No pasa nada...

Graciela Guadalupe
Graciela Guadalupe LA NACION
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19 de agosto de 2018  

"No pasa nada, tranquilos".

(De Mauricio Macri, sobre la suba del dólar.)

Hay tres tipos de argentinos preocupados por el dólar: los que no tienen ni uno y se espantan ante la licuación de sus pocos pesos; los que tienen algo amarrocado, pero no les alcanza para hacer más diferencia, y los que nunca tuvieron problemas en conseguirlos, ya sea porque tienen resto o porque se los robaron todos y hoy están en el penal de Ezeiza rezando para que no se los encuentren.

"No pasa nada, quédense tranquilos", dijo Macri sobre los saltos en el precio del dólar. Los presos de Ezeiza le descreen. Recuerdan que lo mismo había sentenciado Kicillof cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos le hizo pito catalán al pedido argentino de intervenir en el caso de los fondos buitre. "Esto está estudiado en profundidad", se jactaba Axel mientras el juez Griesa jugaba a los soldaditos con los abogados que el kirchnerismo mandaba a negociar a Nueva York.

Para colmo, de llegar a aparecer todos los bolsos con dólares que ahora recuerdan haber visto y llevado los reos de Ezeiza, deberían volver al Estado si algún día el Congreso se dignase a sancionar la ley para recuperar los bienes de la corrupción. Solo malas noticias para los muchachos que andan a las piñas en la cárcel, abochornados por la conducta escatológica de un sindicalista.

Eso pasa porque ya son muchos tras las rejas. Solo por los cuadernos de Centeno hay 14 detenidos, entre exfuncionarios kirchneristas y empresarios. Si a ellos se suman los que fueron como avanzada: Lázaro Báez, Jaime y el propio De Vido, (Josecito López cantó y ahora toca en otra orquesta) y los arrepentidos que van a entrar si se prueba que lo que dijeron no les sirvió para arrepentirse, va a haber bardo.

Hay que entretenerlos en algo más productivo que andar como cochinos repitiendo la comida en público. Podrían armar un gabinete de asesores de la lista electoral que finalmente resulte de las negociaciones entre los peronistas que quedaron libres. Tienen expertise, contactos y ganas de cobrarse algunas facturas, incluidas las truchas. En la cárcel, además de exministros y empresarios hay excontroladores de gestión, contadores, arquitectos, abogados, valijeros, demás pinches y capangas. ¡Y hasta un exvicepresidente!

¿Qué más les hace falta? Tal vez un jingle. Hay uno que usó La Cámpora en el Estadio de Argentinos Juniors, en 2014: " No pasa nada si todos los traidores se van con Massa / somos los soldados del pingüino" / vamos transformando la Argentina / junto a Néstor y Cristina".

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