acompañaban la gobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci; el presidente del PJ bonaerense e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez; su par de La Matanza, Verónica Magario, y el de General Roca, Martín Soria.

Enseguida llegaron las preguntas por los cuadernos y por la situación de Cristina. "Estamos viendo cómo se usa a un sector de la Justicia para perseguir y complicar a quienes hoy son oposición. No queremos los shows de la Justicia que tan bien usa [Jaime] Durán Barba para instalar temas cuando las preocupaciones reales son otras", se quejó Gioja, que abonó las sospechas sobre la conducta de Oscar Centeno. "Es muy raro. Un chofer que anotaba todo", deslizó. No hubo menciones a las confesiones de empresarios, y cuando le preguntaron por la declaración de Claudio Uberti dijo que "tendrá que evaluarla el juez".

La situación de Cristina Kirchner, que todos los presentes consideraron una "persecución política", copó la reunión. Uno de los más enérgicos defensores de la expresidenta fue Agustín Rossi, quien llegó a Matheu con un ejemplar de El libro negro de la segunda tiranía, publicado por los militares de la autodenominada Revolución Libertadora tres años después de haber derrocado a Perón. Leyó varios párrafos que había seleccionado y trazó comparaciones entre los años de proscripción peronista y la actualidad de su jefa política. Lo secundó Eduardo Valdés, que habló del "apoyo absoluto" del PJ a Cristina.

El otro gran tema del encuentro fue la decisión de Mauricio Macri de adelantar la eliminación del Fondo Federal Solidario, más conocido como fondo sojero, por el que las provincias dejarán de recibir $8500 millones este año y $26.500 millones el año que viene. Gioja acusó al Gobierno de tomar una decisión "horrible, antidemocrática y antifederal" y de "arrasar de un plumazo y sin consultar" con esa partida, que consideró "esencial para la autonomía de los intendentes". El reclamo motivó la reunión de un grupo de gobernadores peronistas hoy en el Consejo Federal de Inversiones, como se informa en la página 18.

Además de Corpacci, estuvieron los gobernadores Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y Gildo Insfrán (Formosa). Aunque no fueron a Matheu, otros mandatarios que desde hace meses evitan las reuniones del partido mandaron emisarios. La fueguina Rosana Bertone, el sanjuanino Sergio Uñac, Domingo Peppo (Chaco) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero) enviaron a sus vicegobernadores.

Por los gremios estuvieron Ricardo Pignanelli (Smata) y Omar Plaini (Canillitas), artífices de la reconciliación de Cristina Kirchner y Hugo Moyano. También se vio al metalúrgico Antonio Caló.

En la vuelta a la sede partidaria hubo tiempo para temas más prosaicos, pero caros a la liturgia del PJ. Gioja informó que hizo una presentación judicial por la falta de cuadros de Cristina y Néstor Kirchner, que colgaban de las paredes del quincho, además de una placa de homenaje al expresidente y de dos retratos de Perón y Evita que presidían el salón de ingreso al edificio. En su lugar, Barrionuevo hizo empapelar las viejas paredes con un adhesivo color azul furioso, sello y escudo del PJ incluidos. La vitrina de madera con la imagen de la Virgen y las flores blancas de plástico permaneció intacta.

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