Una investigación que se ramifica y profundiza

Después de tres semanas de indagatorias, la Justicia configuró un mapa de la corrupción que se relaciona con al menos seis negocios; en cada uno de ellos hubo declaraciones claves de los imputados; el rol de Néstor y Cristina, uno de los epicentros
Después de tres semanas de indagatorias, la Justicia configuró un mapa de la corrupción que se relaciona con al menos seis negocios; en cada uno de ellos hubo declaraciones claves de los imputados; el rol de Néstor y Cristina, uno de los epicentros Fuente: AP
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19 de agosto de 2018  

Los autores intelectuales de un gigante sistema de coimas ? ¿Quiénes daban las órdenes a funcionarios recaudadores que se transportaban con bolsos llenos de dólares? ¿Los receptores de los fondos?

La megacausa de corrupción que se inició con los cuadernos del chofer Oscar Centeno complica cada vez más a Cristina Kirchner y echa luz sobre el poder que tuvo Néstor . Muchos arrepentidos que desfilaron por Comodoro Py apuntaron "hacia arriba" a la hora de hablar de los responsables de las maniobras.

Para la Justicia, Néstor y Cristina Kirchner "comandaron una asociación ilícita" para recaudar dinero negro. Al menos US$200 millones.

Centeno declaró que, cuando los bolsos con coimas eran llevados a la quinta de Olivos, Cristina Kirchner presenciaba las entregas. Y detalló las reuniones que Baratta tenía con Néstor Kirchner para recibir el dinero y coordinar la recaudación. Los cuadernos mencionan a la residencia de Olivos, a la Casa Rosada y al departamento que Cristina Kirchner tiene en Juncal y Uruguay.

El relato más crudo del rol del expresidente en la recaudación del dinero negro la brindó el extitular del Occovi, Claudio Uberti. Confesó que le entregó bolsos con dinero a Néstor Kirchner delante de Cristina. Dijo que él se dedicaba a "recaudar coimas" de los corredores viales, que sufrió golpes y que el dinero se transportaba a Santa Cruz por vía aérea. El piloto histórico de los Kirchner, Sergio Velázquez, dijo ante Bonadio que trasladó bolsos en el Tango 01 hacia Río Gallegos.

Cuando abrió el capítulo de la obra pública, el empresario Carlos Wagner dijo: " En 2004, Julio De Vido me dijo que por orden del presidente [Néstor Kirchner] debía garantizar el éxito acorde a los intereses del gobierno en las licitaciones públicas". El exsecretario de Obras Públicas José López el viernes se quebró y apuntó a De Vido y a los expresidentes.

El arrepentimiento de Ernesto Clarens, financista histórico del gobierno kirchnerista, explicó cómo fue la ruta del dinero.

Obra pública

El llamado "club de la obra pública" sufrió un duro revés en la investigación de los cuadernos de las coimas. Todas las sospechas sobre la cartelización y los retornos a los exfuncionarios kirchneristas se confirmaron en boca de varios de sus protagonistas, devenidos arrepentidos. El juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli pudieron reconstruir que las licitaciones del anterior gobierno se asignaban en reuniones secretas a algunas de las empresas que formaban parte del circuito. El ganador designado sabía que el paso siguiente era el retorno: devolvían a los exfuncionarios el anticipo de obra, que rondaba entre el 10 y el 20 por ciento. Los recaudadores eran el entonces secretario de Obras Públicas, José López, y el exsubsecretario de Coordinación Roberto Baratta. El dinero se juntaba en nombre de la "política". Pero todo hace suponer que una parte terminaba en los bolsillos de los más altos funcionarios del gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.

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El primero en "destapar la olla" de la obra pública fue el empresario Carlos Wagner, quien presidió varios años la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco). Fue lapidario. Dijo que el "porcentaje del anticipo financiero era entre el 10 y 20 por ciento del total de la obra: "Deducidos los impuestos, el compromiso era entregar la totalidad restante del anticipo financiero, a modo de retorno". El ejecutivo Juan Chediack, sucesor de Wagner en la cámara empresaria, también se arrepintió y fue más lejos. Habría dicho que Cristina Kirchner estaba al tanto de las coimas de su sector. El exsecretario José López se quebró el viernes. Habló de cómo, por órdenes superiores, su área recaudaba dinero negro para la "política".

