Abrirnos a nuevos temas e ideas

Iván Petrella
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19 de agosto de 2018  

Para construir una Argentina contemporánea, global y protagonista no alcanza con políticas públicas y gobiernos comprometidos con el largo plazo: debemos también aggiornar nuestro pensamiento. Hace falta exponernos a nuevos temas de discusión y nuevas ideas para las discusiones que ya tenemos, desarmar los prejuicios ideológicos que cargamos, y actualizar los conceptos con los que entendemos el mundo y nuestras posibilidades en él.

El programa Argentina 2030 acerca al Presidente y su gabinete las discusiones contemporáneas sobre los desafíos del siglo XXI. Desde la óptica del día a día de nuestro país muchas de las discusiones parecen lejanas, incluso de ciencia ficción; la realidad, sin embargo, es que serán de coyuntura en no tanto tiempo. Son desafíos transversales a ministerios y disciplinas que abarcan gran parte de los aspectos de nuestra sociedad, desde lo productivo y técnico hasta lo educativo y ético, de las relaciones internacionales a las instituciones mismas de la democracia.

Tomemos la inteligencia artificial, por ejemplo. Sus desafíos más obvios tienen que ver con la automatización del empleo y las reformas educativas necesarias para educar ciudadanos capaces de florecer en un mundo donde las máquinas serán parte de la vida diaria. Sin embargo, en el mundo se imponen inquietudes que no son parte de nuestra discusión pública y que no dejan de ser urgentes. Si es cierto que la inteligencia artificial cambiará nuestra manera vivir, ¿es un problema que la vanguardia de esta tecnología se encuentre en manos de, por un lado, una superpotencia no democrática y, por el otro, de grandes empresas privadas, como Amazon o Google? ¿No debería tener un escrutinio público acorde a valores democráticos? El reciente impulso del gobierno francés a la inteligencia artificial, por ejemplo, se construyó sobre la base de respuestas afirmativas a estas preguntas y de la necesidad de darle un marco ético y filosófico a estas discusiones.

Más aún, hace décadas que en teoría política se piensa que la apertura económica de Estados totalitarios o autoritarios llevaría al crecimiento de la clase media y a demandas de mayor libertad política, culminando en procesos democráticos. Pero hoy la inteligencia artificial pone en manos de estos gobiernos cantidades inauditas de información sobre las preferencias y las costumbres de sus ciudadanos. Esto, sumado a tecnologías de reconocimiento facial cada vez más sofisticadas, significa que autoritarismos pueden liberalizar en lo económico manteniendo un control férreo sobre las demandas políticas de cambio de la población. Algunos analistas plantean que la próxima puja geopolítica podría darse entre democracias liberales y autoritarismos digitales, una figura impensada hace poco.

En temas relevantes de la actualidad, como la edición cada vez más fácil y económica del código genético vía Crispr, los nuevos modos de producir alimentos y desarrollos tecnológicos como el blockchain, se repite este esquema. Lo que a primera a vista parece una discusión sobre tecnología se vuelve inexorablemente política, ética. Por eso, la única manera de encarar la problemática es desde una óptica global que requiere de una relación constante con sus referentes mundiales en universidades, empresas y think tanks e interlocutores nacionales. El consejo presidencial de Argentina 2030 sirve como espacio para llevar adelante estos procesos y para fomentar un diálogo diferente entre gobierno y sociedad civil.

Finalmente, para abordar la agenda contemporánea es imprescindible escuchar a quienes serán los protagonistas de nuestro país en 2030; una nueva generación de jóvenes que crecieron en democracia y que ya están conectados con esas conversaciones del futuro: en un mundo atravesado por nuevos modos de comunicación, ¿alcanza con nuestras instituciones tradicionales para representar a la ciudadanía? ¿Cómo se construye diálogo en un mundo posfáctico o de posverdad? ¿Podemos hablar de derechos humanos sin hablar de derechos digitales? ¿Qué implica que el espacio público más grande del mundo sea controlado por una empresa privada como Facebook? ¿Cómo está cambiando la perspectiva de género nuestras conductas? Nuestro deseo es potenciar a estos jóvenes y trabajamos con ellos estableciendo una red y alentándolos a comunicar, con el compromiso de apoyarlos en ese camino.

Ampliar la conversación a nuevos temas, problemas y personas es una tarea central si queremos cerrar la brecha entre el país que somos y el país que podemos ser. Nos involucra a todos, a los que participamos hace más tiempo de la discusión pública y a los que todavía no dieron sus primeros pasos, a las ONG y los medios. En este terreno intelectual y cívico, casi imperceptible entre el ruido de la coyuntura, se juega una de las cartas más relevantes para el futuro de nuestro país.

El autor es director de Argentina 2030 en Jefatura de Gabinete de la Nación

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