Roger Federer-Novak Djokovic, la final de Cincinnati: el serbio se quedó con el clásico y completó su colección de Masters 1000

Western & Southern Open ATP World Tour Masters 1000 / WTA Premier
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Novak Djokovic SRB
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Roger Federer SUI
Sebastián Torok
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19 de agosto de 2018  • 16:42

Novak Djokovic salta. Salta. Y vuelve a saltar, lanzando el puño derecho al aire. El serbio se desahoga. No oculta su euforia; no tiene por qué hacerlo. Cierra los ojos, emocionado. Le ofrenda su corazón al público. "Me parece un poco irreal estar de vuelta en este nivel", sentencia cuando el entregan el micrófono. Acaba de hacer historia en Cincinnati, el único Masters 1000 que no había conquistado. Acaba de obtener el trofeo al derrotar al suizo Roger Federer (2º del ranking) por un doble 6-4, en una hora y 24 minutos. Pero no olvida el período de angustia por el que atravesó no hace tanto tiempo, a partir de una lesión en el codo derecho. Es verdad que su recuperación total se produjo hace un mes en Wimbledon, donde se coronó, pero en la gira sobre el cemento norteamericano confirma que aquello no fue solamente una inspiración londinense y que está dispuesto a todo, una vez más.

Cinco finales había perdido Nole en Cincinnati. Dos frente al escocés Andy Murray (2008 y 2011) y tres ante Federer (2009, 2012 y 2015). El trofeo del séptimo Masters de la temporada era uno de sus escasas cuentas pendientes. "Gracias por dejarme ganar esta vez", bromeó Djokovic, dirigiéndose a Federer, que apenas tuvo ganas de hacer una mueca luego de una actuación opaca. El ganador de 20 Grand Slam se mostró fastidioso durante gran parte del match y terminó el partido con demasiados errores no forzados: 39, 20 de ellos con el drive, el golpe con el que no suele fallar y con el que perfora la mayoría de las estrategias rivales. "Novak es un gran campeón. Éste es un logro increíble para él y espero que esté orgulloso y muy feliz por este momento", acotó Federer, caballero, pero sin disimular el desagrado que le ocasionó no poder ganar el título número 99 de su carrera.

El serbio se quedó con el clásico y completó su colección de Masters 1000
El serbio se quedó con el clásico y completó su colección de Masters 1000

La tradición del tenis marca que el séptimo game de cada set suele generar buenas alternativas de quiebre, por una u otra razón. La final de Cincinnati no fue la excepción. En el primer parcial, Djokovic logró romperle el servicio al suizo cuando igualaban 3-3 y a partir de ahí no tuvo problemas en dar el primer golpe sobre la mesa. En el segundo set, Federer se adelantó 2-0; pero lejos de intimidarse, el balcánico le quebró una vez más el saque al helvético y volvió a hacerlo en el séptimo game. Ese fue el cachetazo definitivo que ya no le permitió reaccionar a Federer.

"Estos últimos tiempos fueron difíciles, han sido como un paseo en montaña rusa: con lesiones, tomándome una pausa y con una cirugía de codo a principios de año", manifestó Djokovic, que avanzará en el ranking del puesto número 10 al 6. Además, saltará directamente a la tercera posición en la carrera a la Copa de Maestros de Londres, el exclusivo certamen donde participan las mejores ocho raquetas de la temporada (el tandilense Juan Martín del Potro se ubica en el quinto lugar).

Desde que se instauraron los torneos de categoría Masters 1000 en 1990 (aunque con otra denominación), nadie había podido imponerse en todas las estaciones del tour. El español Rafael Nadal, máximo ganador de la categoría con 33 trofeos, nunca pudo celebrar en Miami, Shanghai y París Bercy. Federer, con 27 Masters 1000 obtenidos, no logró festejar sobre el polvo de ladrillo de Montecarlo ni de Roma. Djokovic conquistó su primer Masters 1000 en abril de 2007, en Key Biscayne. Y once años y cuatro meses más tarde puede darse el lujo de ser el primero en conseguir el llamado "Golden Masters". "Metido entre 2 monstruos se las ingenia para ganar cosas que ellos no pueden!", escribió en Twitter el ecuatoriano Andrés Gómez, campeón de Roland Garros 1990. Y tiene mucha razón, ya que Djokovic consigue ser uno de los jugadores más exitosos de la historia compitiendo en la era, quizás, de los dos mejores tenistas de todos los tiempos.

Djokovic, incluso, tiene historial a favor ante ambas leyendas: 27-25 frente a Nadal y 24-22 contra Federer. También le ganó más partidos de los que perdió a Murray, el cuarto integrante de un póker asombroso (25-11). "Estoy viviendo un momento muy, muy especial. Me volví a sentir bien dentro de una cancha y es una sensación que había perdido", describió Djokovic, que tiene un integrante argentino en su equipo de trabajo: Ulises Badio, fisioterapeuta y especialista en medicina china.

En pocos días, el lunes 27 del actual, el US Open, último grande de la temporada, levantará el telón. Djokovic será el sexto preclasificado, pero más allá de cualquier número o ranking, es evidente que se consolida como uno de los grandes candidatos a ser campeón. Impulso y ánimo le sobran.

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