Día de la Niñez: juguetes que apuestan a la diversidad

Dentro de los juguetes inclusivos hay juegos con texturas, con braille, pictogramas, y otros con los que se trabajan las emociones.
Dentro de los juguetes inclusivos hay juegos con texturas, con braille, pictogramas, y otros con los que se trabajan las emociones. Fuente: Enviado especial
Victoria Mortimer
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17 de agosto de 2018  • 15:53

Daiana (27) es una de las mamás que descubrió que los juguetes son mucho más que un entretenimiento. Cuando nació, Tomás (4), su hijo, fue diagnosticado con síndrome de Down y estuvo un año y ocho meses entrando y saliendo del hospital sin recibir estimulación temprana. Como el único movimiento que podía hacer era mover la mano con un sonajero, Daiana Rolón decidió comenzar a estimularlo por su cuenta, haciéndole masajes con aceites naturales, y ayudándolo a mover sus manos. "Cuando volvimos a casa empezaron a venir las terapistas, pero no existía el juego y no veía avances", relata.

Invadida por la frustración, Daiana decidió acercarse a un centro de rehabilitación en Tigre que describe como un "mundo mágico" y que cambió la vida de su hijo gracias a la estimulación con juguetes inclusivos y donde, además, recibe atención fonoaudiologica, kinesiología y fisioterapia, entre otras disciplinas.

"Tomás ahora logró poder enfocar la vista gracias a un juego de lotería de imágenes en el que tiene que asociar un dibujo con otro y lo ayudan a prestar más atención", afirma Daiana, quien todavía se sorprende con los resultados. "Cuando los terapeutas me decían que compara un juguete específico yo tenía el prejuicio de que no iba a funcionar", confiesa, pero hoy gracias a un chaleco sensorial de presión que proporciona información inconsciente a los músculos y articulaciones, el niño logra calmarse y relajarse por sí solo. "Le brinda una sensación de "abrazo"", explica.

"El chaleco es maravilloso porque lo tranquiliza y relaja mucho", cuenta Daiana.
"El chaleco es maravilloso porque lo tranquiliza y relaja mucho", cuenta Daiana. Fuente: Enviado especial

Hoy, son cada vez más los diseñadores y creativos que piensan juguetes inclusivos con un diseño universal, un paradigma que se basa en la idea de desarrollar productos y servicios para la mayor cantidad de gente posible. Entre ellos se encuentra la empresa argentina Casita de Muñecas que desarrolló a Oli, un muñeco bebé con síndrome de Down, y que a principios de 2018 fue presentada por la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA) con el objetivo de fomentar la diversidad desde la niñez.

Oli, la nueva muñeca con síndrome de Down presentada por ASDRA en marzo de 2018.
Oli, la nueva muñeca con síndrome de Down presentada por ASDRA en marzo de 2018. Fuente: Enviado especial - Crédito: ASDRA

El juego, además de brindar un espacio lúdico, es parte fundamental del desarrollo de los más chiquitos. Los juguetes son una herramienta esencial para el aprendizaje y la estimulación de los niños, ya que les enseñan a desenvolverse en el mundo y relacionarse con los demás. "Por eso, es fundamental que exista un juguete para cada uno. Junto a mi hermano Javier creamos una juguetería especializada en productos para niños con discapacidad, con juegos didácticos, educativos e inclusivos", cuenta Ana Siro (33), diseñadora industrial y fundadora de Juguetes Universales.

Para Ana, la inclusión y la diversidad siempre fueron temáticas naturalizadas ya que tanto ella como su hermano fueron a un colegio inclusivo. Pero cuando hace cuatro años descubrió la acotada oferta de juguetes para chicos con discapacidad que había en el país, decidió hacer algo al respecto. "En ese momento fabricábamos juegos para chicos con recuperación motriz y luego decidimos incursionar en este nuevo proyecto", relata. Tienen más de 1000 productos como juguetes táctiles con texturas, otros que enseñan el lenguaje de braille y juegos que estimulan la comprensión de las emociones.

"La inclusión puede fomentarse ofreciendo la mayor cantidad de herramientas posibles para los padres, terapeutas y niños", señala Ana Siro.
"La inclusión puede fomentarse ofreciendo la mayor cantidad de herramientas posibles para los padres, terapeutas y niños", señala Ana Siro. Fuente: Enviado especial

Otro caso es el de Soledad del Torchio (33), también diseñadora industrial quien, en 2016, ganó el tercer premio del concurso Juguemos Juntos, una iniciativa de la Fundación Fundalcjunto a Juguetes Universales y con el apoyo de INICIA, una comunidad de emprendedores, que premia propuestas innovadoras de juguetes inclusivos. "Tenía ganas de participar en algo que ayudara a los demás y de involucrarme en temáticas sociales", cuenta la diseñadora que, al ver la poca oferta de juguetes para chicos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) decidió diseñar un juguete especial para ellos.

Coco Porotto, como decidió llamarlo Soledad, es un octaedro volumétrico donde se colocan diferentes tipos de tarjetas con ilustraciones que brinda estímulo sensorial, fomenta el aprendizaje y la comunicación entre el niño y su entorno. "Después de investigar mucho vi que era necesario un juguete que consolide todas las formas de comunicarse con los chicos y que funcione como un medio de conexión. Las partes más afectadas en la mayoría de los chicos con TEA son la emocional y social, entonces mi idea fue hacer un juego que tienda un puente entre ese niño y los demás", señala del Torchio.

Fundalc también cuenta con una colección de cuentos, "Todos a Jugar", que ofrece libros infantiles con niños con discapacidad como protagonistas. La propuesta que nació gracias a Silvana Filadoro y Susana Lopatin, autoras de los cuentos, cuenta con 12 historias de ficción publicadas por la Editorial Bonum y narran situaciones de chicos con diferentes dificultades en su desarrollo, desde cognitivas, hasta psicomotrices y emocionales.

Otra opción es El Libro Negro de los Colores, una obra sobre la percepción del color, ilustrado en relieve, que incita a que los niños tengan una experiencia sensorial diferente: percibir el color sin la necesidad de verlo. La edición original de la editorial mexicana Tecolote ganó el primer premio en la categoría "Nuevos Horizontes" en la Feria del libro infantil en Bolonga 2007 y fue elegido por el New York Times entre los mejores libros ilustrados de 2008. Se puede conseguir a través de la página web de la librería Espacio Zorro Rojo.

La iniciativa de estos juegos parte del entendimiento de que, a través de lo lúdico, podemos naturalizar las diferencias y fomentar la inclusión, logrando que la diversidad sea para las nuevas generaciones algo de todos los días. "Los chicos no tienen prejuicios, pero debemos fomentar la inclusión en todos los aspectos. Como mamá, peleo todos los días para lograrlo", concluye Daiana.

Más información

Este año se llevará a cabo la tercera edición de Juguemos Juntos y los participantes podrán inscribirse y presentar sus ideas hasta el 31 de agosto, ingresando a www.fundalc.org/juguemosjuntos.

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