Con el atril de Lula vacío, hoy debaten los candidatos presidenciales brasileños

Un pin de Lula en Río de Janeiro
Un pin de Lula en Río de Janeiro Fuente: Reuters
Alberto Armendáriz
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17 de agosto de 2018  • 19:07

RÍO DE JANEIRO.- El segundo debate presidencial televisivo de esta campaña en Brasil , esta noche a las 22 (misma hora que en la Argentina), estará marcado por el atril vacío del aspirante favorito para las elecciones del 7 de octubre: el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, encarcelado por corrupción desde abril, y en medio de una batalla legal para permitir su cuestionada candidatura.

El Partido de los Trabajadores (PT) había pedido a la cadena RedeTV! que dejara el lugar de Lula libre para resaltar su ausencia o que fuera reemplazado en el encuentro por el candidato a vice, el exalcalde de San Pablo Fernando Haddad. Una solicitud similar habían hecho los petistas la semana pasada a Bandeirantes, que transmitió el primer debate, pero el canal se negó a ambas propuestas.

Con un 30% de las intenciones de voto, Lula sigue al tope de las encuestas electorales pese a que cumple una condena en segundo grado de reclusión por 12 años en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, en una causa derivada de la Operación Lava Jato. La legislación electoral -la llamada Ley de Ficha Limpia, promulgada por el propio Lula en 2010-, prohíbe que una persona condenada en segunda instancia por un órgano colegiado compita por un cargo electivo.

El PT inscribió de cualquier modo el miércoles la candidatura ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), que ya ha recibido siete pedidos de impugnación, entre ellos uno de la Procuraduría General y otro del candidato ubicado en segundo lugar de los sondeos, con un 19% de apoyos, el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL). Se espera una resolución del TSE en los próximos días.

Para demorar una decisión del tribunal, el PT objetó ante el TSE el juez al que por sorteo le tocó analizar algunos de los pedidos de impugnación, Luis Roberto Barroso. Pero la presidenta del TSE, Rosa Weber, decidió no sólo mantener la actuación de Barroso sino que además concentró todas las solicitudes en sus manos para que haya un solo entendimiento y se agilice el proceso de análisis de la fórmula petista.

La estrategia del PT es dilatar al máximo una definición sobre su fórmula, para poder usar la imagen de Lula durante el horario gratuito de propaganda en radio y televisión, que comienza el 31 de agosto. Se cree que la eventual transferencia de votos de Lula a su reemplazante, Haddad, sería mucho mayor si el exmandatario puede aparecer al menos en los primeros días de anuncios; la mayoría de los spots ya fueron grabados antes de que Lula quedara preso, y si el TSE impugna su nombre, el partido tendrá que cambiar toda su propaganda, ya que la legislación obliga a que el candidato y/o su vice aparezcan un 75% del tiempo del anuncio.

Del debate de esta noche ante las cámaras de RedeTV! -el segundo de cinco en las principales cadenas nacionales- participarán ocho candidatos (es requisito que los partidos tengan una representatividad mínima en el Congreso): Bolsonaro; la ecologista Marina Silva, de la Red Sustentabilidad (Red); el exgobernador de Ceará Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT); el exgobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB); el exministro de Economía Henrique Meirelles, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB); el senador Alvaro Dias, de Podemos; el diputado Cabo Daciolo, de Patriota; y el excoordinador del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).

Hasta último momento el PT buscó ante la Justicia que le fuera permitido a Lula estar en el debate, y se amparó en una recomendación emitida hoy por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas que exhortó a que se autorice por medida cautelar la candidatura del expresidente hasta que exista un fallo de un tribunal superior.

"Pedimos a Brasil que tome todas las medidas necesarias para asegurar que Lula pueda disfrutar y ejercer sus derechos políticos mientras esté en prisión, como candidato para las elecciones presidenciales de 2018. Esto incluye tener acceso apropiado a los medios de comunicación y a los miembros de su partido político", resaltó el organismo.

La intervención del Comité de Derechos Humanos fue de inmediato rechazada por el gobierno del presidente Michel Temer, que la calificó como una "intromisión política e ideológica indebida". Según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, el parecer del comité de Naciones Unidas es una "mera recomendación" que no tiene efecto jurídicamente vinculante.

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