A contramano del escándalo por los cuadernos, Cristina Kirchner avanza con el armado de un frente para 2019

La expresidenta diversifica sus contactos con el peronismo
La expresidenta diversifica sus contactos con el peronismo Fuente: Archivo
Gabriel Sued
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19 de agosto de 2018  • 18:12

El fracaso de la sesión del Senado convocada para autorizar el allanamiento a las propiedades de Cristina Kirchner confirmó que la Justicia y la política transitan hoy por carriles separados: en paralelo al progreso de la investigación de corrupción más impactante de los últimos años, la expresidenta diversificó sus contactos en el peronismo y avanza en la construcción de un frente opositor de cara a 2019.

La ausencia en la sesión de 16 senadores del Bloque Justicialista, dos tercios del total, expuso que el vínculo de Cristina con los gobernadores del peronismo no es tan distante o, al menos, no tan homogéneo. Sólo tres mandatarios aportaron todo lo que tienen en la Cámara alta para que no fracasara la sesión: Juan Manuel Urtubey (Salta), Juan Schiaretti (Córdoba) y Domingo Peppo (Chaco).

No pisó el recinto ninguno de los senadores que responden a los cinco gobernadores del peronismo con los que la expresidenta retomó el diálogo durante el último año: Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Carlos Verna (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Lucía Corpacci (Catamarca) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero). A ese grupo se agrega Alicia Kirchner (Santa Cruz).

Las motivaciones de las ausencias pueden ser variadas. El escándalo de los cuadernos puede salpicar en muchas direcciones. Pero el factor electoral va ganando peso. Juan Carlos Marín, exgobernador y actual presidente del PJ de La Pampa, promueve un acuerdo entre todos los mandatarios y Cristina, como única receta para ganarle a Mauricio Macri . Otro exmandatario, José Manuel De la Sota (Córdoba), dejó de lado viejos rencores, en un encuentro con Máximo Kirchner.

En las provincias donde la relación con el PJ local es tensa, el kirchnerismo agita el fantasma de Unidad Ciudadana (UC), un frente electoral que podría complicar los planes de muchos peronistas clásicos. Pasa en Salta, donde el kirchnerismo promueve la candidatura para gobernador del diputado Sergio Leavy, un enemigo de Urtubey. También en Santa Fe. "A Perotti [Omar, uno de los senadores que estuvo en la sesión del miércoles pasado] ya le avisamos que si se sigue haciendo el pelotudo, vamos a jugar separados", contó a LA NACION uno de los responsables de ese armado.

Otras señales de las últimas semanas confirman que la tendencia entre los gobernadores no es aislada en el peronismo. La explicación más directa la dan los intendentes bonaerenses. "La interna del peronismo en la provincia ya se resolvió: Cristina sacó más del doble que la suma de Massa y Randazzo", dijo a LA NACION un dirigente de la primera sección. Para preservar sus territorios los jefes comunales necesitan un candidato que saque más de 30 puntos en la primera vuelta, instancia en la que se definen el poder en la provincia y en los municipios. "Lo que pase en el ballotage no es problema nuestro", se desentienden los jefes comunales.

La vitalidad de ese vínculo quedó demostrada el sábado de la semana pasada en el "plenario de la militancia", el encuentro de UC que encabezó Máximo Kirchner en Ensenada. Los intendentes del conurbano tuvieron presencia casi perfecta. Uno de los pocos que faltó, el presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez (Merlo), estuvo presente el jueves en la primera reunión del PJ nacional tras la intervención del partido.

Encabezado por José Luis Gioja, ese encuentro fue una nueva muestra de respaldo a Cristina de parte de dirigentes peronistas de distintas provincias. Además de Corpacci, Insfrán y Rodríguez Saá, participaron los vicegobernadores de San Juan, Marcelo Lima; Chaco, Daniel Capitanich; Santiago del Estero, José Neder, y Tierra del Fuego, Juan Carlos Arcando.

Dos presencias llamaron la atención. La del senador Adolfo Rodríguez Saá, siempre distante de Cristina, y la del exdiputado bonaerense Fernando Navarro. Este último es uno de los jefes del Movimiento Evita, fuerza predominante en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), integrante del denominado triunvirato piquetero. Ese espacio, del que también forma parte Juan Grabois, organizó antes de que estallara el escándalo de los cuadernos una protesta contra el FMI junto con el Frente Milagro Sala, que reúne a las organizaciones sociales kirchneristas.

Dentro del triunvirato piquetero la relación con Cristina genera discusión. Mientras que el Evita y el sector de Grabois se muestran dispuestos a una confluencia electoral en 2019, Libres del Sur y la Corriente Clasista y Combativa (CCC) oponen resistencia. Todos los sectores ven con buenos ojos un acercamiento con Felipe Solá. Distanciado de Sergio Massa, el exgobernador de la provincia de Buenos Aires tiene diálogo con el kirchnerismo y dijo que "no tendría problema" en reunirse con la expresidenta, como ya hizo el diputado del Frente Renovador Daniel Arroyo.

En el mundo sindical, la confluencia la protagoniza Hugo Moyano, que, tras reunirse con Cristina en Cañuelas, el 3 de agosto, encabezó el jueves pasado un acto con referentes de la Corriente Federal, el grupo de sindicatos que responden a la expresidenta.

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