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Kofi Annan: el carismático dirigente ghanés que defendió el multilateralismo y reimpulsó las Naciones Unidas

Fuente: Archivo
Luisa Corradini
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19 de agosto de 2018  

PARÍS.- Kofi Annan, el tenaz defensor del multilateralismo y premio Nobel de la Paz, que dirigió la ONU durante una década (1997-2006), denunció la intervención norteamericana de 2003 en Irak y se enfrentó con George W. Bush y, más recientemente, con Donald Trump, murió ayer en Ginebra a los 80 años "tras una breve enfermedad". Sus mayores frustraciones, sin embargo, fueron no haber logrado evitar las tragedias de Bosnia y Ruanda.

"Kofi quedará para siempre en nuestros corazones", señaló su fundación en un comunicado oficial divulgado desde la ciudad suiza. Agregó -sin dar más detalles- que Annan murió "apaciblemente".

Diplomático de carrera, durante sus dos mandatos Annan consiguió colocar la ONU en el primer plano internacional. Primer secretario general originario de África negra, el ghanés dirigió la organización durante el agitado período de la segunda guerra en Irak. Su balance, sin embargo, quedó opacado por acusaciones de corrupción en el escándalo "petróleo por alimentos", un programa supervisado por la ONU, destinado a paliar las necesidades humanitarias del pueblo iraquí después de la guerra para liberar Kuwait.

Sin embargo, cuando dejó el Palacio de Cristal de Nueva York, en 2006, era uno de los dirigentes más populares en la historia de Naciones Unidas. Cinco años antes, había recibido -junto con la organización- el Premio Nobel de la Paz por "sus esfuerzos en favor de un mundo mejor organizado y más pacífico".

"Traté de colocar al ser humano en el centro de todas nuestras iniciativas: desde la prevención de conflictos al desarrollo y los derechos humanos", dijo al aceptar el premio en Oslo.

Nacido el 8 de abril de 1938 en Ghana, hijo de un ejecutivo del grupo anglo-holandés Unilever, Annan estudió en la Universidad de Kumasi, en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) y en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, antes de ocupar diferentes funciones en Naciones Unidas a partir de 1962.

En 1965 se casó con Titi Alakija, hija de una acaudalada familia nigeriana, que le dio un hijo, Kojo, y una hija, Ama. La pareja se separó a fines de 1970. En 1984, se unió a Nane Lagergren, una jurista sueca con la que tuvo una hija, Nina.

En 1993, como subsecretario general de la organización y al frente del departamento de Mantenimiento de la Paz, la ONU vivió dos episodios trágicos: el genocidio ruandés y la guerra de Bosnia. En 1994, los Cascos Azules se retiraron de Ruanda, por el caos y la violencia étnica. Un año más tarde, la ONU fue incapaz de impedir que las fuerzas serbias masacraran miles de musulmanes en la ciudad bosnia de Srebrenica.

En su biografía, Annan afirmó que esos "fracasos" lo enfrentaron a su desafío más importante como secretario general: "Hacer comprender la legitimidad y la necesidad de intervenir en caso de violación de los derechos humanos".

El 1° de enero de 1997, el ghanés sucedió al egipcio Boutros Boutros-Ghali al frente de la ONU. Consciente del peso de Estados Unidos en la organización, el flamante dirigente hizo de las buenas relaciones con Washington una de sus prioridades, al punto que sus detractores llegaron a apodarlo "el hombre de Estados Unidos".

Por entonces no era difícil: la Casa Blanca estaba ocupada por el demócrata Bill Clinton, que incluso había apoyado su candidatura contra Boutros-Ghali.

Ese acercamiento no le impedirá, sin embargo, criticar enérgicamente al gobierno norteamericano algunos años después. Ferviente defensor del multilateralismo y de las soluciones diplomáticas colectivas, Annan rechazó numerosas decisiones unilaterales adoptadas por el presidente republicano George W. Bush, en particular al calificar de "ilegal" la invasión de Irak en 2003, operación que no fue autorizada por el Consejo de Seguridad.

"Cuando se utiliza la fuerza, y en particular la fuerza militar, el mundo no la considerará legítima antes de estar convencido de que el objetivo por el cual se la utiliza es justo, con objetivos compartidos y basada en reglas comunes", señaló tres años después de la ofensiva norteamericana y cuando ya los muertos se contaban por millares.

El divorcio entre el secretario general y la Casa Blanca se concretó ese mismo año, cuando Annan -salpicado por el escándalo "petróleo por alimentos"- se aprestaba a dejar su cargo.

"Nuestro mundo está en un estado deplorable. Tenemos cantidad de problemas en todas partes. Necesitamos el liderazgo natural que Estados Unidos desempeñó en el pasado y podría ejercer en la actualidad", dijo entonces, sin jamás mencionar el nombre de Bush.

En febrero de 2012, durante la presidencia de Barack Obama, fue escogido por la ONU y la Liga Árabe para mediar en el conflicto de Siria. Pero renunció cinco meses después, al acusar a las grandes potencias de haber transformado su trabajo en "misión imposible".

No obstante, sus críticas contra la Casa Blanca en esa época fueron escasas. Todo cambió en noviembre de 2016 con la elección de Trump y su política aislacionista y unilateral. "Trump podría tener éxito a corto plazo. Pero terminará fracasando. Fracasará y creo que no deberíamos inquietarnos por lo que dice. Tendrá que hacer frente a la realidad. Y eso ya comenzó", vaticinó en marzo de 2017.

Sus allegados anunciaron su voluntad de velarlo en la intimidad e indicaron que las disposiciones tomadas "para celebrar su vida destacada" serán anunciadas próximamente.

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