Suben encajes para frenar el dólar sin ceder tantas reservas

El BCRA los llevó al 31% y el billete cayó 30 centavos Fuente: LA NACION Crédito: Fernando Massobrio
17 de agosto de 2018  

El Banco Central (BCRA) volvió a mostrar ayer que está dispuesto a utilizar todas las herramientas necesarias para evitar que una nueva escalada del dólar vuelva a desordenar la plaza financiera local, en días sensibles dado el contexto global y la inyección de pesos que deriva del proceso abierto para desarmar la deuda que asumió en los últimos años en Lebac.

Un día después de haber ofertado al mercado hasta US$1600 millones de sus reservas y liquidado US$981 millones para satisfacer la mayor demanda derivada de la fuerte expansión monetaria que dejó la licitación en que redujo en casi un tercio ese pasivo, el BCRA sorprendió al anunciar en la mañana la cuarta suba de encajes en dos meses. Es una medida con la que aspiró de golpe $60.000 millones, el 18,3% del total de $330.000 millones que habían ganado la calle anteayer.

Lo hizo mediante la Comunicación "A" 6550, una circular que dispuso que los 18 bancos que concentran buena parte de la liquidez del sistema debían elevar "desde hoy" [por ayer] del 28 al 31% la porción de dinero captado de terceros que deben mantener inmovilizados como encajes.

La entidad que comanda Luis Caputo justificó su determinación en la necesidad de mantener "un control más firme de la liquidez en el mercado de dinero". Pero su objetivo inmediato fue evitar que los pesos liberados de Lebac le generen una presión extra sobre la cotización del dólar que lo obligue a sacrificar más reservas para tratar de dosificarla, dado que si algo dejaron a la vista los datos de inflación de julio (3,1% minorista, 4,7% la mayorista) es el fuerte impacto que el salto del dólar de los últimos meses tuvo sobre los precios.

La maniobra le resultó: el nuevo ajuste le restó combustible a la demanda de dólares, que se contrajo 52% medida por el volumen negociado (cayó de US$1361 millones a US$656 millones) y colaboró -además de un contexto externo algo más calmo- para que el precio del billete cayera de $30,68 a $30,39 en promedio para la venta al público y de $30 a $29,84 para las operaciones al por mayor. Además, la anestesia aplicada a la demanda lo ayudó a disminuir drásticamente sus intervenciones en el mercado: ofreció US$500 millones cerca del final de la rueda, pero solo colocó US$55 millones (a un precio promedio de $29,7224).

Con el nuevo aumento, los bancos que actúan en zonas metropolitanas ya no pueden disponer de $31 de cada 100 que capten, una medida que afecta su capacidad prestable y encarece algo más el costo del dinero. Hasta mitad de junio esa imposición estaba en el 20%, lo que deja a la vista la magnitud del torniquete ($220.000 millones).

La decisión generó inquietud en el mercado, dado que se interpretó como una reprimenda a los bancos por haber sido reacios a suscribir las Notas del BCRA (Nobac) en la licitación del martes, cuando comenzó a regir la prohibición para que compren Lebac.

Ese día los bancos presentaron ofertas por algo menos de $12.000 millones, el 6% de lo que les vencía en Lebac, y pidieron tasas que el BCRA consideró inadecuadas para recolocar esos pesos a plazos mucho más largos. "Ni siquiera sabemos si estos títulos van a tener un mercado secundario líquido. Si esto se encamina y necesitamos disponer de esa liquidez, ¿qué pasa?", comentó a LA NACION un banquero privado nacional. En el BCRA negaron que el objetivo de la nueva suba de encajes pase por disciplinarlos. "No hay nada de eso. El objetivo es lograr una estabilización del mercado", remarcaron.