Capacitación: el liderazgo se aprende a través del juego

Lección de vida en Collateral Beauty, con Will Smith Crédito: IMDB

Con actividades que sacan a relucir las habilidades blandas, vale divertirse mientras se adquieren nuevas aptitudes para la vida laboral

19 de agosto de 2018  

En los minutos iniciales de Collateral beauty (2016, dirigida por David Frankel), el personaje que protagoniza Will Smith, alinea una descomunal cascada de dominó para explicar que todos los humanos estamos interconectados por tres valores esenciales: amor, tiempo y muerte.

Sin buscar esas reflexiones tan existenciales pero sí un mejor trabajo en equipo, como cierre de un evento corporativo, 500 empleados de Syngenta construyeron de manera simultánea, en 25 minutos, una única cascada de dominó de 70 metros de largo, representando los 4 valores de la empresa. Guiados por expertos de Corporasti, la consultora que dirige Martín Peña, se organizaron para armarla en diez minutos y luego la vieron caer en solo 60 segundos.

Actividades que buscan desarrollar habilidades blandas cada vez más originales y disruptivas están teniendo lugar en las empresas. "Lo vivencial es lo que mejor funciona en las empresas para desarrollar habilidades de comunicación, integración, creatividad, trabajo en equipo, liderazgo, manejo de conflictos, etc.", explica Pablo de la Cruz Sabor, titular de Redcreativa.

Team Movie es una de las 50 propuestas que brinda su consultora, por la cual logra que 100 personas de una empresa graben un videoclip institucional. Así lo hizo Osde, que trasladó a sus empleados a una quinta y, entre las 9 y las 18, filmaron un video. A los 15 días lo recibieron editado, con los efectos especiales y su imagen de marca, y en diciembre, lo pasaron como video institucional en la fiesta de fin de año.

"Hacen un juego inicial, donde se dividen en equipos de 20 personas acompañados por coachs teatrales y entrenan con juegos de improvisación el guión propuesto. De ésta manera, van trabajando de forma vivencial, la integración, la comunicación, el trabajo en equipo y la pertenencia organizacional, entre otras habilidades", cuenta el consultor.

La jornada se da en un espacio al aire libre, fuera de la empresa, y el video se filma con un equipo técnico conformado por un director, un guionista, un cameraman, y asistentes que registran los planos necesarios para el producto final, que es de construcción colectiva.

"Hace tres años empezamos más a pensar en procesos que en eventos. Un evento es como prender el fuego del asado con un papel. Mucha motivación, mucho arenga, es muy fotografiable, pero el gasto es muy alto y no siempre se hace un buen rescate", sostiene De la Cruz Sabor. "Una actividad de Team Building no debe sólo ser algo divertido, sino una aprendizaje experiencial que contemple un rescate, o sea, un darse cuenta de lo que fue pasando en la actividad", aclara.

Hablamos de actividades disruptivas cuando ponemos el énfasis en experiencias que rompen con la manera tradicional de transmitir conocimientos y desarrollar comportamientos/competencias. Lo disruptivo también se asocia a considerar entornos o contextos que faciliten la distensión, el fluir de energía, entusiasmo y, por qué no, la diversión para construir y fortalecer vínculos entre las personas, equipos, saliendo de la rutina del día a día.

Otras actividades de aprendizaje experiencial que se podrían considerar disruptivas son salir a remar ( bote o kayak), cocinar o preparar tragos, pintar graffitis o murales callejeros, tomar una clase de arquería, tango o circo; hacer un juego de escape o hacer una improvisación teatral o musical. "Cualquiera de ellas sirven para trabajar distintas habilidades ya sean cognitivas, emocionales o del hacer", explica Betina Savich, titular de La fábrica de valor.

Es importante tener en cuenta que "el mero hecho de realizar alguna de estas actividades experienciales o irse fuera de la empresa por un día o días no garantiza la mejora, transformación de los comportamientos deseados en las personas, líderes o equipos. Él éxito es multicausal y debe estar centrado en una mirada de proceso y no solamente como un evento. Para ello en el diseño debe pensarse en los dispositivos que pueden ayudar a la transferencia y a la práctica sostenida en el día a día con indicadores acordados de manera compartida", señala.

En Mondelez, la empresa que vende desde chicles Beldent y caramelos Halls, hasta chocolates Milka y galletas Oreo, hacen "Kiosquero por un día", una iniciativa internacional que nació en 2012 por la cual los colaboradores de la empresa, cualquiera sea el puesto y el sector en el que trabajen, viven la experiencia de ser el empleado de un kiosco. En medio día, tienen la oportunidad de estar en contacto con los compradores, y realizar las tareas típicas: reponen mercadería, realizan stock y atienden proveedores, entre otras actividades propias del rubro.

Hay una charla inicial, donde se compromete al grupo a realizar una tarea integral; luego viene el trabajo de campo. Son 3 horas en el momento de alta actividad del local, donde se registra todo lo vivido en una planilla de observación, y para finalizar se hace un análisis en formato FODA para detectar fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.

Emiliano Fogante, Manager de Recursos Humanos para el área de ventas de Mondelez Argentina, señala que durante la actividad "nos dimos cuenta que el kioskero es, para la gente, un servidor público, que debe saber dónde paran los colectivos, dónde se encuentran los hospitales o disponer de cambio siempre que sea requerido".

Además de su experiencia en el mundo de las comunicaciones, en los últimos años Carlos Mazalán renovó su amor por el teatro. Ahora cruza ambas disciplinas para entrenar a sus ejecutivos."Todos necesitan mejorar la perfomance del trabajo en equipo y por eso usamos mucho el teatro y la improvisación, que se sustenta en la aceptación del otro. No hay ridículo no hay malas ideas. Solo ideas".

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