Insaciable: una comedia negra que no hace reír ni pensar

Natalia Trzenko
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18 de agosto de 2018  

Insaciable (estados unidos/2018) / Creadora: Lauren Gussis / Elenco: Debby Ryan, Dallas Roberts, Kimmy Shields, Alyssa Milano, Christopher Gorham, Arden Myrin, Sarah Colonna / Disponible en: Netflix / Nuestra opinión: mala

El ejercicio de prejuzgar una obra artística audiovisual a partir de sus materiales de promoción parece ser un vicio de estos tiempos de redes sociales (y del marketing que se aprovecha de ellas). En el mejor de los casos, decidir la calidad o el interés de la película o la serie en cuestión a partir de esa escasa y lógicamente limitada información puede ser un acto de pereza. En todo caso esa fue la suerte que sufrió la serie Insaciable, porque su tráiler daba a entender que la comedia negra se burlaría de las personas con problemas de sobrepeso y plantearía que la solución a todos los problemas de bullying que sufre el personaje central -una adolescente obesa interpretada por la bella actriz Debby Ryan vistiendo un disfraz- se solucionarían adelgazando.

Antes de ver siquiera uno de los doce capítulos de la temporada, muchos reclamaban su cancelación inmediata, un pedido injusto y bastante parecido a la censura y que, sin embargo, ya con los episodios disponibles. probablemente se haga realidad. Y no por lo que muestra el tráiler, sino justamente por lo que no muestra.

La historia se centra en Patty, una estudiante de secundario con problemas de obesidad, una madre adicta que le presta poca atención y una única amiga que la acompaña en sus constantes maratones de películas de Drew Barrymore regados de toda la comida chatarra imaginable. También es la historia de cómo Patty sufre el bullying de sus compañeros de escuela. Y, además, es una historia que pretende satirizar la obsesión con los concursos de belleza en el sur de los Estados Unidos, pero al intentar hacerlo banaliza cuestiones muy serias como el abuso de menores, la violencia doméstica, el sufrimiento de los adolescentes que buscan entender su sexualidad y que repite una y otra vez que "ser flaca es mágico", y que "las chicas lindas no tienen que ceder ni negociar nada". La intención es satírica: el resultado, un desastre. Como sucede cuando Patty, todavía gorda, defiende una barra de chocolate a las piñas con un vagabundo que a su vez le pega hasta romperle la mandíbula abriéndole, sin querer, el mundo encantado en el que ella cree, vive la gente esbelta.

Nada en Insaciable resulta gracioso, ni por error. De hecho, Bob, el abogado/entrenador de belleza de Patty (interpretado por el talentoso actor Dallas Roberts), es el único personaje que podría haber generado cierto humor absurdo por su obsesión con los concursos y por su ridícula rivalidad con el fiscal del pueblo (Christopher Gorham) que se pasa más de la mitad de sus escenas sin camisa (¿un chiste?, ¿una denuncia?). Sin embargo, la premisa que el guion utiliza para explicar su desesperación es que es acusado -falsamente- de abusar de una adolescente. Su reacción es pensar que su calvario hubiera sido menos terrible si hubiese cometido el crimen.

Según explicó en repetidas ocasiones Lauren Gussis, la creadora de la ficción, su intención era construir una sátira que le permitiera a los espectadores reírse de algunos de los costados más oscuros de la sociedad actual (los imposibles estándares de belleza que se les exigen a las mujeres desde la primera adolescencia y la crueldades a las que son sometidas quienes no los alcanzan).

Lamentablemente, hay que decir que más allá de sus buenas intenciones, la serie falla en el tono, en las formas, en el diseño de los personajes y hasta en los constantes guiños a clásicos del cine de secundaria a la John Hughes, realizados tres décadas atrás. Insaciable no tiene siquiera esa excusa.ß Natalia Trzenko

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