100 días para enamorarse: Juan vive uno de los momentos más fuertes de su transformación

Corte de pelo: Juan vive uno de los momentos más fuertes de su transformación - Fuente: Telefé

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Mariano D'Andrea
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16 de agosto de 2018  • 23:23

Son muchas las razones por las que 100 días para enamorarse se convirtió en uno de los programas más vistos de 2018: la química entre Carla Peterson y Nancy Dupláa , el humor hilarante de Jorgelina Aruzzi , la idea de mostrar qué pasa cuando una pareja decide tomarse un tiempo y, sobre todo, el haber visibilizado con naturalidad la problemática relacionada a las cuestiones de género.

En este último ítem, la elección de Maite Lanata para personificar a Juani (que luego decide ser Juan) resultó trascendental. En el capítulo del jueves, la joven actriz encaró, con el mismo compromiso que viene demostrando desde el inicio del programa, una serie de escenas emotivas y fuertes que, seguramente, dejarán huella.

Todo comenzó cuando Antonia (Dupláa) recibe una correspondencia del Registro Civil. Se trata de una notificación que anuncia que ya está lista la nueva partida de nacimiento a nombre de Juan. Al enterarse, madre e hijo se abrazan con fuerza y el muchacho estalla de alegría.

Ahora, Juan tiene vía libre para tramitar un nuevo DNI. Por eso, sin perder tiempo, decide sacar un turno online para hacer el trámite y le anuncia a su madre que, luego de haberlo pensado, no va a llevar el apellido de Coco ( Pablo Rago ), su padre de crianza, ni el de Diego ( Luciano Castro ), su -recientemente aparecido- padre biológico.

Para hacer las cosas bien, el adolescente cita a sus dos padres para contarles las novedades. Los dos, por supuesto, se alegran de este nuevo paso en la adecuación de los documentos a su identidad de género y respetan su decisión de seguir llevando el apellido de su madre.

Luego, le cuenta por teléfono a su mejor amigo, Rodrigo (Franco Rizzaro), las novedades y le explica que gracias a las diligencias de su madre, Laura, (Peterson) los trámites se agilizaron. La conversación se interrumpe cuando llega Ema (Malena Narvay). La atracción entre los dos sigue siendo igual de fuerte y, luego de charlar sobre lo que está sucediendo, vuelven a besarse.

Después, en la soledad de su cuarto, se quita el gorro y suelta su larga cabellera frente al espejo. Toma una tijera y, nervioso, corta el primer mechón de pelo. La emoción lo embarga y está dispuesto a seguir con su transformación, pero Antonia lo interrumpe. Entonces, le pide a su madre que lo ayude. Emocionados, y ante la mirada atenta de Diego que no quiere perderse ese momento, Antonia decide entre lágrimas seguir con la labor hasta dejar a Juan con un nuevo look con el que parece sentirse mucho más cómodo.

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