Concesiones viales

El área, clave en el manejo de fondos públicos, irrumpió en la investigación a partir de la declaración del exdirector del Órgano de Control de las Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti el lunes último. Hasta ese momento, la pesquisa estaba exclusivamente centrada en el supuesto pago de coimas confesado por empresarios que se dedicaron a la obra pública durante la era kirchnerista. El testimonio del exfuncionario abrió una nueva línea de investigación y puso bajo la lupa a los concesionarios de las rutas nacionales, que van al interior del país, y a los de las autopistas de los accesos a la ciudad de Buenos Aires. En ese universo de empresas hay constructoras y compañías internacionales. Una de ellas es el grupo Abertis, dueño de los corredores norte (Panamericana) y oeste, en la que hasta 2001, tuvo una participación de alrededor de 21% una de las empresas del grupo Macri, que salió del negocio en 2017. Desde el Occovi, Uberti debía controlarlas a todas.

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El lunes Uberti se transformó en el primer exfuncionario kirchnerista de relieve que declaró como imputado colaborador. Dijo que, entre 2003 y 2007, le llevaba los bolsos con la plata que recaudaba en las concesionarias viales a Néstor Kirchner y que hacía esas entregas en el despacho presidencial de la Casa Rosada o en la quinta de Olivos. Aseguró además que Cristina Kirchner estuvo presente varias veces en las que él dejó bolsos, además de contar que el encargado de comunicarle cuáles eran sus tareas era Julio De Vido. "Tenía que retirar 150.000 dólares por mes de cada una de las concesionarias", declaró. También describió situaciones de maltrato a las que lo sometía Kirchner.

Subsidios al transporte

El sistema que durante buena parte del kirchnerismo manejó el exsecretario de Transporte Ricardo Jaime quedó formalmente incorporado a la investigación judicial con la declaración de Aldo Roggio. Por referirse al área de transporte, y por ampliar las líneas de la investigación, el empresario pudo declarar bajo la figura del arrepentido y quedó en libertad. El transporte fue uno de los tres pilares de la estructura del Ministerio de Planificación, junto con la energía y la obra pública. Jaime, como los otros secretarios del área, tenían a su cargo ciertas estructura de poder y gestión y todos respondían a Julio De Vido y a Néstor y Cristina Kirchner. De hecho, una de las causas en las que el exministro está procesado es la que investiga la falta de controles e irregularidades en la entrega de subsidios al gasoil a empresas de colectivo. Ese expediente, como el de los cuadernos de las coimas, está a cargo de Claudio Bonadio.

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Aldo Roggio admitió que durante años pagó al kirchnerismo a través de Ricardo Jaime el 5% del dinero que recibió como subsidios por la empresa Metrovías, de la que es concesionario. "No tuvimos oportunidad de negarnos a esta exigencia", declaró. No precisó los montos, pero sí que el dinero se entregaba en efectivo, periódicamente y a Jaime. Dijo, además, que el esquema de pagos de retornos se realizó desde el comienzo de la gestión del exsecretario en 2003 hasta 2011. En un principio habló de "aportes aislados" al kirchnerismo, pero debió sumar más información para poder quedar en libertad. Jaime está preso por la tragedia de Once y es investigado por la compra de trenes chatarra a España y Portugal.

La relación con Venezuela

La relación estrecha y secreta que el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner mantuvo con Venezuela quedó, en parte, al desnudo en la causa de los cuadernos de las coimas.

Las sospechas en torno a ese vínculo se afianzaron en 2007, con el estallido del caso Antonini Wilson y la valija con 800.000 dólares con la que el empresario ingresó a la Argentina.

Sin embargo, ya dos años antes, el entonces embajador en Caracas, Eduardo Sadous, había denunciado la existencia de una "embajada paralela" de negocios y dinero negro con Hugo Chávez y había señalado como sus máximos responsables al ministro de Planificación, Julio De Vido, y al jefe del Occovi, Claudio Uberti.

Sadous fue desplazado por Kirchner. Lo reemplazaron, sucesivamente hasta diciembre de 2015, Nilda Garré, Alicia Castro y Carlos Cheppi.

