Suscriptor digital

Orquesta sinfónica de Jerusalén: fastuosa y emotiva

Fuente: LA NACION
Virginia Chacon Dorr
(0)
20 de agosto de 2018  

Muy bueno / Director: Yeruham Scharovsky / Solista: Itamar Zorman (violín) / Ciclo: Nuova Harmonia / Sala: Teatro Coliseo.

La conmemoración del 70º aniversario de la creación del Estado de Israel trajo a la Orquesta Sinfónica de Jerusalén a la Argentina. En una noche en la que predominó la fastuosidad del romanticismo, la orquesta, su director y el solista invitado entregaron momentos de gran carga identitaria y emotiva. La nacionalidad argentino-israelí del director Yeruham Scharovsky hizo de su presencia una nota elocuente, reflejada en las piezas adicionales que se interpretaron, sin la ausencia de un tango ni obras de neta raíz hebrea. La noche comenzó con la danza "Hora", parte de la obra Emek, del compositor Mark Lavry, como una carta de presentación que la orquesta entregó con gran vivacidad y sobrada seguridad.

El Concierto para violín en mi menor Op. 64 de Mendelssohn fue la pieza central de la noche. El joven violinista Itamar Zorman realizó con pericia las secciones más demandantes, especialmente la intensa cadenza del primer movimiento. Con diáfano lirismo, interpretó el segundo movimiento, para volver a hacer eje en el virtuosismo del tercero y darle continuidad con dos piezas fuera de programa: "Melodía hebrea", de Josef Achron y un estudio para violín de Paul Ben-haim. La obra fue interpretada bajo la enérgica batuta del director, que, con sensibilidad a las necesidades interpretativas del solista, supo balancear con prolijidad los tiempos y logró una obra cohesiva en su totalidad. La segunda parte de la noche estuvo dedicada a la Sinfonía Nº 1 en do menor Op. 68 de Brahms. Con una gran capacidad para administrar el clímax, Scharovsky y la orquesta interpretaron una sinfonía que develó las sutilezas de la escritura. Especialmente minucioso fue el tercer movimiento, en el que se percibieron claramente las complejidades rítmicas y la exquisita variedad de texturas. Al aplauso del público los músicos respondieron con dos arreglos sinfónicos de canciones de enorme popularidad: "Taquito militar", de Mariano Mores, y "Jerusalén de oro", de Naomi Shemer. Ambas selecciones dieron un cierre impecable al concierto.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?