Bridal shower, la versión naíf de las despedidas de solteras

Bridal shower, un té de amigas en honor a la novia
Bridal shower, un té de amigas en honor a la novia Fuente: LA NACION - Crédito: Shuteerstock
Laura Reina
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18 de agosto de 2018  

A Ana María Paz se le acercaba la fecha más esperada. Faltaban apenas tres semanas para casarse y aunque estaba emocionada, había algo que la atormentaba: su despedida de soltera.

"Mis amigas querían armarme la típica despedida con juegos subidos de tono, un stripper para hacer 'perreo', lencería sexy y demás cosas y yo no quería saber nada. Prefería que me tragara la tierra. Les rogaba que no me organizaran nada, pero ellas insistían en que tenía que tener mi despedida -recuerda Ana-. Hasta que me metí en una página de organización de bodas y leí sobre el bridal shower. Compartí la nota a través del grupo de WhatsApp y todas se coparon. Para mí fue un alivio. Era justo lo que quería".

Festejo importado de los Estados Unidos, el bridal shower es una celebración, si se quiere, mucho más naíf que la tradicional despedida de soltera. Tiene las mismas características que un baby shower -un festejo también norteamericano que logró imponerse en el país en los últimos años entre las futuras madres- y por lo tanto se hace por la tarde, más precisamente a la hora del té. La gran ventaja es que al ser una versión edulcorada de la típica despedida es apta para todo público: suelen participar desde la mamá y la suegra de la homenajeada hasta la tía y abuela de la novia. ¿Otro beneficio? Cuenta con plena aprobación del novio, lo que en muchos casos disipa posibles nubarrones antes del gran día.

Así, Ana cambió el perreo con el musculoso stripper por el desafío de coser y bordar para el que mostró muy poca habilidad; en lo que significó otro de los desafíos planteados, se puso unas medias de nylon usando las agarraderas de silicona para horno en lugar de lucir lencería erótica. También cambió el beso al bronceado muchacho del Golden por el que le dio en la mejilla a una gigantografía de su futuro marido en la que debía adivinar, con los ojos vendados, dónde estaba la boca. La inocencia, en este tipo de reuniones, es la regla.

La wedding planner Antonella Di Pietro plantea que para muchas chicas que no se sienten cómodas con los strippers y los festejos alocados y bastante subidos de tono, el bridal shower es una buena opción. En ese sentido, actúa como un reemplazo de la despedida de soltera. También lo usan las mayores de 35 o las 'reincidentes' que van por un segundo matrimonio y ya pasaron por la experiencia de la despedida de soltera.

"Es un evento muy tranquilo, que reúne distintas generaciones, y es ciento por ciento femenino. Puede participar la familia y hay una lluvia -de ahí el término shower- de regalos para la agasajada: el ajuar, el botiquín, productos para la cocina... Por ejemplo, la torta del evento se arma con toallas, repasadores, costureros, utensilios de cocina que después se lleva. Otra linda idea es armar recetarios: cada invitada trae una receta y después se arma una carpeta que se la lleva la novia".

Del té a la barra de tragos

Por su parte, la event planner María Inés Novegil, agrega que se trata de un festejo que acá recién se están empezando a usar y que por ahora no amaneza seriamente el reinado de las despedidas. "Viene de la tradición judía del té de lluvia y es un reemplazo tranquilo de la despedida de soltera, no es para nada descontrolado -describe-. Además de los juegos, muchas deciden contratar clases de automaquillaje y peinados como para hacerlo más entretenido. Y entre las cosas que se suelen regalar hay batas con el nombre de la novia, lencería para la noche de bodas y cosas lindas de bazar para la casa".

Aunque cada vez cuenta con mayor aceptación, el bridal shower Di Pietro coincide en que todavía no es una opción demasiado difundida entre las novias. "Muchas no lo conocen. Yo lo que hago es proponerlo y a muchas les entusiasma la idea. Incluso puede no ser un típico té: en muchos casos se organiza una especie de after donde se arman barra de tragos, se sirve finger food o sushi y se lo ambienta con una onda más sofisticada al estilo Sex and the City".

Si se lo compara con los baby shower, los bridal todavía están muy por debajo en la demanda de festejos: "Hace 11 años que organizo eventos y la proporción es 6 a 1. De bebés hice más de 300; en cambio de novias no sé si llego a los 50. Todavía cuesta aggiornarse con eventos que son importados. Igual es algo que estoy segura de se va a terminar imponiendo. El baby shower tardó en imponerse, pero hoy lo festeja todo el mundo y hay productos y opciones para todos los bolsillos", asegura Di Pietro.

Según la organizadora de eventos, un bridal básico, sin locación (puede usarse el SUM de un edificio o el living, patio o jardín de una casa particular ) y sin grandes lujos parte de los $5000. Eso incluye el kit de actividades (juegos) y un catering muy sencillo para unas 20 invitadas. A partir de ahí, hay cientos de adicionales para sumar al festejo según distintos presupuestos.

Aunque Novegil, no se encarga de organizarlos directamente, sí asesora a las amigas de la novia para que ellas lo hagan y el evento sea un éxito: "Un mes antes de la boda las mismas chicas me llaman y me piden datos para hacerlo. Las asisto, les digo las opciones que hay en el mercado y ellas lo hacen".

Abriendo el paraguas

Puede ser sorpresa o la novia saber de antemano que va a tener su shower. Lo importante es que estén las amigas más íntimas y participen también las mujeres importantes de su familia como la madre, la hermana, la suegra y la abuela si todavía la conserva.

Según cuentan os manuales de historia social, el bridal shower comenzó a fines del siglo XIX como un intento de acabar con la tradición de dote que los padres de la futura esposa debían entregar antes del casamiento de sus hijas. Se hizo popular especialmente en las familias de menores recursos.

Los vecinos, amigos y familiares regalaban a la novia todo lo necesario para comenzar su nueva vida. Con sus regalos, los amigos y vecinos de la novia se aseguraban de que ella no tuviera ninguna preocupación económica. De esta manera, la novia no tenía que depender de su progenitor para poder casarse con quien ella eligiera y sin necesitar la famosa dote para hacerlo.

El símbolo del festejo es una sombrilla o paraguas que se llenaba con pequeños regalos que luego caían encima de la novia para que literalmente llovieran los obsequios sobre ella. Si caían muchos, era un augurio de buena fortuna.

Cabe aclarar que el bridal shower tiene como objetivo hacer regalos especiales y específicos a la novia o a la pareja, pero no tiene nada que ver con la lista de casamiento o con cualquier otro regalo que los invitados le hacen hacer a la pareja.

Después de su shower, Ana María llegó al gran día relajada. La tan temida despedida había sido un té de amigas. Tal como ella quería.

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