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Quien inauguró el capítulo Venezuela en la causa de los cuadernos fue el exejecutivo de Techint Héctor Zabaleta, uno de los primeros arrepentidos. Admitió "la entrega de dinero y montos que se pagaron". El director institucional del grupo, Luis Betnaza, ahondó sobre los motivos de los pagos de Techint. Se presentó espontáneamente en el despacho del fiscal Stornelli y dijo que la compañía pagó "contribuciones" a los Kirchner durante 2008 para agilizar la indemnización por la expropiación de Sidor en Venezuela. También para salvaguardar a los empleados de Techint. Un chofer de Ceremonial, en tanto, ofreció datos sobre el avión en el que voló Antonini Wilson. Y Uberti se refirió a su rol en la "embajada paralela".

Financiación de las campañas

¿Cuántos millones de dólares recaudados en coimas iban a las campañas electorales y cuántos a los bolsillos de los exfuncionarios kirchneristas? Esa es una de las incógnitas que la Justicia busca determinar. Lo que quedó acreditado en la causa de los cuadernos es que las campañas políticas del kirchnerismo se financiaron con dinero negro. Esos fondos eran recaudados por los funcionarios del Ministerio de Planificación y luego derivados a los encargados de hacer proselitismo. También se destinaban a las campañas sucias.

El dinero negro de la recaudación llegó a entrar por la puerta de la Casa Rosada. Y luego fue distribuido entre distintos dirigentes a cargo de exaltar las figuras de los candidatos de turno.

En 2013, los destinatarios finales de esos fondos opacos fueron varios dirigentes de La Cámpora, la agrupación que lidera Máximo Kirchner. Con parte de las coimas se pagaron publicistas, boletas y campañas sucias en redes sociales.

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Dos exfuncionarios mencionados en los cuadernos de Oscar Centeno brindaron detalles del modus operandi de la recaudación para las campañas. Juan Manuel Abal Medina, exjefe de Gabinete y encargado de la campaña de 2013, dijo que el recaudador era Roberto Baratta e involucró al fallecido dirigente peronista Juan Carlos Mazzón. Su colaborador Martín Larraburu ofreció más datos. Dijo que él recibió los bolsos con dólares para, luego, distribuir el dinero de la campaña. Mencionó a los dirigentes camporistas Andrés "Cuervo" Larroque, José Ottavis y Rodrigo "Rodra" Rodríguez entre los receptores de los fondos opacos. Entre los gastos del FPV figuran las boletas que se pagaron al empresario kirchnerista Sergio Szpolski.

Energía

El circuito de recaudación que describió minuciosamente el chofer Oscar Centeno en sus cuadernos estuvo, sobre todo, ligado al área de Energía, donde se licitaban las obras públicas más caras. Roberto Baratta, su jefe, fue el hombre designado por Julio De Vido para controlar el sector energético.

Pero no solo el chofer habló de coimas. También lo hicieron muchos de los empresarios que figuraban en las bitácoras de Centeno.

Juan Carlos de Goycoechea, expresidente de Isolux en la Argentina, habló dos veces en la Justicia. Primero reconoció que existían aportes a la campaña en negro para luego admitir, de forma lisa y llana, que había coimas. Isolux ganó la licitación para hacer la usina térmica de Río Turbio, entre otras obras energéticas. Dijo que para conseguir la liberación de los pagos para la obra, Baratta exigía la entrega de retornos a los funcionarios.

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"29 de septiembre de 2013. 14.25. Llevo al licenciado Baratta y a Nelson [Lazarte] a Alem 896 a ver Santiago De Vido y una empresa (que lo hacen a menudo) para tratar obras y negocios de energía [sic]", escribió Centeno en sus cuadernos. El chofer brindó detalles sobre la recaudación entre las empresas que hacían obras energéticas. Luego se determinó que ese no era más que uno de los circuitos donde el kirchnerismo recaudaba millones de dólares en coimas. De Goycoechea fue uno de los empresarios que admitió haber participado de los retornos. "Baratta empezó a exigir que para liberar los próximos pagos teníamos que pagar", dijo el empresario. "Hablar de aportes de campaña era un eufemismo, eran coimas", reconoció.

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