Zona de riesgo: San Lorenzo patea poco al arco, avanza incluso sin ganar y enredado en su juego

Blandi, el símbolo de este San Lorenzo que no consigue arrancar a pesar de su pase de ronda en la Sudamericana Fuente: AFP
17 de agosto de 2018  • 23:59

En un fútbol gobernado por las estadísticas, Claudio Biaggio no puede quejarse de sus registros como entrenador de un San Lorenzo que no luce afinado. Desde que asumió en septiembre del año pasado en reemplazo de Diego Aguirre, el Pampa cumplió con cada uno de sus objetivos. Uno de ellos, meritorio, fue clasificar al Ciclón a la Copa Libertadores 2019. Por otro lado, los números no mienten, y no dejan espacio para las excusas. Y así como los resultados arrojan un saldo favorable, también surgen otros aspectos que exponen un panorama preocupante que habla de la realidad futbolística: en el cruce cargado de tensión frente a Deportes Temuco, en Chile, los azulgranas apenas patearon cinco veces al arco defendido por José Gamonal, su peor marca en 2018.

Boedo hoy vive horas de incomodidad. A pesar de haber arribado a los octavos de final de la Copa Sudamericana, saben mejor que nadie que superaron la ronda con dos derrotas, ante un adversario tan serio como diminuto. Un rival que expuso algunas miserias fuera del terreno de juego, pero que fue superior tanto en el Bajo Flores como en Temuco.

Ahora, mientras espera a Lanús, el rival del domingo por la Superliga, el Ciclón busca volver a ser. Piensa en el arco contrario. Eso es lo más inquietante, en realidad. Apenas contra Atlético Mineiro, en el cruce de vuelta por la Sudamericana (0-0 el 8 de mayo, en Brasil), el equipo había pateado al arco también en cinco oportunidades, un número muy bajo para los 90 minutos de juego. El 26 de febrero, contra Gimnasia por la Superliga, lo hizo en seis ocasiones y el 26 de enero, ante Talleres en Córdoba, intentó siete veces. Un detalle: en ninguno de los cuatro partidos convirtió goles. Por el contrario, quien se lució en Chile fue Nicolás Navarro, el salvador: realizó siete atajadas contra los temuquenses, la mayor cantidad para un arquero azulgrana por competiciones de la Conmebol desde las ocho que registró Sebastián Torrico ante Palestino, en la Sudamericana 2016. Resultó visible: San Lorenzo fue un espectador, sin pelota y casi sin avanzar más allá del círculo central.

¿Qué necesita el elenco de Biaggio para reencauzar un juego opaco, con escasas ideas? Ante un fútbol extraviado, así lo observan varios ex jugadores del club para LA NACION. "Tiene que recuperar a futbolistas que estuvieron lesionados como Fernando Belluschi y Franco Mussis, ellos son importantes. Después, debería encontrar un equipo que pueda desempeñarse con los mismos intérpretes para agarrar rodaje. Luego, que proponga un estilo de juego: si va presionar arriba, si va esperar, si va jugar con dos delanteros. Son varios motivos. Y el resto de los clubes grandes compró jugadores de una enorme jerarquía", analiza Esteban Gallego González.

Con cada partido, las fallas estructurales y futbolísticas quedan expuestas para San Lorenzo. Cuatro tantos a favor en cuatro compromisos desde que comenzó la acción post Rusia 2018: un gol a Racing de Córdoba, otro a Temuco y dos a Tigre. Un poder de fuego bajo a pesar de los aceptables desempeños de sus hombres de ataque: Pablo Mouche, Nicolás Reniero y Nicolás Blandi, jugadores que rescataron al equipo con algún fugaz destello individual. "Hay varias circunstancias por las que San Lorenzo todavía no adquirió el mismo nivel que el resto de los equipos grandes. Primero, porque se fueron muchos jugadores de experiencia e identificados con el club. Y además llegaron menos futbolistas comparados con Boca, River, Independiente o Racing. Los dos primeros arrancan el semestre dos escalones más arriba. Para igualarlos y pelear alguno de los torneos el Ciclón tendrá que mejorar mucho. A los argumentos le sumo que el entrenador todavía lleva muy poco tiempo en el cargo", considera Federico Lussenhoff.

¿A qué juega San Lorenzo o a qué quiere jugar? El interrogante alarma a los simpatizantes azulgranas. Un paso fundamental en el afán por mejorar es que el director técnico y los jugadores admiten la preocupación. Sin Belluschi, quizás su mejor exponente, nadie emerge como el conductor del barco. Y precisa a los atrevidos que rompan el molde. Entonces surgen las dificultades en la distribución del balón, con escasas alternativas claras de pase y malas decisiones, sumado a la ausencia de ideas para romper líneas. "Creo que lo que falta hoy es capital para contratar a refuerzos de mayor categoría. Los otros cuatro equipos grandes tienen jugadores mucho mejores que los de San Lorenzo", considera Norberto Ortega Sánchez.

Entre nervios, entre tensión, San Lorenzo está en camino en la Sudamericana. Con un par de triunfos, un equipo puede considerarse candidato. Pero lejos están en Boedo de acercarse a esa idea. En el horizonte aparecerá Nacional de Uruguay, el próximo miércoles. Antes, Lanús será la primera parada en el Nuevo Gasómetro por la Superliga. En este confuso camino, al Ciclón le urge profundidad, calibrar la mira y cerrar la ventana de las dudas.